24 de abril de 2010

CANTO A SANTO DOMINGO VERTICAL





Por Abelardo Vicioso


Ciudad que ha sido armada para ganar la gloria,
Santo Domingo, digna fortaleza del alba,
hoy moran en mi alma todas las alegrías
al presenciar tus calles con movidas y claras,
el rostro erguido y bronca la voz de tu trinchera:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

Sé que para engullirte como sardina rondan
treinta y seis tiburones en tu ardiente ensenada,
celosos de los hombres que construyen la vida
y nunca se arrodillan en sus grandes batallas.
y tú estarás de pie, diciendo al enemigo:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

El cinturón de fuego que tu vientre comprime
puede volver cenizas la vastedad del mapa.
Pero quiere decirte, guardiana de mis sueños,
que todos sus infiernos y sus hombres se apagan
en el océano inmenso de los pueblos que gritan:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

Quiero que sepas hoy que te amo más que nunca,
corazón de la vida que prefiere la Patria.
Que a todos los amores sembrados en el mundo
quito una flor y es poco para cantar tu hazaña.
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

Tú estarás para siempre dibujada en mi pecho
de marinero en ruta tras la estrella del alba.
Tu voz será la música de mis noches de fiesta.
Y cuando en algún sitio la luna esté apagada,
desplegando mis velas repetiré contigo:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

¡Vuelve a tu casa yanqui! Santo Domingo tiene
más ganas de morirse que de verse a tus plantas.
Y si violas sus calles combatientes y puras
la tendrás en cenizas, pero nunca entregada.
En medio del silencio de la ciudad hundida
gritarán los escombros. ¡Yanqui, vuelve a tu casa!

Santo Domingo,
Junio de 1965.

21 de abril de 2010

Palabras de Mark Twain


La huella de Mark Twain va mucho más allá de sus inolvidables relatos.
Recuerde algunas de las frases más célebres del irónico escritor norteamericano.

-Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.

-La historia no se repite, pero rima.

-Para Adán el paraíso es donde estaba Eva.

-Así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco.

-Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa.

-El banquero es un señor que nos presta el paraguas cuando hay sol y nos lo exige cuando empieza a llover.

-El hombre es un experimento; el tiempo demostrará si valía la pena.

-Cuando yo tenía 14 años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los 21, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años.

-El paraíso lo prefiero por el clima; el infierno, por la compañía.

16 de abril de 2010

Montaner: Terrorista o Escritor?


Por Jean-Guy Allard

Extraño diálogo el ocurrido recientemente, mediante cartas abiertas, entre el prestigioso cantautor cubano Silvio Rodríguez, de fama universal y de talento tantas veces celebrado, y el agente CIA Carlos Alberto Montaner, un prófugo de la justicia cubana que se dedicó a poner bombas en cines y tiendas en el 60, que se asoció a los asesinatos de religiosos en El Salvador y que ahora se identifica con la tropa de gánsteres golpistas que tomó el poder en Honduras.

La controvertida correspondencia entre el cubano, cuya obra se oye y se canta en cada continente, y el propagandista del Departamento de Estado, que abandonó Estados Unidos para poder cobrar sus cheques de la Agencia en la España falangista de los años setenta, está ahora retomada en cada sitio web que lleva el cuño de la inteligencia yanki, empezando por El Nuevo Herald.


Sin extenderse en cada detalle —son más de cinco décadas de colaboración servil de quien solo sueña anexionar y amarrar definitivamente a su país de origen— no es ocioso repetir que en el pasado de delincuencia política de Montaner sobresalen los siguientes puntos:

—El lunes 26 de diciembre de 1960, en horas de la madrugada, Montaner fue arrestado en La Habana junto con 16 terroristas en un amplio operativo con el cual se desmanteló una red que venía colocando bombas en tiendas y cines de la ciudad.

—En julio del 2007, en un popular programa radiofónico de Miami, el jefe terrorista y agente de la CIA Antonio Veciana —vinculado a varios frustrados atentados contra Fidel— confirmó con detalles cómo las llamadas "petacas incendiarias" y otros artefactos encontrados al grupo de Montaner, procedían directamente de los talleres de la Agencia Central de Inteligencia.

—Condenado a una larga sentencia de prisión por terrorismo, Montaner se escapó, gracias a las diligencias de su madre, del centro de detención para delincuentes juveniles donde se encontraba, y salió de Cuba con destino a Estados Unidos el 8 de septiembre de 1961, con salvoconducto de una embajada extranjera colaboradora de los servicios yankis.

—Poco después de su llegada a Miami, Montaner confirmaba su conexión con la CIA al admitir en una entrevista con el periodista Ángel de Jesús Piñera de la revista Avance, publicada el 27 de abril de 1962, que pertenecía a "la jefatura nacional de Acción y Sabotaje" de Rescate Estudiantil, afiliado a las redes subversivas y terroristas activadas por la CIA en Cuba.

—En el mes de abril de 1962, Montaner integra formalmente las filas de la CIA, ya ha tenido tiempo de confirmar en los hechos su confiabilidad.

—Un texto de la agencia UPI, del 20 de julio de 1963, retomado por el New York Times, recalca cómo Montaner se declara portavoz de las Unidades Militares Cubanas del Ejército de Estados Unidos conformadas por la CIA y manifiesta que "una nueva organización del exilio planeaba extensas acciones contra el régimen de Fidel Castro".

—Después de una caótica estancia en Puerto Rico, logra desencadenar un escándalo en Nueva York que rebota en todos los medios de la prensa hispana, al declarar que la mayoría de las puertorriqueñas radicadas en esta metrópoli se prostituyen.

—A partir de 1970, con el apoyo logístico y financiero de la CIA que quiere conformarle una imagen de intelectual en exilio, el "demócrata" Montaner, disfrutando durante años las bondades del régimen hacia su persona, monta un jugoso negocio de propaganda que sigue hoy operando.

—Detalle elocuente, el 23 de septiembre de 1994, acompaña a José María Robles, capo del falangista Partido Popular de España, en una visita a Miami a Antonio "Toñin" Llama, director de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), el mismo que confesara en junio del 2006, en una entrevista al mafioso Miami Herald, cómo compró por cuenta de la FNCA explosivos y helicópteros teleguiados para bombardear una concentración popular en la habanera Plaza de la Revolución.

—A Montaner, se le vincula a la muerte del sacerdote jesuita Ignacio Ellacuría y de sus colegas, por su hostilidad desenfrenada hacia los predicadores de la teología de la liberación.

—El primero de febrero del año pasado, Montaner encabeza con Esperanza Aguirre, prima dona del Partido Popular español que dirige ahora la ofensiva contra Cuba en el Parlamento Europeo, una ridícula manifestación de activistas del Frente Nacional y de Alternativa Española, grupos fascistas españoles afiliados a la red del neofascismo europeo.

—A partir del 28 de junio del 2009, Montaner se convierte en apologista del empresario golpista Roberto Micheletti, al lado de Ileana Ros-Lehtinen, y se aparece en Tegucigalpa para "defender los derechos humanos", mientras aplaude cuando el régimen fascista hondureño lanza su policía contra las manifestaciones de la Resistencia.

En vísperas de cumplir 67 años de edad, Montaner se encuentra plenamente amalgamado con lo más recio de la mafia cubano-americana, la misma que reclamó, en el momento de la ocupación de Iraq, que se destruyera La Habana.

Esta categoría de recalcitrantes al servicio del imperio tan repugnantes como irrecuperables, condenan, desde hace medio siglo, lo que fue su Patria, soñando entregarla a los nuevos ideólogos de la "fruta madura".

10 de abril de 2010

HOMENAJE A PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA


Por. Hugo Gutiérrez Vega (1 de 3)


Hablar sobre una de las mentes más lúcidas, originales, ordenadas y generosas de Iberoamérica y el mundo, es un compromiso realmente serio. Para cumplirlo con eficacia es necesario pesar las palabras, revisar sus exactos significados, cuidar con esmero los adjetivos y evitar que los lugares comunes de una retórica hueca, chabacana y demagógica metan sus deformes narices en un terreno que debe ser ocupado sólo por la claridad del discurso, la precisión de las definiciones y la transparencia de las palabras concebidas para dar testimonio sobre la belleza de una vida dedicada a la cultura y a la educación, y sobre la perfección de una prosa que al rigor científico unió la fluidez de un pensamiento ordenado, la universalidad de una erudición puesta al servicio de las ideas y la gracia de un estilo rico en giros de lenguaje y parco y discreto en el momento de proponer definiciones o de llegar a conclusiones que son la madura y plena coronación de las premisas bien argumentadas.

Pedro Henríquez Ureña, filólogo, crítico literario, historiador de la cultura y de las ideas, narrador, humanista, educador, promotor cultural, periodista, maestro universitario, conferencista... son muchas las facetas de su personalidad y de su quehacer. De entre todas ellas he escogido dos, las más adecuadas para este homenaje: la de ordenador de la historia de la cultura Iberoamericana y la relacionada con su espíritu universalista. Por otra parte, quiero dejar el testimonio de nuestra gratitud por todo lo que Henríquez Ureña hizo por México y su cultura. Alfonso Reyes, en su emocionada evocación del maestro, nos dice: México reclama el derecho de llorarlo por suyo. Pocos, sean propios o extraños, han hecho tanto en bien de México. El mismo Reyes, al compararlo con Sócrates y recordar que también Henríquez Ureña tenía la Atenea oculta en el Sileno y tuvo su cicuta, asegura que el estudio de la obra del maestro es esencial para aquellos que aspiren a descubrir los aspectos más ocultos y profundos del ser de México. Desde su llegada a nuestro país, en 1906, se ligó a los movimientos literarios de vanguardia, primero a la Revista Azul, fundada por Gutiérrez Najera y, más tarde, a la Sociedad de Conferencias, al Ateneo de la Juventud y al Ateneo de México. Hombre generoso y sincero, Henríquez Ureña fue el centro de una generación de escritores y de intelectuales preocupados por encontrar y consolidar los aspectos esenciales de la identidad cultural de los pueblos de Iberoamérica. Amado Alonso asegura que los máximos humanistas que nuestros pueblos han dado son Andrés Bello, Rufino José Cuervo y Pedro Henríquez Ureña. El humanismo de don Pedro se gestó y consolidó en los días de su vida en México. En esta etapa fundamental de su formación, afirmó su creencia en la universalidad de la cultura y su voluntad de fortalecer la cultura Iberoamericana, para lograr su inserción en el gran marco de las obras creadas por el genio del hombre. Estas preocupaciones quedaron plasmadas en sus libros: Seis ensayos en busca de nuestra expresión, Las corrientes literarias en la América Hispana e Historia de la cultura en la América Hispana.

Buscó las características que eran comunes a nuestros pueblos, se hundió en el estudio de las culturas precolombinas y emergió de su viaje subterráneo con una serie de datos y de ideas indispensables para el entendimiento de nuestras culturas mestizas, para el desarrollo de sus rasgos originales y para el fortalecimiento de los lazos que las unen con otras culturas. La lengua común nos da una cosmovisión que presenta asombrosas similitudes y nos entrega los vastos territorios de una patria que tiene abiertas siempre las puertas de la comunicación. Por ese camino llegó a España y afirmó su amor por la filología, ciencia a la que se entregó con fervor humanista y con verdadero rigor de científico social. No fue un diseccionador de cadáveres lingüísticos, sino un médico que sabía intervenir en un cuerpo vivo para mejorar sus posibilidades expresivas. Concebía al lenguaje como una manifestación profunda de las circunstancias históricas y de las realidades sociales. De ahí su amor por la frescura y la riqueza expresiva del habla popular y su afición por el estudio de los clásicos, que compartimos todos los iberoamericanos pues, con igual pasión admiró el mester de clerecía que el mester de juglaría. Sabía que uno alimenta al otro, que la cultura académica y la cultura popular mantienen o deben mantener un constante juego de influencias y conexiones. Si este juego no se realiza, la cultura académica languidece y se vuelve un simple ejercicio de retórica vacía, y la cultura popular corre el peligro de desaparecer o de desfigurarse por la acción de un comercialismo que todo lo enajena, cosifica y desnaturaliza.

(Continuará)

© jornadasem@jornada.com.mx

8 de abril de 2010

La Poesía en El Libro Del Cantar De Los Cantares



Cantar de los Cantares (hebreo שִׁיר הַשִּׁירִים, Shir Hashirim), conocido también como Cantar de Salomón o Cantar de los Cantares de Salomón, es uno de los libros de la Biblia y del Tanaj. En la Biblia cristiana se encuentra ubicado entre los libros de Eclesiastés e Isaías, en la Biblia católica se encuentra entre Eclesiastés y Sabiduría, mientras que en la versión judía se ubica entre Rut y Eclesiastés.

La introducción a este libro indica brevemente a Salomón como autor del libro, y así lo han considerado las religiones judías y cristianas. Aunque muchos indican el año 600 a. C. como fecha del relato, es muy probable que éste fuera escrito con anterioridad, debido a su usual utilización entre los hebreos. Puesto que los manuscritos se encuentran en manos de la comunidad judía, es muy difícil hacer la prueba del carbono 14 a todas las copias de sus sinagogas; no obstante, si fuera obra de este singular rey del cual tenemos registro, estaría situado en el año 1020 a. C.

La atribución a Salomón parece ficticia. El hebreo empleado en el texto es tardío y con algunos arameísmos e incluso influencias del griego. Ricciotti por todos esos motivos filológicos y del uso de la simbología pone la fecha de redacción en el siglo IV a. C.

El Cantar de los Cantares, al no seguir un orden preestablecido, siempre ha planteado dificultades a la hora de dividirlo para su estudio. Se lo ha considerado dividido, según las diferentes consideraciones, en cinco secciones, en cinco cánticos, en seis escenas, en siete poemas y más, hasta llegar al caso extremo de considerarlo formado por veintitrés cantos. La división más moderna y aceptada es la siguiente, que consta de un prólogo, cinco poemas y dos apéndices.


Panigarola, Jacobi y Guitton afirman que se trata de una obra dramático-lírica. Generalmente se niega que tenga carácter histórico. A lo largo de la historia, se le han atribuido interpretaciones católicas, cristianas y cabalísticas: la Virgen María; la Iglesia, como esposa de Jesús (ver Ap: 12) y la Sabiduría. En el ámbito cabalístico, se dice que la mujer simboliza la sabiduría, en tanto hace alusión a la letra escrita (de color negro en los rollos de la Toráh): "Soy morena, pero hermosa" (Ct 1:5).


CANTAR DE LOS CANTARES
Capítulo 1

La esposa y las hijas de Jerusalén

1:1 Cantar de los cantares, el cual es de Salomón.
1:2 ¡Oh, si él me besara con besos de su boca!

Porque mejores son tus amores que el vino.
1:3 A más del olor de tus suaves ungüentos,

Tu nombre es como ungüento derramado;
Por eso las doncellas te aman.
1:4 Atráeme; en pos de ti correremos.
El rey me ha metido en sus cámaras;
Nos gozaremos y alegraremos en ti;
Nos acordaremos de tus amores más que del vino;
Con razón te aman.
1:5 Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciable
Como las tiendas de Cedar,
Como las cortinas de Salomón.
1:6 No reparéis en que soy morena,
Porque el sol me miró.
Los hijos de mi madre se airaron contra mí;
Me pusieron a guardar las viñas;
Y mi viña, que era mía, no guardé.
1:7 Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma,
Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía;
Pues ¿por qué había de estar yo como errante
Junto a los rebaños de tus compañeros?
1:8 Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres,
Ve, sigue las huellas del rebaño,
Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores.

La esposa y el esposo

1:9 A yegua de los carros de Faraón
Te he comparado, amiga mía.
1:10 Hermosas son tus mejillas entre los pendientes,
Tu cuello entre los collares.
1:11 Zarcillos de oro te haremos,
Tachonados de plata.
1:12 Mientras el rey estaba en su reclinatorio,
Mi nardo dio su olor.
1:13 Mi amado es para mí un manojito de mirra,
Que reposa entre mis pechos.
1:14 Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi
Es para mí mi amado.
1:15 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía;
He aquí eres bella; tus ojos son como palomas.
1:16 He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce;
Nuestro lecho es de flores.
1:17 Las vigas de nuestra casa son de cedro,
Y de ciprés los artesonados.

6 de abril de 2010

El premio Planeta, buque insignia del capitalismo cultural

Por M. García Viñó


¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo la farsa, el chanchullo, la componenda, la compraventa, la antiliteratura, la corruptela, la ostentación cateta, tratada como si fuese un asunto cultural serio? ¿Hasta cuándo ver la corrupción únicamente en la política y los negocios, y no verla en eso que se llama industria cultural, que es ciertamente industria, pero no cultural, sostenida por una mafia editorial que ha rebajado el libro de valor de uso, como siempre fue, a valor de cambio, con la complicidad, por ende, de quienes deberían defender la literatura y que en seguida voy a nombrar?

Todo el mundo sabe lo que es el Premio Planeta. Es la manera que tiene un editor, un comerciante, un industrial de la cultura, un fabricante de libros, sin el menor apego por la literatura, para ganar dinero, con la colaboración de periodistas, críticos literarios, profesores de literatura, académicos, escritores, políticos gestores de la política cultural y hasta miembros de la casa real, que, se dice, no participa de balde en la puesta en escena de la charlotada.

El inventor del Premio Planeta, José Manuel de Lara, analfabeto pero muy listo, distinguido con el título de Marqués del Pedroso de Lara por Su Majestad, “en reconocimiento a sus aportaciones a la cultura” lo dijo paladinamente en una entrevista con un redactor del diario Pueblo, allá por los 70, según he leído en La Fiera Literaria: "Y así es: los premios literarios se inventaron para obtener millones de publicidad gratuita". ¿Y por qué se puede obtener publicidad gratuita con los sainetes de los premios literarios? Porque los medios de comunicación españoles, los críticos literarios, los escritores, los profesores de literatura, los ministros de Cultura, los políticos, la Generalitat de Cataluña, los miembros de la Casa Real como ya he apuntado, dan tratamiento de acontecimientos culturales a las que no son sino operaciones de marketing.

Este tipo de premios, otorgado por una editorial a un libro inédito que ella misma va a publicar no se conoce en ninguna otra parte del mundo occidental… Ni oriental, por supuesto. La limpieza, honradez, seriedad y objetividad están excluidas por principio de su selección y su concesión.

En su desarrollo y de cara a la masa lectora, que ignora toda esta picaresca, la convocatoria y concesión del Premio Planeta adquiere todos los visos de una inmoralidad, de un delito, por supuesto, de un delito de lesa cultura.

Se anuncia un concurso de novelas, dando a entender tácitamente que se trata de premiar el mejor libro de ese género, de entre los que se presenten. El premio consistirá en una fabulosa cantidad de euros que este modesto ordenador “no sabe” escribir. Del relumbrón que produce se beneficiarán también otros libros del “ganador” y, además del libro premiado, otras publicaciones de la editorial, empezando por la novela que haya quedado finalista.

Mientras las bases del “concurso” circulan por los tontideros, las redacciones de los periódicos, los departamentos de literatura, las librerías, el astuto fabricante de libros encarga sin el menor disimulo, a la vista de todos, a un escritorcete más o menos conocido, a un reportero, a un popular presentador de televisión, a una guaperas o a un guaperas de la jet o a un payaso, un libro a la medida de sus intereses: es decir, aliterario, vulgar, pedestre –“que lo entiendan hasta las porteras”, es uno de los axiomas de la filosofía planetaria-, sobre un tema de actualidad, mejor si escabroso, “con mucho tomate”, como decía el marqués.

El día señalado, el comerciante organiza una cena de ésas que no conocen en Uganda, Tanzania ni Zimbawe, a la que asiste el Todo Chorrez –actrices, actores, banqueros, periodistas de todos los medios, profesores universitarios, políticos, entre los que se cuentan el Presidente de la Generalitat y la Ministra de Cultura, miembros de la Casa Real y, en una ocasión, los propios Reyes, porque era el cincuenta cumpleaños del invento.

Desde varios meses antes, ya sabe todo el mundo quien va a “ganar”, no obstante lo cual, un grupo de escritores aparentemente serios y profesores de los llamados importantes y considerados serios y honrados fingen estar enfrascados, en un comedor aparte, en reñidas votaciones, cuyo desarrollo comunican a los comensales entre plato y plato.

Proclamado el nada sorprendente fallo, felicitaciones, parabienes, entrevistas, etc., etc. para el “ganador”: millones de publicidad gratuita, ya lo dije. En las radios, las televisiones y los diarios, reportajes, entrevistas, artículos, comentarios en los que se trata el suceso como un acontecimiento cultural y, al ganador, como alguien que, estando allí presente por casualidad, ha llevado a cabo una gran hazaña literaria.

Es justamente en este punto donde uno recuerda aquella frase lapidaria de don Ramón del Valle Inclán, que dice: "ESPAÑA ES UNA DEFORMACIÓN GROTESCA DE LA CULTURA EUROPEA". Como diría un Hamlet de la Zarzuela, no es extraño que en los países serios nos tachen de beodos.

Un interesante dato, que no conviene olvidar, es el que atañe a los ganadores. Son escogidos principalmente entre escritores y periodistas con ínfulas de novelistas, todos los cuales, casi absolutamente todos, son personas acérrimas defensoras de la honradez y la limpieza en las relaciones humanas, que diariamente denuncian en sus columnas la corrupción, la mentira, el chalaneo, el robo etc., pero que no tienen reparo en prestarse al chanchullo del Premio Planeta o de cualquier otro premio, defraudando a los casi quinientos concursantes que han optado al premio de buena fe. Engañando a los miles de lectores que comprarán el libro no porque sea de quien es, sino porque ha sido premiado en un concurso que ellos, que no están al tanto del trucaje, creen que es de verdad. Mintiendo en las entrevistas y en las declaraciones a la prensa. Participando en la payasada engañosa del fallo, las “votaciones”, etc. Beneficiando a un industrial de la cultura a quien sólo le preocupa la ganancia, no los valores literarios. Y embolsándose, mediante tantas falsedades, una millonaria cantidad de euros que, de otra forma, no hubiese conseguido.

Relaciono aquí los nombres de algunos de los moralistas que, en un descuido, no han considerado inmoral ni fraudulento prestarse a una componenda que tiene las delictivas consecuencias que he enumerado: Emilio Romero, Torcuato Luca de Tena, Jesús Torbado, a quien además le facilitaron el tema y el argumento, porque se trataba de aprovechar la circunstancia de la muerte de Franco. Lo ha declarado paladinamente quien entonces era director de la editorial, Rafael Borrás Bertriu, Juan Marsé, Fernando Schwartz, Francisco Umbral, Terenci Moix, Fernando Fernán Gómez, Ricardo de la Cierva, Gonzalo Torrente Ballester, Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa, Fernando Sánchez Dragó, Fernando Savater (profesor de ética), Soledad Puértolas, Antonio Gala, Antonio Muñoz Molina, Juan Manuel de Prada, Carmen Rigalt, Fernando Delgado, José María Mendiluce, Carmen Posadas, Espido Freire, Maruja Torres, Rosa Regás, Lucía Etxebarría, Ángela Vallvey, Juan José Millas, Ángeles Caso, entre otros tantos. Naturalmente, el industrial no sólo no trata de paliar cualquier escándalo que surgiese por causa de ciertas “coincidencias” o declaraciones imprudentes (a Muñoz Molina y a Maruja Torres de les escapó en su momento decir en la prensa que les habían encargado el libro con la promesa del premio). Sabe que todo lo que se hable o rumoree, aunque sea negativo, le favorece, porque los medios, al tiempo que denuncian las irregularidades, como si se tratase de una cosa graciosa, siguen considerando y tratando como algo importante, en relación con la cultura, “ganar” el premio.

¿Y el jurado? Escritores con ínfulas de serios, profesores universitarios, fingiendo que deliberan, representando el papel de discutidores, simulando el sudor de la frente, saliendo una docena de veces al estrado para informar de cómo van las votaciones, obedeciendo al fabricante de libros con quien han acordado una paga… ¡Qué vergüenza! Insisto en que este tipo de “premios” sólo se dan en la Españeta, como llama Carlos Rojas a la España sainetesca de la monarquía cocotera.

Sin el menor disimulo, la obra ganadora y la finalista, suelen estar ya impresas y encuadernadas para el día del “fallo”, y los críticos se apresuran a comentarla, por supuesto favorablemente.

La Fiera Literaria ha presentado en el registro del Ministerio de Cultura, durante la “regencia” de Esperanza Aguirre, Pilar del Castillo y Carmen Calvo, una solicitud avalada por un centenar de firmas, pidiendo que, si no se pueden abolir los “premios literarios”, de los que hay en España —Y ES RIDÍCULO— cerca de seis mil, al menos se regulen. Ni siquiera han acusado recibo a la revista, única defensora en España de la transparencia, la seriedad, la literatura auténtica y la honradez. ¡Que un editor premie un libro que él va a publicar! se escandalizaba ante mí un profesor de la universidad de Florencia.

Si el Rey o algún otro miembro de la Casa Real acude al lanzamiento de un producto comercial, como es el libro en manos de este tipo de editores, ¿por qué no bendice con su presencia el lanzamiento de una nueva clase de embutido o de cerveza, entre mil ejemplos?
Es vergonzoso, es cateto, es repulsivo, es anticultural, sólo propio de una república bananera o de una monarquía cocotera.

Fuente: rebelion.org

5 de abril de 2010

Poeta dice libro de José Carvajal es “bueno, interesante y necesario”


MIAMI.- El poeta dominicano Francisco Henríquez dijo que la nueva obra de José Carvajal “corresponde a los libros necesarios, porque es uno de los pocos libros, para no decir el único, que se ha escrito sobre la controvertida región del alto Manhattan o Washington Heights”.

“En muchos de los artículos que componen este libro de Carvajal se puede ver la situación de la comunidad dominicana en el alto Manhattan, de cuerpo entero, sus pequeños progresos y sus grandes derrotas”, escribe Henríquez en una sección de reseñas de libros que publica en su web personal (franciscohenriquez.net).

El libro “A quien pueda interesar: Reflexiones sobre Washington Heights y otros temas” será presentado este viernes 29 de enero, a partir de las 7:30 de la noche, en Culturarte, calle 178 y avenida Audubon, en pleno corazón de Washington Heights, en el alto Manhattan.


En su reseña, Henríquez establece que hay tres categorías de libros: “Libros Buenos; Libros Interesantes y Libros Necesarios. Los Interesantes son aquellos que casi siempre se convierten en ‘Best Sellers’, por su tema y la publicidad que los avala. Los Buenos son estos de los que todo mundo habla y casi siempre son clásicos: ‘El Quijote’; ‘Cien años de soledad’, etc. Y los Libros Necesarios son aquellos que deben estar a la mano cuando necesitas algún dato fidedigno de cualquier tema, cultural, político o histórico”.

El poeta, residente en Florida, concluye diciendo que “por un momento, dejemos la ficción a un lado y leamos ‘A quien pueda interesar’, un libro Bueno, Interesante y Necesario”.



Francisco Henríquez es autor del libro de aforismos dominicanos “Libros revueltos, ganancias de pensadores” y trabajó por más de diez años en el Sistema de Bibliotecas Públicas de la ciudad de Orlando, en el centro de la Florida.

Silvio Rodriguez





"Sea señora"


Sea señora la que fue doncella.

Hágase libre lo que fue deber.

Profundícese el surco de la huella;

reverdézcanse sol, luna y estrellas

en esa tierra que me vio nacer.



A desencanto, opóngase deseo.

Superen la erre de revolución.

Restauren lo decrépito que veo,

pero déjenme el brazo de Maceo

y, para conducirlo, su razón.



Seguimos aspirantes de lo mismo

que todo niño quiere atesorar:

una mano apretada en el abismo,

la vida como único extremismo

y una pequeña luz para soñar.



Las fronteras son ansias sin coraje.

Quiero que conste de una vez aquí.

Cuando las alas se vuelven herrajes,

es hora de volver a hacer el viaje

a la semilla de José Martí.

® Silvio Rodriguez

3 de abril de 2010

Santa o Pecadora?


Por Roberto Villalobos

María Magdalena era judía, fiel seguidora de Jesús, pero también se dijo por siglos que fue una pecadora arrepentida. ¿Cuál es la verdad?

Se le recuerda como la prostituta perdonada por Jesús, como la pecadora que lavó los pies del Mesías con sus lágrimas y los enjuagó con sus cabellos. Se llamaba María Magdalena.
Pero los evangelios también la muestran como una persona ligada profundamente con la vida de Jesús. De hecho, ella tuvo un papel protagónico en dos de los pasajes más importantes del cristianismo: estuvo durante la crucifixión de Jesucristo y, junto a otras mujeres, lo apoyó en los terribles momentos que sufrió hasta su muerte. También descubrió la tumba vacía y fue la primer testigo de la resurrección del Hijo de Dios.
Pero si ella estuvo desde el principio del movimiento cristiano, ¿por qué se le difamó? ¿Es cierto todo lo malo que se dijo de ella durante siglos? ¿Fue una prostituta arrepentida? ¿Alguna vez Jesús la besó en la boca? ¿Fue más importante que los 12 apóstoles?
El pueblo de Magdala

Existen diversos estudios sobre la sociedad judía de la Palestina de hace unos dos mil años, pero se sabe poco de María Magdalena. Las primeras fuentes a consultar son los Evangelios canónicos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. En los cuatro textos se le menciona, pero ninguno aporta datos acerca de su familia, edad o estado civil.
Sin embargo, la primera pista de ella es su propio nombre: sugiere que procedía de un pueblo llamado Magdala (Migdal, actual Israel). De hecho, aún existe un lugar con ese nombre, a unos 200 kilómetros al norte de Jerusalén, en la costa del mar de Galilea. El nombre completo del pueblo era Magdala Taricaea.
Magdala, que deriva del hebreo, significa “torre”, y Taricaea, “pescado salado”. Si el nombre de aquel lugar fue Torre del pescado salado, lo más probable es que allí muchos hombres se hubieran dedicado a la pesca. Y como muchas mujeres de Magdala, María pudo haber trabajado en los mercados de pescado.
Pero hasta aquí no hay nada que indique que esta mujer hubiera sido prostituta. Entonces, ¿cómo pudo propagarse esa mala fama?
Para ello hay que revisar el texto judío antiguo llamado Lamentaciones Rabbá, el cual dice que “Dios juzgó a Magdala y lo destruyó por ser un lugar de fornicación”.
Para los historiadores expertos en aquella época, ese pudo haber sido el punto medular para que el cristianismo primitivo ideara la mala reputación de María Magdalena.
También hay que considerar que en esa época había un cúmulo de problemas sociales que pudo causar el declive moral de Magdala. Por ejemplo, se sabe que en los pueblos del Mediterráneo —que entonces estaba controlado por el Imperio Romano— existían muchos burdeles, y Galilea no era la excepción. Además, los romanos cargaban de fuertes impuestos a sus habitantes, y cuando las familias se desintegraban por la insoportable situación económica, era común que se entregaran a los hijos como esclavos y, en muchos casos, a las mujeres se les obligaba a ejercer la prostitución. Quizás ese haya sido el destino de María Magdalena. Sin embargo, las pruebas son circunstanciales, hipotéticas.
Por otro lado, el nombre de María Magdalena también indica otra cosa: que no estaba casada, pues, de lo contrario, habría llevado el apellido de su esposo.
Jane Schaberg, profesora de estudios religiosos y de género en la Universidad Detroit Mercy, nos explica, por correo electrónico, que en las escasas referencias que hace la Biblia acerca de su vida, ninguna aclara si tenía pareja, si era viuda o si tenía hijos. Y esa condición, en ese tiempo, originaba sospechas. Tal vez eso la relegó a un segundo plano, pero nada de esto justifica su imagen negativa.


Los demonios

El Evangelio de San Lucas (8:2) dice que a Jesús lo acompañaban algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades, entre ellas María Magdalena, de quien habían salido siete demonios.
“Jesús era conocido como exorcista”, refiere la estadounidense Karen King, colaboradora para este reportaje por medio de correo electrónico y profesora de Historia Eclesiástica en la Escuela de la Divinidad de la Universidad de Harvard, EE. UU.
Junto con los exorcismos, Jesús era conocido por curar enfermedades de forma milagrosa. Estos dos aspectos complementaban la campaña por la divulgación del Reino de Dios.
En esa época se pensaba que los demonios poseían a las personas que habían hecho algo malo —e incluso se decía que eran merecedoras de tal castigo—, pero que el problema se solucionaba con el genuino arrepentimiento o un cambio radical de vida.
Pero ahora expertos creen que muchos de esos casos de posesión simplemente eran una reacción contra la intimidación y el abuso. Estudios antropológicos de la época, llevados a cabo por Jane Schaberg, indican que las mujeres no tenían forma de protegerse ante la opresión de los hombres, y que si trataban de defenderse, eran golpeadas, por lo que el único escudo del que disponían era la adopción de una “personalidad demoniaca”.
Es probable que María magdalena se haya defendido así de la dominación de los hombres, y quizás por eso ellos no la miraban atractiva o apta para el matrimonio.
Pero fuera cual fuera el motivo de la posesión, las prédicas de Jesús la motivaron a seguirlo. Además, era una mujer soltera —tal vez sin fuertes vínculos familiares— y no tenía nada qué perder. Quizás sintió que el mensaje del Mesías era lo que ella buscaba en la vida.
Hasta ahora solo se puede inferir en que María Magdalena era una marginada, quizás soltera, que estuvo poseída y que luego se unió al naciente movimiento de Jesucristo. Después de eso, no hay ninguna prueba que apunte a que haya sido una prostituta.

En el desierto

En 1945, en las arenas desérticas de Nag Hammadi, Egipto, se descubrió que dentro de una vasija sellada de cerámica había una colección de textos antiguos, muy importantes para escribir la historia de los primeros cristianos.
Fueron escritos en copto, la lengua del Egipto cristiano antiguo. Los manuscritos incluyen el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe y los Actos de Pedro. Ninguno de estos está en la Biblia. Asimismo, debido a que no se adaptan a la doctrina cristiana, son considerados apócrifos.
Pero estos libros dieron más información acerca de María Magdalena, y también la muestran, con frecuencia, como la discípula más destacada de Jesús.
En diversos pasajes, Jesucristo debate con todos sus discípulos, pero es ella la que comprende, mientras que los demás —los varones— parecen confusos.

El Evangelio de Felipe

Con el paso de los siglos, los documentos descubiertos en Nag Hammadi fueron atacados por las hormigas, las cuales hicieron diversos agujeros en los papiros. Por supuesto, también dañaron el Evangelio de Felipe, el cual es el libro que más controversia ha causado, pues los insectos dañaron sitios clave. Un pasaje del texto dice:
“La compañera de […] María Magdalena. […] la amaba más que a todos los discípulos, y la besaba a menudo en su […]. El resto de discípulos […]. Le preguntaron: ‘¿Por qué la amas más que a todos nosotros?’ El Salvador respondió y les dijo: ‘¿Por qué a ustedes no los amo tanto como a ella?” y a continuación, explica Schaberg, Jesús les dijo que a pesar de que ella no era ciega, veía la luz.
Stephen Emmel, profesor de coptología en el Instituto de Egiptología y Coptología de la Universidad de Münster, Alemania, y uno de los expertos que ayudó a restaurar y unir los pedazos de los manuscritos de Nag Hammadi, indica que lo más probable es que ese espacio perdido tenía escrito que Jesús besaba en la boca a María Magdalena. Emmel se basa en la gramática del copto y en la longitud del texto perdido.
Karen King coincide con Emmel: “La palabra ‘boca’ ha sido restaurada por editores modernos, la cual caza con el espacio en blanco (dejado por las hormigas)”, explica.
“Los besos entre Jesús y María Magdalena dan a entender que tenían una relación especial”, escribió King en su libro El Evangelio de María de Magdala: Jesús y la primer apóstol mujer (2002).
Para King, sin embargo, los besos no deberían ser interpretados como algo erótico o como expresión de sexualidad —como se ve en la actualidad—, sino como una forma para la “transmisión divina del conocimiento”.
Incluso, en el mismo evangelio, dice: “Los perfectos son concebidos por medio de un beso y nacen. Por eso también nosotros somos inducidos a besarnos unos a otros (para) concebir adentro de nuestra gracia mutua”.
“Esto afirma la especial relación de María Magdalena y Jesús, basada en la perfección espiritual”, expone King.
Por aparte, el Evangelio de Felipe también muestra a María Magdalena como un símbolo de la sabiduría divina, y quien recibe adoctrinamiento personal de parte de Jesús, pues es la que entiende el mensaje a la perfección. Pero lo escrito en este libro es tan radical que el cristianismo aún lo descalifica.
Entonces, ¿puede ser este evangelio fiable?
“La fe católica solo se apoya en los Evangelios canónicos; los apócrifos no son considerados Palabra de Dios”, comenta Francisco Romero, teólogo jesuita de la Universidad Rafael Landívar. El padre Hugo Estrada coincide: “Los apócrifos reflejan fantasías”.

¿La más allegada a Jesús?

Para ello hay que buscar en la Biblia, en donde menciona de forma clara que María Magdalena estuvo en los momentos más importantes de Jesús en la Tierra: Primero, durante su crucifixión, ocasión en la que todos los discípulos huyeron, y solo las mujeres permanecieron a su lado. “Ellas siguieron a Jesús, más fieles que los hombres. Las mujeres, las mal llamadas cobardes, fueron las valientes”, manifiesta Romero.
Según los evangelios, tras su muerte, el cadáver fue colocado en un sepulcro y cerrado con una enorme roca. Después del sábado, María Magdalena fue a verlo, pero, para su sorpresa, estaba vacío.
Entonces corrió con los discípulos y les dio a conocer que el cuerpo del Señor había desaparecido. Nadie le creyó.
Aún ante la incredulidad, Pedro y otro discípulo corrieron al sepulcro para comprobar lo que María Magdalena les había anunciado. Pedro vio el sudario y las vendas en el suelo. Pero fue el otro discípulo el que comprendió lo sucedido: que Jesús resucitó de entre los muertos.
Cuando volvieron a casa, María Magdalena se quedó sola junto al sepulcro, sentada y llorando. A continuación vendría el otro momento importante en el que se menciona a esta mujer: Aparecen dos ángeles sentados delante de ella, uno a la cabeza y el otro en los pies del sepulcro. Le preguntan por la razón de su llanto, y ella responde: “Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto”.
Al decir eso, volvió la cara y vio a alguien más —pensó que era el encargado del huerto—, y le preguntó lo mismo. María Magdalena respondió: “Señor, si tú te lo has llevado, dime en dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré”.
Aquella persona le dice: “María”, y ella, al instante, se da cuenta de que es Jesucristo. En la confusión se acerca a Él, pero este la detiene con la frase: “No me toques, que todavía no he subido al Padre”. Luego le ordena ir con los demás para dar la noticia de que ha resucitado.
De hecho, la Resurrección es el punto cumbre del cristianismo, y María Magdalena fue la primera en presenciarlo. Así daba inicio un movimiento que cambiaría el rumbo de la historia.
Pero aún así, a María Magdalena se le difamó y se le relegó a un papel secundario. ¿Qué pasó?

La mujer apóstol

El Evangelio según San Juan explica que los requisitos para ser apóstol eran haber estado con Jesús durante su período en la Tierra, haber sido testigo de la muerte y la Resurrección, y ser capaz de salir a predicar el mensaje de Dios.
Dichos requisitos los cumple María Magdalena, pero la Biblia nunca le otorgó esa categoría. La postura eclesiástica católica actual, de acuerdo al padre Estrada, es que “la mentalidad de la época hizo que se eligiera como apóstoles solo a los hombres, porque ellos eran los que dirigían, y Jesús tuvo que adaptarse a ello”.
Pero otra razón puede estar en un texto apócrifo descubierto por el alemán Karl Reinhardt, en 1896, en un bazar de El Cairo, Egipto. El documento estaba forrado de piel y escrito en copto. Su procedencia aún es misteriosa, aunque se sabe de su autenticidad y que data del siglo II de esta era. Se le conoce como Códex de
Berlín, Códex de Akhmim o Papyrus Berolinensis 8502. Al examinarlo, los expertos se dieron cuenta de que se trataba del Evangelio de María Magdalena.
La historia empieza en algún momento luego de la Resurrección, cuando los discípulos acaban de experimentar la aparición de Jesús.
Ese texto narra que el Mesías animó a sus discípulos a predicar el evangelio, pero que estos se mostraron temerosos, porque a Él lo crucificaron, y sentían que iban a correr la misma suerte. María Magdalena, sin embargo, es la que sale adelante y dice: “No se preocupen, porque Él prometió que estará con nosotros y que nos protegerá”. Luego discute con ellos la palabra del Señor. En el Evangelio de Felipe, ella es un símbolo de sabiduría, pero en este —el de María Magdalena— es la que está a cargo; es la líder del grupo. Después, Pedro le pide a María Magdalena que les cuente alguna enseñanza que haya escuchado y que no se les haya transmitido a ellos. Ella responde: “Les diré lo que se les ha o c u l tad o”, y empieza a relatar sobre la vez que se le apareció Jesús y sobre la conversación que tuvieron, que está relacionada con el desarrollo espiritual y la eterna batalla contra el mal. Pero de inmediato surge el conflicto: Andrés se levanta y dice: “No sé qué opinan los demás, pero estas cosas me parecen muy extrañas, y creo que ella nos da a conocer cosas distintas a las del Salvador”. Lo peor sucede cuando Pedro interviene al decir: “¿Es que ahora todos tenemos que escucharla? ¿Hablaría Jesús en privado abiertamente con una mujer en vez de hacerlo abiertamente con nosotros? ¿La prefería a ella en vez de a nosotros?” Pero Mateo defiende a María Magdalena. “Pedro consideraba a María Magdalena como una rival que buscaba el liderazgo del g rupo”, señala King, pues en esos textos es ella quien entiende a cabalidad las enseñanzas de Jesús. Pese a ello, se tomó a Pedro como “la roca sobre la que se fundó la Iglesia”, y que es el discípulo destacado o principal. Cuanto mucho, María Magdalena quedó en un papel secundario. “La Iglesia nunca la presentó como una lideresa, sino como un modelo de co nve rs i ó n”, confirma el padre Estrada. Pero es que el Evangelio de María Magdalena es tan controversial que propone, prácticamente, replantear demasiados aspectos de la historia cristiana: “Pedro aparece como un ignorante enojado que siembra la discordia; en cambio, presenta a María Magdalena como maestra y guía espiritual de los discípulos varones. Y ella no solo es una discípulo, sino ‘la apóstol de los a p ó s to l e s ”, revela King. El padre Estrada, sin embargo, sostiene que esos textos reflejan leyendas y que no son considerados Palabra de Dios.

La lucha

El Evangelio de María Magdalena nació de la forma en que se congregaban los primeros cristianos. Estos se reunían en las casas, y estas eran dominio de las
mujeres. Por ejemplo, en las cartas de San Pablo a los Corintios se narra que había
mujeres profetas dentro de las comunidades cristianas. Pero a partir de los siglos
II y III, refieren historiadores, empezaron a surgir diferencias dentro de los
grupos dirigidos por los hombres y en los liderados por las mujeres. Incluso,
dentro de esas comunidades, María Magdalena llegó a convertirse en una especie
de modelo de cómo debía ser una mujer cristiana. A partir de entonces ella
asume la función de representar a las mujeres, mientras que Pedro —el que se
opone a ella— simboliza a los hombres. “La relación entre Pedro y María Magdalena
acabó por representar el conflicto”, expone King en su libro. De esa opinión difiere el padre Estrada, y señala que “la confrontación entre ambos es una leyenda”.
Sin embargo, existen muchos manuscritos cristianos primitivos que evidencian tensión entre ambos. “Incluso en escritos del Nuevo Testamento”, señala la obra Las mujeres en las Escrituras: Un diccionario de mujeres nombradas y no nombradas en la Biblia
Hebrea, los libros apócrifos/ canónicos y el Nuevo Testa mento , de Carol L. Meyers.
A medida en que Pedro y sus ideas se imponían en el creciente movimiento cristiano,
la posición de María Magdalena como discípula importante se fue opacando, y cuando la Iglesia se institucionalizó, las mujeres que ejercían liderazgo se vieron desplazadas.
Se sabe que en los siglos IV y V —cuando la Iglesia tomó fuerza—, el hecho de
que una mujer liderara de forma pública era considerada una herejía. Por eso,
solo los varones podían ser ordenados obispos o sacerdotes. A partir de esto, la figura de María Magdalena era un problema, pues servía para validar la importancia y liderazgo de la mujer en la Iglesia. De hecho, el Nuevo Testamento —analiza King— también se inclina a disminuir el papel ejercido por las mujeres. “El Evangelio de Lucas tiende a reducir el estatus de María Magdalena y de las mujeres en general, y las aparta a roles de subordinación. En Lucas 8:1-3 describe a “los 12” como los discípulos; en cambio, a las mujeres que seguían al Maestro las describe como aquellas que daban hospedaje y que apoyaban con otros recursos, para que así los hombres se dedicaran de lleno a la predicación”. Al respecto, Schaberg opina: “A las mujeres se les adjudicaron roles ‘secretariales ’, y a los hombres, un título de ‘ejecutivos’”.

Los investigadores creen que los líderes del cristianismo primitivo trataron de erradicar cualquier otra idea radical, como los textos encontrados en Nag Hammadi o el Evangelio de María Magdalena. Y quienes tenían aquellos documentos optaron por tirarlos o esconderlos. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿Cómo llegó María Magdalena a ser calificada de prostituta?

La difamación

Karen King indica que senecesitaba una historia alternativa para narrar la vida de María Magdalena y su posición de liderazgo. “A principios del siglo IV, teólogos cristianos empezaron a construir una historia alterna. El primer movimiento fue asociar a María Magdalena con la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús con sus perfumes —citada en Lucas 7 : 36-50 —. Pero la confusión continuó al asociar a esta última con la María que aparece en el Evangelio según San Juan (12:1-8), quien también ungió los pies del Mesías con perfumes y que, en realidad, era hermana de Marta. Fue así como la María mencionada en el Evangelio de Juan se asoció con María Magdalena y de esa forma se convirtió en la pecadora que ungió a Jesús, así como con toda pecadora que aparece en la Biblia”, apunta King. En efecto, “puede ser que a partir de ahí se haya empezado a difamar a María Magdalena”, dice Romero. Pero la transformación de apóstol a pecadora, y luego a arrepentida, se asentó durante el sermón del papa Gregorio el Grande, a finales del siglo VI. Esto fue lo que dijo acerca de María Magdalena: “Ella, a la que Lucas llama mujer pecadora, y a la que Juan llama María, nosotros creemos que era la María de la que salieron siete demonios, de acuerdo a Marcos ”. El sermón prosiguió, y dijo que ella luego se arrepintió y que transformó el conjunto de sus pecados en virtudes. De esta forma, María Magdalena pasó de ser una líder apostólica a prostituta arrepentida, así como un modelo idóneo
para que los seguidores de la fe cristiana reflexionaran sobre sus pecados y se arrepintieran. La Iglesia Católica, posteriormente, le adjudicó un día en la santoral, pero era una santa que personificaba el arrepentimiento.

¿Cómo recordarla?

En 1969, la Iglesia Católica reconoció que a María Magdalena se le había
difamado, y le retiró el título de penitente de su nombre en el santoral. Pese a ello, muchos aún la recuerdan como la prostituta que se arrepintió, ya que esa imagen duró varios siglos. “El mejor aporte que se puede hacer es que la gente cambie la perspectiva que tiene de ella”, expone Romero. Por eso, hay que recordarla
como una extraordinaria mujer que destacó en el movimiento cristiano, que siguió fielmente a Jesús y que fue testigo de su crucifixión y Resurrección. Tal vez algún día se le acepte como lo que de verdad fue: una de las fundadoras de la fe cristiana.

Fuente: prensalibre.com revista D


Soneto
El dolor de tu muerte

Me duele verte así: brazos abiertos,
miradas en la más cruel agonía
latigazos de infame apostasía
de hombres que viven pero yacen muertos.

Me duele tu dolor y tu abandono,
tus miradas de luz y tu tristeza;
el hombre exhibe su odio y su vileza,
Cristo la bella frase: “te perdono”.

Ondas de odio te cubren, cesa el río,
sangre y agua contempla el mundo impío
y hay en los tuyos cruel desilusión.

Mira el cielo, la tierra se horroriza
cuando la muerte ingrata se desliza
y canta libertad el corazón.

Delfido Barrera Navas
(Guatemala, 1927)

El dolor de estar vivo

Raúl Gómez Jattin (1945-1997): El dolor de estar vivo y el placer de estarlo Cultura 15 Ene 2019 - 4:06 PM Luis Carlos Muñoz Sar...