7 de mayo de 2017

Islas que habitan versos



La Tertulia de Orlando y El Consulado Dominicano en la ciudad de Miami, tienen el placer de invitar a toda la comunidad latinoamericana y en especial a la cubana y dominicana, al evento cultural, “Islas que habitan versos” que se efectuará el sábado 13 de mayo en el local del Consulado Dominicano de la ciudad de Miami, ubicado en el 1038 Brickell Ave, Miami, FL 33131, a partir de las 6:00 pm, el cual será un Encuentro y Lectura de poemas entre los poetas Elaine Vilar Madruga, narradora y poeta, quien nos visita desde la Habana, Cuba y Eduardo Herrera Baullosa, poeta y escritor cubano residente en Miami, Florida.
Estarán presente en el evento los poetas dominicanos Francisco Henriquez, Director de La Tertulia de Orlando y Luis E. Arzeno Romero.
El evento, “Islas que habitan versos”, “pretende reunir a dos exponentes de la poesía actual cubana, en la busqueda de hacer confluir en ellos, la creación a modo de sinergia, abrazo, verso”, de acuerdo a la poeta Vilar Madruga,
Informa la poeta cubana que “ A través de un breve encuentro con los autores, en el cual podrá disfrutarse de sus más recientes creaciones (tanto éditas como inéditas) y de un diálogo con el público asistente, se mostrarán los contemporáneos caudales poéticos por los cuales camina la poesía nacida en la Isla de Cuba y diseminada, hoy en día, por todo el mundo.”
La Tertulia de Orlando representada por los escritores Francisco Henriquez y Luis Arzeno reciben con mucho entusiasmo este encuentro entre dos amigos que “nacieron poetas juntos” que de acuerdo a Elaine Vilar Madruga, “es el encuentro entre una década de compañerismo, de diálogo, de intertextualidades, de ejercicios compartidos, de espacios de implosión de las ideas.” Agregando que “Este, es el encuentro entre dos voces divididas en el espacio, que comparten sus propias islas interiores a través de la poesía, en un canto sin fin.”
Como parte del evento los poetas expondrán sus libros, “Las montañas de la extinción”, de Elaine Vilar Madruga y “Despedida en La Habana como si fuera Ïtaca, de Eduardo Herrera Baullosa, dos poemarios que se encuentran como esponjas del tiempo para absorver dos poetas que llevan una amistad al son de la poesía.
En el evento también estarán los libros de los escritores Francisco Henriquez y Luis Arzeno, “Aforismos Dominicanos” y “Volverás a amar”.

La poeta cubana Vilar Madruga plantea como objetivos de “Islas que habitan versos”: Promocionar la creación joven contemporánea, con independencia de las fronteras y los estilos. Proporcionar un espacio de intercambio de ideas entre los autores y su público. Presentar la más reciente creación de los autores involucrados en el proyecto. Permitir el conocimiento de la nueva poesía gestada bajo el se de lo cubano y posibilitar un diálogo entre dos voces poéticas diversas, en busca de lo común y o diferente que provoca la sinergia. 

1 de mayo de 2017

Poetas de Paraguay

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Un periodista de origen dominicano dijo lo siguiente: "Si de algo debe servirnos el haber tenido Paraguay como invitado de honor de la Feria del Libro de Santo Domingo, sería para darnos cuenta que en materia literaria ese país sudamericano tiene muchísimo menos que ofrecer que República Dominicana".  Nada mas absurdo dicho por un periodista que es también escritor. Aquí tenemos una muestra de lo que puede "ofrecer" Paraguay.

GRANDES POETAS PARAGUAYOS




Manuel Ortiz Guerrero

Nació en 1897 en el barrio Ybaroty de la ciudad de Villarrica. Con la publicación de su famoso poema “Loca” en la revista Letras, gran parte de la atención de la gente se centró en el joven poeta. Escribió tanto en castellano como en guaraní; muchos de sus poemas en el idioma autóctono servirían de texto para las guaranias del maestro José Asunción Flores. Falleció en 1933, víctima del mal de Hansen, cuando todavía no había cumplido cuarenta años.

Al Poeta

Luminoso charrúa de los versos fragantes,
fue muy larga, muy larga, para mí tu tardanza:
de mirar tanto el río, de tu arribo anhelantes,
hoy ya tienen mis ojos un color de esperanza.

Visitante llegado de una tierra sonora
a esta otra historiada de perfume y leyenda;
cárganos las espaldas con tus fardos de aurora:
para nuestras heridas déjanos una venda.

Allá, poeta, en loma que tu mirada abarca,
está el árbol solemne cuyo tronco fue asiento
del Artigas proscripto, de aquel gran patriarca
que unir quiso la América en un gran pensamiento.

Aquel árbol, poeta, dice algo al oído,
algo de tu leyenda, semejante al latido
de algún gran corazón,
porque allí el patriarca, como fantasma herido,
memoraba en cien noches su gran sueño perdido,
enfermo de nostalgia y de desolación.

Olvidé de decirte que en una tarde lila
he visto a tu indio dulce de paso por aquí:
Tabaré melancólico de verdosa pupila,
en busca de su hermano perdido, Guaraní.

Oh mártires sin nombres, sin gestos y sin huellas
que muerto habéis ya siglos y os enterró el olvido:
el vate por vosotros sus llantos ha vertido
en vuestro sacro abismo como caer de estrellas...

Ataviado, poeta, de tus versos fragantes,
Tabaré se ha perdido en la azul lontananza
y... también es por eso: de su vuelta anhelantes
que hoy ya tienen mis ojos un color de esperanza.



Elvio Romero

Nacido en 1926 en la localidad de Yegros; luego de la Guerra Civil del 47 se vio forzado, con solo 21 años, a partir al exilio del cual no volvería al Paraguay. Falleció en Buenos Aires en 2004. Algunas de sus obras son Días roturados, Esa guitarra dura y Libro de la migración.


Tren con Banderas

Era un tren con banderas
aquel tren de mi pueblo; un tren hermoso
como esos trenes hondos que aran la quemadura
de la imaginería popular; tren compartido,
mínimo y desolado por entre cordilleras,
por entre atajos, por entre donde brotan
los pañuelos de adiós del horizonte.

Era un tren con banderas

Cuando avanzaba solo
como arisco alazán por la pradera,
era una clara y lenta respiración del aire,
centella imaginaria de luna y aguacero,
una fiesta ligera de infancia y de colores;
volaba el Viento Norte sobre sus ventanillas,
sus ruedas fulguraban sobre espuelas de rieles,
su silbido era un canto de pájaro de fuego.

La Cruz del Sur, caída,
viajaba en sus furgones. Y lo demás: los frutos
radiosos de la tierra; el violento verano
cernido en los maizales, los arrieros
de las fronteras, el grito seco de las plantaciones;
todo se acumulaba en sus vaivenes: la resolana de enero,
rostros cetrinos y guitarras hondas,
cántaros con serpientes, fugitivos callados,
embarazadas, brisas, bandoleros.

Era un tren con banderas.

El Paraguay entero
cabría en sus vagones, su violencia
y su encendida música; cabrían sus silencios
y su desamparado destino, el afán soterrado
de libertad, su cruz y sus crucifixiones,
la madera olorosa de sus montes cerrados,
su profunda y amarga masticación de muerte.

Era un tren con banderas
y ojos abrasadores; tren orlado
por historias de guerra y rebeliones,
tren cruzado de gritos altos y lejanías,
de sombra y naranjales; una llama
prendida sobre un vértigo dorado,
un tren de lumbre y alba sobre una tierra en celo.

Aquel tren de mi pueblo solitario y profundo
¡era un tren con banderas!



Hérib Campos Cervera

Nació el 30 de marzo de 1905 en Asunción. En 1931 participó de los hechos del 23 de octubre, lo que desembocó en su primera partida al exilio, más precisamente a Buenos Aires. Tres años después, regresó al Paraguay y se situó en el centro del movimiento conocido como la generación del 40. Luego de la Guerra Civil del 47, debió partir por segunda vez del país, exilio este que duró hasta su muerte. Falleció el 28 de agosto de 1953 en Buenos Aires. Algunas de sus obras poéticas son Ceniza redimida, Hombre secreto y Romancero del destierro; el relato El buscador de la fe, la novela corta El ojo enterrado, y la obra teatral Juan Hachero.


Tiempo de amor y soledad

Y he estado nueve noches bajo el abierto cielo,
arañando la tierra, para calmar la sangre,
y adelgazando el grito de mi voz encerrada;
mientras el viento amargo se llevó brizna a brizna
este perfil de sombras de mi cuerpo en tinieblas.

Y luego te he entregado, noche mía, la sangre.
La sangre. Sí: la sangre. La sangre que solloza
por túneles azules su vida equivocada;
la sangre, que no quiere desintegrar su grito,
porque es el fundamento de la Flor y del Canto.

Y luego di mi frente. Tras su mármol tranquilo
vivió el furor del sueño su tormenta diaria,
sin que una sola arruga marcara su oleaje;
ni el pensamiento puro lo anegara en su sombra
al horadar mis sienes su vertical tortura.

Y ahora, son los ojos: los taciturnos ojos,
donde guardaba el alba sus pétalos de estrellas;
los ojos de agua clara, donde iban las gacelas
a buscar mansedumbre para su sed de fuga.

Y también va la piedra, ya muda, de los labios:
los labios ya besados por muertes numerosas.
Y los pies marineros, llagados de caminos;
el corazón ausente y el pecho amanecido.

¿Después? -Después, la mano: la calcinada mano,
marcada en su pecado con un buril de fuego;
la mano que no quiso pagar su duro crimen
de haber asido un sueño con sus garfios de carne.

¿La visteis algún día flotar sobre las cosas,
-pájaro alucinado, que aprisiona en su pico
luciérnagas azules que mueren de su fuego?
Después de nueve noches, sus lirios fatigados
-sin memoria y sin nombre- se volvieron recuerdo.

Todo se te reintegra: noche profunda y alta.
La tremenda parábola ya no se apoya en Ti;
y aquel temblor de siglos que me entregaste un día,
aquietó, al fin, por siglos también, su inenarrable,
desesperada angustia de ser humanidad.

Un día, desde el fondo caliente de la tierra
-seno eterno de Madre, que pare su cosecha
con una indiferencia de sexo apaciguado-
saldrá el rosario triste de mis huesos dolidos,
libres ya del espanto de su cárcel de vida.

Y nunca más la dulce canción que dio belleza
al peregrino tránsito por la prisión de piedra;
nunca más el lamento secreto de la flauta
encenderá en la tarde su rústico llamado.

Pero será otra vida. Sí: otra vida. Distinta.
Despojada del largo castigo del recuerdo.
Un árbol o una piedra: algo que mire al Tiempo,
mudo y sordo y sin ojos, por una Eternidad.





José Luis Appleyard

Nacido en Asunción en 1927, fue poeta, periodista, dramaturgo, abogado y editorialista. Pertenece a la generación del 50 de la poesía paraguaya. En sus poemas se tocaban temas como el amor adolescente, la nostalgia de un tiempo ido y la magia de la niñez no muy lejana. Falleció en Asunción en 1998. Algunas de sus obras son Entonces era siempre, El sauce permanece y Solamente los años.



El Tiempo


Ya es ayer pero entonces era siempre
un trasegar de horarios inmutables
desde la noche al sol.

Cada semana
era distinta e igual a la siguiente.
El niño desdeñaba el calendario
y su patrón reloj era el cansancio.
Edad sin equinoccios, solo el tiempo
de ser feliz y entonces ignorarlo.



La Casa

Una casa es un hombro derrotado
es una mano abierta sin simiente,
una argamasa inútil, un doliente
conjunto de ladrillos apagado,

un pensamiento absorto en el pasado
que agrieta con sus voces el presente,
es un oscuro trozo de poniente,
es un juguete antiguo y olvidado.

Una casa es un llanto, un dolorido
balcón sin mariposas anhelantes,
una casa es mudez y es alarido,

es un amor que ha muerto sin amantes,
Una casa, Señor, es una infancia
huyente y malherida de distancia.



Susy Delgado

Escritora bilingüe y periodista, nació en San Lorenzo, Paraguay, en 1949. Su obra literaria muestra una preeminencia del género de la poesía. Sus cuatro primeros poemarios en guaraní: Junto al Fuego, Hijo de aquel verbo y Palabra en dúo, fueron publicados en versión bilingüe y están reunidos en la antología que lleva este último título. En el 2007 publicó otro poemario con textos originales en guaraní, en versión bilingüe, distinguido con el Premio Cide Hamete Benengeli para relatos escritos en lenguas hispánicas distintas del castellano, de la Universidad Toulouse Le Mirail y Radio Francia Internacional, en el 2005.
Algunos de sus poemarios en castellano son Sobre el beso del viento, La rebelión de papel y Las últimas hogueras. Publicó también el volumen de cuentos La sangre florecida, la antología 25 Nombres Capitales de la Literatura Paraguay, en literatura para niños el libro Ñe’ë saraki y los que integran la Colección Che pomimi.
Su poemario Tataypýpe fue Primer Finalista en el Premio Extraordinario de Literaturas Indígenas de Casa de las Américas, Cuba, en 1991. Algunos de sus libros han sido traducidos al inglés, el portugués y el alemán.
Tiene una trayectoria como periodista cultural en Paraguay y desde hace tres años dirige la revista literariaTakuapu. Dirige igualmente el Taller de Poesía Ara Satï desde el año 2000.



Como?

Aquí donde ya todo pareciera
ser agua calma,
¿Cómo se nombra la tristeza?
Hubo otro tiempo
en que ella era
el modo de caminar por la vida,
la manera de mirar las cosas,
y era palabra cotidiana,
repetida hasta el cansancio
y más veces aún hasta el llanto.

Aquí desde tan lejos,
después de tantas cosas,
cuando ya todo se ha cubierto
con un grueso manto de pudor,
¿cómo nombrar la tristeza?

Aquí donde ya todo pareciera
ser agua calma,
¿cómo se nombra la poesía?
Hubo otro tiempo
en que ella se acomodaba
en medio de todas las cosas,
las amables, las tristes, las amargas,
aunque, es verdad,
parecía encontrarse más a gusto
con las últimas.

Pero aquí desde tan lejos,
¿cómo llamar a la poesía?

12 de abril de 2017

Haikus de la Espera y La Lluvia


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Haikus 




Ahora llueve
El jueves de Vallejo
Pero no es París.

Hoy eres agua
Y mañana serás sol
Que me quemará.

Esos tus dedos
Sonríen a la mano
Entre tus pechos.

Calma de labios,
Tempestades de lenguas,
Un simple beso.

No me recuerdes,
Mira por la ventana
Porque ya me fui.

No es culpa tuya
Ni tampoco es la mía
Es de la lluvia.

Quisiera verte
Ahora que no llueve
Dulce paloma.

Sueño contigo
Despertando en un beso
Que hoy viene de ti.

Si me esperaras,
Como espera la noche
A las estrellas.


La sal de tu mar
la oleada dulce
de tu cintura.

No eres para mi
ni rubia ni morena,
eres estrella.

Si no es tu pelo
puede ser tu sonrisa,
entre otras cosas...


® Francisco Henriquez Rosa
Tertulia de Orlando

26 de marzo de 2017

Poesía Desde Cuba

" La felicidad se cruzó en mi camino pero siguió de largo en pasos de un viajero que no se detuvo para mitigar el cansancio, se alejó como aquel que ha perdido todo sin volver atrás"

"Como un pez lucho contra la corriente/ soportando el embate de estas aguas"

La poesía de el poeta Milho Montenegro (Alain Santana López, La Habana, 1982) es una poesía limpia y ordenada, cargada de una disciplina literaria y experimental, salvando una continuación del modernismo de un Martí o un Manuel del Casal, para dar algunos ejemplos académicos, ante una poesía que emerge fresca y comunicante.
El poeta conecta su lírica desde lo esotérico a lo terrenal, desde lo visual a lo corporal,
“Como Flor de Loto extiendo mi cuerpo/ simulo mansedumbre/ esa quietud como el sueño de un ángel.” Maneja el discurso poético con una prosa que no se aleja de la poesía, salvada por las imágenes y metáforas necesarias para el mensaje subliminal que, orienta al lector, estableciendo la comunicación y la comunión del poema.

Aun así el poeta escriba desde una posible insularidad, es un poeta con una linea universal. Su poesía es joven, pero su canto puede ser ancestral, poesía que es correcta, dentro de los limites del gusto de lectores ,que han leído a un Lezama o un Dario. Y no es una poesía pretenciosa pero quizás ambiciosa como nuevo fruto para una generación, que se aparta culturalmente de la lírica, generación que se detiene ante los valores heredados de los maestros clásicos, como Paz, Neruda, Guillen o Lorca.
El poeta habanero, de una cosecha admirable y cuidada, como la de su contemporánea Zurelys López Amaya, aporta de alguna manera el ejercicio de una poesía menuda e instantánea para quienes puedan entrar al mundo de una lírica moderna.
"Conozco las palabras aunque mi voz es inasible", dice el poeta habanero, evocando una modestia intelectual y un mensaje que se convierte en carta de presentación de un poeta "Atemporal" por la dualidad y claridad de su poesía.


No soy un critico literario ni creo estar cerca de serlo, pero al leer la poesía de Milho Montenegro pude quedarme con el sabor que deja el cobre cuando muerdes una moneda autentica. No creo que el poeta nace o se hace, sino que se descubre a través de su propio discurso.
Disfrutemos de esta poesía intimista y joven que, también, es una meditación cantada ante el espejo que somos nosotros mismos, los lectores que estamos después del agua. 


-Francisco Henriquez Rosa. Tertulia de Orlando.




Conversación con Luis Cernuda


Alguna vez fui/ viejo Cernuda/ rastro de luz/ bandada de sueños cortando el cielo/ He recibido dádivas de algunos labios cabalgando mi cuerpo/ desentrañando enigmas que pretendía imposibles/ He sido domesticado más de una vez/ Pero también me ha tocado conocer hombres que como hiedras se han alzado por este flanco/ hundiendo sus raíces sin la aquiescencia de mi bondad/ he padecido la vileza de la cobardía/ esa dentellada de la ira ante el anhelo quebrado por la mezquindad de otros que no lograron —quizás no desearon— comprender/ Confieso que me ha tocado caer bajo alguna bota áspera/ lidiar con el silencio cuando no encontré otra manera más que ceder/ claudicar frente al absurdo y la idiotez/ Tuve que resistir la afluencia de las pérdidas/ el desplome/ la apatía/ Ah/ viejo Cernuda/ me ha tocado todo para luego ser nada/ En este instante en que el tiempo moldea mi voluntad como barro inútil lo he comprendido.




Tiempo del regreso


Y los muertos de mi familia regresan (…)
José Kozer


Era el tiempo del regreso/ Retornábamos a la casa de nuestra niñez/ aquella de tantos muertos abandonados a la herrumbre del silencio/ aguardando siempre un ramo de flores/ una oración/ alguna señal para no saberse solos/ ahogados en la nostalgia que se ha expandido como un horizonte/ Partimos hacia un destino que creíamos asible: algunas evocaciones permanecieron en la marea de la espera/ pero la casa no resultó sino una imagen incomprensible/ No hallamos ningún retrato en la pared/ no recibimos reverencias ni sonrisas como presagio/ Fuimos sombras que nadie recibió con rituales de júbilo/ En el tiempo del regreso vislumbramos nuestra condición de hombres más muertos que los muertos: ¿quién ofreció una oración/ un ramo de lirios para sabernos recordados/ herederos todavía de algún sitio a pesar de la ausencia?/ En el retorno no hubo más que la declinación de lo que alguna vez fue cardinal/ sepultando nuestra identidad entre las ruinas/ La misma ciudad parecía otra/ en ella fenecieron los recuerdos de la infancia/ fueron devorados por el musgo y la humedad/ su lucidez no fue suficiente para retener el sonido de estos nombres que hoy apenas son hilachas/ El acto del regreso —lo comprendimos en un golpe de pérdida— es afán de aquel que se marcha/ dejando atrás una duna elemental de fragmentos de sí mismo y/ procurando disiparlo/ vuelve siempre sobre una cuerda floja/ mientras el viento de la incertidumbre amenaza su equilibrio.






Inopia del pez


Ya no quiero ser el pez
Zurelys López Amaya


Como un pez lucho contra la corriente/ soportando el embate de estas aguas/ sus golpes en mi cuerpo/ Mis escamas tiritan/ parecen rendirse mientras intento decir basta/ gritar estoy aquí/ Me refugio en el fondo de este sitio que podría ser río/ océano/ Afuera el mundo sigue su curso/ Mi necesidad es mantenerme a salvo/ Conozco las palabras aunque mi voz es inasible/ se quiebra como burbuja en la superficie/ Voy sobreviviendo en la maleza de estas aguas turbias/ siempre en la profundidad/ queriendo vociferar/ alzar mi voz en un reclamo o en una protesta/ pero soy un pez.


La felicidad es un pájaro que sangra


La felicidad abraza con la endeblez de un guiño/ partícula de polvo que viene en el viento/ rozando el flanco de la nada/ Se restalla contra la roca y se escurre luego hacia lo ignoto/ cayendo garganta abajo-estómago adentro/ Mis manos procuran alcanzar el centro/ traspasar las capas/ esos muros entre su presencia y mi espejismo/ Es un fantasma/ pájaro que sangra en el intento del vuelo: ella tiene un linaje marcado por la desmemoria/ en sus ojos se estanca un fulgor que no advierte este rostro/ La felicidad se cruzó en mi camino/ pero siguió de largo en pasos de un viajero que no se detuvo para mitigar el cansancio/ se alejó como aquel que ha perdido todo/ sin volver atrás.


Umbral de las zonas detestables
Entonces quién me reconocerá
Zofia Beszczynska

Como Flor de Loto extiendo mi cuerpo/ simulo mansedumbre/ esa quietud como el sueño de un ángel/ En mis pétalos se acomoda el hollín del silencio/ la oruga de las horas/ A pesar del lastre intento asir la perfección/ Me ofrezco a otras bestias que se arriman para adorarme/ pero ellas no consiguen vislumbrar lo que guardo entre las raíces/ al fondo del estanque/ La luz no traspasa mis hojas/ los pistilos/ el umbral de las zonas detestables: pedazos/ estrías que hieden/ tizne (cosas que escondo de los ojos)/ La herrumbre y el tumor de la existencia permanecen bajo el destello de mis corolas/ Como Flor de Loto concedo lo mejor de mí/ muestro la parte más sublime/ ese perfil que deslumbra en el enorme vacío del mundo.






Milho Montenegro (Alain Santana López, La Habana, 1982) Licenciado en Psicología General por la Universidad de La Habana. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Miembro de la AHS. 1er Premio en el I Certamen Internacional de Cuento Breve “Literatura Fantástica 2017”. Premio Nacional de Poesía de amor 2017. Ha publicado el poemario Rostros de ciudad (Editorial Montecallado, 2014), 1ra Mención en el Premio UNEAC de Poesía David 2012 y Mención en el Premio Félix Pita Rodríguez 2013, Muchachas que llegan con la noche (Editorial Guantanamera, 2016), Muchachos que no merecí (Editorial Espiral Publishing, 2017). Mención Especial del Jurado en el II Certamen Internacional de Poesía “San Isidro Labrador”, España, 2016, y Mención en el Premio Nacional de Poesía Reina del mar editores 2016, con el cuaderno Umbral de las zonas detestables. Colabora actualmente con varias revistas culturales como entrevistador y reseñista.


En cierta entrevista me preguntaron una vez: ¿Por qué elegimos la poesía?, mi respuesta fue la siguiente:

La poesía es un medio eficaz para expresarse, recibir placer, liberar el peso de las emociones que nos habitan dentro. Es puente, voz, plataforma. Existe en todas partes como una espora, átomo de vida que se mueve y cambia y se multiplica constantemente. Nosotros somos parte de su existencia, de su verdad. En cada poema, verso, damos fe de su esencia transformadora. No la elegimos: es ella quien nos abraza, nos impulsa y devuelve –quizás para siempre– a un nuevo universo en el que somos, los poetas, sus discípulos más fieles.



13 de marzo de 2017

Derek Walcott, poeta del caribe

“Escribir poesía es un acto antinatural”, escribió en una ocasión Elizabeth Bishop. “Hace falta talento para hacer que parezca natural”. La idea está emparentada con la que John Keats expresó en una carta de 1818 a su amigo John Taylor: “Si la poesía no llega con la misma naturalidad que las hojas a un árbol, es mejor que no llegue”. Tanto Bishop como Keats aludían a un doble sentido de “natural”: el que tiene que ver con la naturaleza, con el paisaje, con la flora y la fauna, y el que es espontáneo y fluido. En ambos sentidos, Derek Walcott es un poeta natural. 

Derek Walcott  (23 de enero 1930, Castries, Santa Lucia) poeta, dramaturgo y artista visual caribeño. Reconocido por fundir la tradición cultural antillana con la poesía clásica y moderna en lengua inglesa. Es considerado uno de los grandes poetas contemporáneos. Ha escrito más de quince libros de poesía y alrededor de treinta piezas de teatro. Entre sus libros de poesía destacan Otra vida (1973),Uvas de mar (1976), El reino de la manzana estrellada(1979), El viajero afortunado (1981), Verano (1984), El testamento de Arkansas (1987) y Omeros (1990). Ha escrito obras de teatro, entre ellas la conocida Sueño en la montaña del mono (1970). Recibió el premio Nobel en 1992. 


Adiós, carenaje
En el ocioso agosto, cuando el mar se apacigua
y hojas de islas morenas se adhieren a la orilla
de este Caribe, apago la vela
junto al rostro sin sueños de María Concepción
para engancharme como marino en la goleta El Vuelo.
En el patio agrisado por el alba,
permanecí como una piedra y nada más se movía
salvo un mar glacial que ondeaba galvanizado
y las claveras de las estrellas en la bóveda celeste,
hasta que un viento comenzó a inmiscuirse con los árboles.
Pasé junto a mi hosca vecina que barría el patio
cuando bajaba la colina, y entonces casi dije:
“Barra pasito, bruja, porque ella tiene el sueño ligero”,
pero la perra miró a través de mí como si estuviera muerto.
Un taxi se detuvo, las luces de parqueo encendidas.
El chofer levantó mi equipaje con una sonrisa sarcástica:
“¡Esta vez, Shabine, como que te vas de verdad!”
No le respondí al imbécil, simplemente me arrellané
en el asiento de atrás y miré al cielo incendiarse
sobre Laventille, rosado como la camisa en la que dormía
la mujer que abandonaba
y miré el espejo retrovisor y vi a un hombre
exacto a mí, y el hombre lloraba
por las casas, las calles, por toda esa isla de mierda.
¡Que Cristo se apiade de todo lo que duerme!
Desde ese perro que se pudre en Wrightson Road
hasta yo mismo cuando era un perro en estas calles;
si amar estas islas ha de ser mi cruz,
de la podredumbre de mi alma remontará el vuelo;
pero habían empezado a envenenar mi alma
con su casa grande, su carro grande, su gran jolgorio,
culi, negro, sirio y criollo francés,
así que se las dejo a ellos y a su carnaval;
yo voy a tomar un baño de mar, me voy por el camino.
Conozco estas islas, de Monos a Nassau,
un marino de cabeza oxidada y ojos verde mar
que ellos apodan Shabine, jerga para
cualquier negro pelirrojo, y yo, Shabine, vi
cuando estas barriadas de imperio eran el paraíso.
No soy más que un negro pelirrojo enamorado del mar,
recibí una sólida educación colonial,
de holandés, de negro y de inglés hay en mí,
de modo que o no soy nadie o soy una nación.
Pero María Concepción era todo mi pensamiento
al observar el mar levantarse y caer
mientras el lado de babor de los botes pesqueros, yates y goletas,
era pintado otra vez por las pinceladas del sol
que escribía su nombre con cada reflejo;
supe, cuando el atardecer de negra cabellera se puso
sus sedas brillantes al ocaso y, doblando el mar,
se escurrió bajo las sábanas con su risa estrellada,
que no habría reposo, que no habría olvido.
Es como contarles a los dolientes alrededor de la tumba
sobre la resurrección, ellos quieren al muerto de vuelta,
entonces sonreí para mí cuando soltaron amarras
El Vuelo giró rumbo al mar: “De nada sirve repetir
que el mar tiene más peces. A ella no la quiero ataviada
con la asexuada luz de un serafín,
quiero esos redondos ojos castaños como un tití, y
hasta el día en que pueda recostarme y reír,
esas uñas que cosquilleaban mi espalda en las tardes
sudorosas de domingo, como un cangrejo en la arena mojada.”
Mientras trabajaba, observando las deleznables olas
pasar la proa que tijeretea el mar como seda,
juro a todos ustedes, por la leche de mi madre,
por las estrellas que han de huir del hornillo de esta noche,
que los amé, a mis hijos, mi esposa, mi hogar;
los amé como los poetas aman la poesía
que los mata, como los marinos ahogados el mar.

¿Alguna vez al mirar desde una playa desierta
han visto una goleta lejana? Bueno, cuando escriba
este poema, cada verso estará empapado en sal;
voy a anudar cada línea tan fuerte
como las cuerdas de este aparejo; para decirlo claramente,
mi lenguaje ordinario será el viento,
mis páginas las velas de la goleta El Vuelo.
Pero déjenme que les cuente cómo empezó este asunto.

Shabine descubre la mitad del camino
Hombre, lo primero fue volar a la cocina a la mañana siguiente
a preparar un poco de café; la neblina se levantaba del mar
como el vapor de la cafetera al bajarla
lento, lento, porque no podía creer lo que veía:
en lo que fuera un horizonte de plata,
la niebla se retorcía y se hinchaba hasta convertirse en velas, tan cerca,
tan velas, que se me pusieron los pelos de punta,
era el horror, pero era bello.
Flotamos a través de un bosque susurrante de barcos
con velas secas como el papel, detrás del cristal
vi hombres con la cuenca de los ojos oxidada como cañones,
y siempre que sus tripulaciones medio desnudas pasaban frente al sol,
bajo la piel se transparentaban los huesos
como hojas que la luz atraviesa; fragatas, bergantines,
una desganada corriente los arrastraba,
y encumbrados en sus cubiertas vi famosos almirantes
Rodney, Nelson, de Grasse, oí las rudas órdenes
que ellos daban a los shabines, y aquella selva
de mástiles embistió a la goleta El Vuelo,
y no se oyó más que el rumor fantasmagórico
de las olas susurrando como la hierba con un viento débil,
y la maleza siseante que arrastraban desde la popa;
se alzaban y caían lentamente de este a oeste
como si este mundo redondo fuera una noria enloquecida,
cada navío escurriendo agua como un cubo de madera
rescatado de las profundidades; mi memoria le daba vueltas
a todos los marinos ante mí, entonces el sol
caldeó el cerco del horizonte y fueron niebla.
Luego pasamos los barcos negreros. Banderas de todas las naciones,
nuestros padres bajo las cubiertas, demasiado bajo, supongo,
para oirnos gritar. Entonces dejamos de gritar. ¿Sabe alguien
quién es su abuelo, mucho menos su nombre?
Mañana recalaremos en Barbados.

2 de marzo de 2017

Poesía en dos mundos



Presento algunos de mis poemas traducidos al ingles por mi hijo  Ariel Francisco, que también practica la poesía.

I present some of my poems translated into English
by my son Ariel Francisco, who also practices poetry.

 Haiku


A tu lado soy
la sombra de la luna
que aun te inventa.


Si tu eres la luz
que mis ojos buscaban
alùmbrame ya.


Un solo beso
harìa millonaria
a tu sonrisa.


 Haiku


By your side I am
the moon’s shadow
that invents you.


If you are the light
my eyes have been searching for
illuminate me.


A single kiss
would make a millionaire
of your smile.


El Caracol


Se enfureciò de luz
la sombra
cuando
el caracol
dormia
su angustia salada.


The Snail


Fury of light
on the shadow
when
the snail
slept
its salted anguish.


El Universo


El Cielo envejeciò
de tanto ser azul.
La Luna, quedò enredada
en un panal de estrellas.
El Sol, después de tanta paciencia
(millones de años luz)
ha pasado su vida
soñando con el fuego.


The Universe


The Sky grew old
from being so blue.
The Moon was tangled
in a honeycomb of stars.
The Sun, after so much patience
(millions of lightyears)
has lived his life
dreaming with fire.


Lluvia


Hoy te vi llegar
cargada de viento
con una sonrisa
verde y azul
tratando de llevarme
junto a tu follaje
y tu aventura
de fríos y cantares.

Hoy te vi llegar
lluvia inmaculada
y llena de misterios
con tu boca de garza
y tus ojos de chivo
girando a mi alrededor
con ganas de mojarme
que es tu forma de besar.

Hoy te vi llegar
y me quedé ciego
ante tu belleza de misterio
porque la belleza es un misterio
cuando es en forma torrencial
y llena de armonías gigantes.

Hoy te vi llegar
y quise irme contigo
a ese lugar de granizos
y vapores
donde naces todos los días.
Hoy te vi llegar
y disfrute tu embestida
y coqueteos
de una mujer de agua y viento
de una mujer que besa lo que moja
que moja lo que besa
de una mujer que quiero
con todos los ciclones.


Rain


Today I saw you come
carried by wind
with a smile
green and blue
trying to take me
with you to your foliage
and your adventure
of cold and song.

Today I saw you come
immaculate rain
and full of mysteries
with your heron’s mouth
and your childish eyes
turning around me
with plans to soak me
your way of kissing.

Today I saw you come
and I was left blind
before your mysterious beauty
because beauty is a mystery
when it’s in a torrential form
and full of giant harmonies.

Today I saw you come
and I wanted to go with you
to that place of hail
and vapors
where you’re born everyday.

Today I saw you come
and enjoyed your assault
and flirtations
of a woman of water and wind
of a woman that kisses what she soaks
that soaks what she kisses
of a woman that I want
with all of her cyclones.


Luz y Sombra.


Una luz
la sombra
del amor
el sabor
de un rostro
con unos ojos
que iluminan
la vida
y una boca
puerta divina
del cielo.


Light and Shadow


A light
the shadow
of love
the taste
of a face
with eyes
that illuminate
life
and a mouth
divine door
of the sky.


Pensar en ti


Hoy no he de pensar en ti
pero miro por la ventana
y la noche dice tu nombre.
Hoy no debo pensar en ti
pero el árbol del patio
se columpia por ti.
Hoy no puedo pensar en ti
pero hay razones
que niegan esa teoría.
Hoy no siento pensar en ti
pero el reloj
me pregunta por ti.
Hoy no quiero pensar en ti
y el corazón me dice: Mentiroso.


Thinking of You


Today I will not think of you
but I look out the window
and the night tells me your name.
Today I shouldn’t think of you
but the tree in the backyard
sways for you.
Today I can’t think of you
but there are reasons
that refute this theory.
Today I don’t feel like thinking of you
but the clock
asks about you.
Today I don’t want to think of you
and my heart tells me: liar.

® Francisco Henriquez Rosa
® Ariel Francisco (Traducción)

24 de febrero de 2017

Poesía de Cuba



ZURELYS LÓPEZ AMAYA  (La Habana, 1967)

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El viaje es apenas un movimiento

Voy hacia el tren que disipa mi círculo. El círculo es marcado por el hábito de no salir hacia el exterior, hacia luces diferentes que mueven el cuerpo. Es difícil conformarse, guardar el deseo, el tiempo que llevamos en la orilla donde el ave deja sus huevos y emigra en retorno incesante. Casi nunca salgo de la Habana. Me sumerjo entre caracoles dispersos que respiran la sal de cada día, como pez que mira temeroso el símbolo distante. Aparto el frágil discurso. Extraño la isla con sus muros y ciénagas. Ellos soportan la huella del caminante y del animal. No sueño despierta sobre la isla. Salgo hacia la ventana y miro la Plaza de siempre con su brillo empinado. Miro el infinito de los hombres. Recorro sus costas con la ternura del que llora y cree en el mañana. Pienso en el color de mi sangre, inmersa y repetida por los años, revolviéndose en mi cuello hasta sentir que no se zafa uno de la isla, que no abandonamos la bandera por los sueños de conocer el mundo. La isla es el sueño marcado del que añora.



Navegación

el sueño es ver las cosas invisibles...”
-Fernando Pessoa


Los puertos son las huellas del caminante que sostiene su esfera. Nada puede cambiar los ojos hacia el puerto. Él mira hacia los barcos con banderas diferentes. Mira el puerto con la tristeza de un caminante. Un niño lo observa detenido en el aire. El hombre mira hacia el vacío. El niño mira a los barcos con banderas diferentes.



El cazador

Mi sueño es un sueño tímido.
Hay un arco con flecha escondiéndose del árbol,
del venado libre que mueve su esqueleto para no morir.

Venado y yo salimos a conocer el bosque
transitado por arqueros mediocres que desean su carne.

El rey y su riqueza juntan balas para matar elefantes.
Yo no diría rey herido y solo,
inmerso en su juego de matar.
Diría animal sin principios,
hombre- animal que juega a la muerte sin prisa.

Mi sueño es un sueño tímido,
cansado de mirar reyes que matan elefantes.
Prefiero descubrir un ave encerrada en el castillo del rey
que un elefante muerto por el hombre.
La vida sigue su curso,
los reyes disfrutan la muerte de alguien que lanza agua con su trompa
para alegrar a sus crías.
No diría rey herido y solo,
inmerso en su juego de matar.
Diría animal sin principios,
diría palacio de reyes con alfombras y cabezas de toro,
diría dinero malgastado que no cubre el hambre del hambriento.
No gastaría el dinero en matar elefantes para satisfacer un hambre.
Una cosa es dibujar a una boa comiéndose a un elefante
y trasmitir el mensaje de la supervivencia
y otra convertirla en tierra y ceniza.
Exúperi y su príncipe tuvieron un amigo en común.

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® ZURELYS LÓPEZ AMAYA 

Islas que habitan versos

La Tertulia de Orlando y El Consulado Dominicano en la ciudad de Miami, tienen el placer de invitar a toda la comunidad latinoamerica...