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5 de diciembre de 2016

La censura franquista: crónica de un despropósito

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De Franco han sido y siguen siendo los arzobispos pero no los poetas.
León Felipe
Por Xabier F. Coronado,  Jornada Semanal de Mexico
Cuando el poder del Estado limita la libertad de expresión al controlar y manipular la difusión de noticias, la publicación de periódicos, revistas y libros, o cualquier tipo de expresión cultural y artística, lo que está haciendo es ejercer la censura institucional.
La censura es un recurso utilizado por gobiernos totalitarios para evitar que se manifiesten opiniones contrarias a sus intereses. Su primer empeño será supervisar todo lo relacionado con el ejercicio del periodismo y las distintas manifestaciones culturales; su objetivo final, imponer una ideología determinada y subyugar a la población mediante el abuso sistemático de la autoridad y la limitación de sus derechos. Las consecuencias de la censura son múltiples: condiciona la formación de los ciudadanos, coarta el desarrollo pleno de sus capacidades y activa en ellos el mecanismo de la autocensura.
La tradición censora en España se remonta a la época de la Inquisición, cuando se reprimió de manera brutal todo lo que no concordara con los intereses de la Iglesia católica y el poder de la monarquía. Cuatro siglos después, tras el golpe de Estado contra la ii República y la Guerra civil subsecuente, se impuso en España un régimen totalitario que reprodujo un modelo de censura que volvía a defender los intereses de la Iglesia y el poder oligárquico. Un aparato represivo que tenía como objetivo la destrucción absoluta del trabajo cultural forjado durante la república, así como custodiar la integridad ideológica de un Estado de corte fascista y reaccionario.

Leyes y censores

El cine es, casi siempre, vehículo de inmoralidad, y para la juventud de un modo especial, ocasión próxima de pecado.
P. Pablo Juvilla, Rutas de orientación juvenil, 1958.

Al final de la Guerra civil se produjo el exilio de la mayoría de los intelectuales y artistas que habían defendido la República; este hecho, junto a la política represiva y censora del régimen franquista, propició lo que se ha conocido como el páramo cultural español de la postguerra. En los años de larga dictadura también se dio el denominado exilio interior, formado por creadores con una producción contraria o indiferente a los valores del régimen; ellos subsistieron en un sistema que perseguía toda manifestación artística o cultural no inspirada en los principios del franquismo: enaltecimiento del espíritu militar, nacionalismo españolista, patriotismo artístico cultural y catolicismo fundamentalista.

Con el fin de homogeneizar política, religiosa y culturalmente al país, la dictadura desarrolló leyes para controlar los medios de comunicación. La prensa fue prioridad para el régimen franquista: fiscalizar la difusión de noticias suponía la posibilidad de manipular y restringir la información para utilizarla como propaganda del régimen y ejercer el poder contra sus enemigos. En 1938, antes del fin de la contienda, el bando sedicioso promulgó una Ley de Prensa con “carácter provisional” –que se mantuvo vigente hasta 1966– que sujetaba a control gubernativo todo tipo de publicaciones. El responsable de esta legislación, el falangista Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco y posterior ministro de Gobernación y Asuntos Exteriores, ocupó la jefatura de la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda que imponía las directrices para el tratamiento de noticias y enviaba a los medios informativos textos de inserción obligatoria. Se implantó el carnet de periodista como requisito para ejercer la profesión; esta credencial no era concedida por criterios formativos sino políticos. Cabe señalar que el primer carnet fue otorgado a Franco y el segundo a Serrano Suñer, el encargado de operar el aparato censor.
Durante los primeros años, el franquismo estructuró una red de diarios para formar la llamada Prensa del Movimiento; desde el poder se nombraba a los directores de cada periódico y se regulaban los contenidos. Este grupo mediático actuó como transmisor ideológico y político del régimen; sus objetivos eran desinformar y usar la prensa como medio de propaganda y promoción permanente del caudillo. Todo lo que se fuera a publicar era presentado obligatoriamente a la censura, que dictaminaba fundamentalmente dos aspectos: integridad política, evaluada por ideólogos de la Falange, y moralidad católica, supervisada directamente por el poder eclesiástico. La revista Ecclesia, órgano de Acción Católica y del Episcopado, fue el único medio escrito que no fue sometido a la censura gubernativa.
El franquismo también reprimió el desarrollo de las culturas territoriales y censuró el uso de las diferentes lenguas del Estado; su propósito era lograr la uniformidad nacional a base de imposición ideológica y manipulación histórica, algo incompatible con la realidad del país.
En 1966 parecía que el régimen quería dejar atrás los años más duros al promulgar una ley de Prensa e Imprenta más liberal, conocida como “Ley Fraga”, apellido del ministro de Información de la época. La nueva legislación, a pesar de quitar la censura previa, resultó muy limitada. Se creaba el recurso de la consulta voluntaria y las publicaciones, una vez impresas, estaban sujetas a un control riguroso basado en el artículo 2º de la ley, “acatamiento de las Leyes Fundamentales, el respeto a las personas e instituciones, el orden público y la moral”. En la práctica, la norma posibilitaba la imposición de sanciones económicas, el secuestro de ediciones y el cierre del medio; amparaba la arbitrariedad de los censores y propició un aumento de la autocensura entre los creadores.
¿Quiénes eran los censores? ¿Cuáles eran sus métodos de trabajo? En la primera época, los censores fueron universitarios y académicos cercanos al régimen; con el paso de los años fue derivando en un cuerpo de funcionarios mediocres sin formación ni criterio. Como ejemplo está el caso de Camilo José Cela, que ejerció como “censor de revistas” en la década de los años cuarenta y fue, como publica Julio Rodríguez Puértolas en su Historia de la literatura fascista española (1986), aspirante a confidente de la policía franquista. Su carrera literaria estuvo apoyada por Juan Aparicio, impulsor de la censura desde el cargo de Delegado Nacional de Prensa. Otro escritor censor, Pedro de Lorenzo, director de periódicos del Movimiento (El Diario VascoLa Voz de Castilla y abc), sugirió en 1952 prohibir un ensayo de Ricardo Gullón sobre Luis Cernuda porque el poeta es-tudiado era contrario a principios básicos del régimen franquista: “religiosos: es blasfematorio; morales: es uranista, y políticos: es rojo”. (Censura y creación literaria en España, Manuel Abellán, 1980). Curiosamente, ambos autores sufrieron en propia carne la dureza de la censura, Cela en su libro La colmena, y De Lorenzo con su novela La quinta soledad.
A pesar de toda la legislación al respecto, no existía un marco jurídico claro. Se eliminó todo lo que no interesaba que fuese difundido y la censura se imponía con criterios heterogéneos que dependían principalmente del propio censor, de sus prejuicios ideológicos o morales y, en buena medida, de su carácter y estado de ánimo.

Los datos

No se debe leer, más que por inmoral, que lo es bastante, por repulsivamente realista.
Ecclesia (núm. 140, marzo de 1944)

Los archivos que conservan los expedientes de la censura franquista dan a conocer los casos particulares en los que ésta intervino a lo largo de los años. Reseñamos algunos datos como referencia de su actuación en diferentes ámbitos.La libertad de expresión fue coartada con un severo sistema de sanciones. A partir de 1966, algunos periódicos aprovecharon el ligero relajamiento de la censura para ejercer una cautelosa oposición al régimen que, muchas veces, les deparó multas o suspensiones. El diario Madrid fue cerrado definitivamente por orden gubernativa en 1971; revistas como ÍndiceTriunfo,Cuadernos para el Diálogo o Ajoblanco, entre otras, fueron clausuradas temporalmente. Es llamativo el caso del semanario Sábado Gráfico que en agosto de 1976 hizo un recuento de las sanciones padecidas en sus últimos años: veinticinco expedientes, diecisiete secuestros de edición y dos suspensiones de cuatro meses cada una. Revistas satíricas como La Codorniz y Hermano Lobo eran multadas por hacer periodismo humorístico opuesto al régimen, y fueron refugio de notables “moneros’” Mingote, Máximo, Forges; Perich, Chumy Chúmez, Summers y Ops, entre otros. Cada semana, en su segunda página,Hermano Lobo publicaba la sección “7 preguntas al lobo”, la última de ellas siempre cuestionaba:“¿Cuándo desaparecerá la censura cinematográfica?”, y el lobo respondía: “El año que viene si Dios quiere.”
Literatura, radio, cine y televisión, música y espectáculos públicos, sufrieron los rigores de la censura franquista. El editor y escritor Carlos Barral da el siguiente dato: el sesenta y cinco por ciento de los libros enviados al control de la censura entre 1960 y 1961, fueron prohibidos. En el terreno de la poesía: autores como García Lorca y Miguel Hernández, asesinados por el régimen, no podían ser publicados; la obra de poetas trasterrados –Altolaguirre, Cernuda, Emilio Prados o León Felipe, entre otros– tardó muchos años en ser editada en España, y poetas del exilio interior, como Blas de Otero o Gabriel Celaya en ocasiones tuvieron que publicar en el extranjero. Otro dato: la Poesía, de Pablo Neruda, que se edita en dos tomos en 1974 (Noguer), aparece sin varios capítulos de Canto general y Tercera Residencia.
Las compañías de teatro debían presentar las piezas que querían estrenar en la Junta de Censura de Obras Teatrales, y este organismo podía cambiar frases, escenas completas o prohibir las obras en su totalidad, además de alterar detalles de la escenografía, el vestuario o la música. Buero Vallejo, Alfonso Sastre y otros autores –Arrabal, Lauro Olmo o Carlos Muñiz–, tuvieron muchas dificultades para representar sus obras.
El cine español fue sometido a una doble censura, gubernativa y eclesiástica, que impidió su pleno desarrollo. El cineasta Juan a. Bardem escribió el artículo “Hay que destruir un laberinto”, donde responsabilizaba a la censura del lamentable estado del cine en España; el texto fue suprimido de la revista Índice en septiembre de 1952.
La censura cinematográfica prohibió o mutiló importantes obras del cine mundial que, además, estaban sujetas a un doblaje obligatorio. La obsesión de los censores de películas durante el franquismo eran el sexo y la política. Algunos datos curiosos: por medio de un doblaje manipulado la censura convirtió una infidelidad en incesto, al presentar como hermanos a Grace Kelly y Donald Sinden en Mogambo (j. Ford, 1953); provocó una muerte de doblaje en Las lluvias de Ranchipur (j. Negulesco, 1955), para hacer viuda a Lana Turner y ocultar su adulterio; introdujo una voz en off en las imágenes finales de Ladrones de bicicletas (v. de Sica, 1948), para trasmitir un mensaje feliz y esperanzador en una obra que pretendía lo contrario; suprimió diálogos de Casablanca (m. Curtiz, 1942) en los que Bogart decía haber luchado en defensa de la República española durante la guerra, y un largo etcétera de casos.
Con la música ocurrían cosas parecidas y la censura arremetía contra cantautores como Luis Llach, Raimon, Aute o Labordeta, a los que consideraba un peligro para el régimen. Los grupos y cantantes extranjeros eran sometidos a una censura estricta: se eliminaron o trastocaron portadas de álbumes de David Bowie (The Man Who Sold the World, 1969), los Rolling Stones (Sticky Fingers, 1971), y The Who (Who’s Next, 1971; Quadrophenia, 1973) entre otros casos. Un dato sorprendente: se llegó a elaborar un centenar de listas negras de temas musicales y más de 4 mil canciones fueron vetadas en radio y televisión.
La relación de datos sería interminable; sólo resta meditar sobre el incalculable perjuicio que la censura franquista ha provocado. Un trastorno que afectó durante décadas a millones de españoles que sufrieron la manipulación de su entendimiento: cuánto despropósito, cuántas secuelas sin remedio. Huestes de acólitos sin conciencia, a las órdenes de un dictador patético y detestable, persiguieron con odio y saña a quienes podían evidenciar las carencias de un régimen insostenible…, pero que fue sostenido por el militarismo represivo, el fanatismo religioso, el miedo y la ignorancia, durante casi cuarenta años. Es difícil no sentir coraje.
La única posibilidad que nos queda es recordar para que nunca más vuelva a suceder. Aunque, si consultamos el gran libro de la Historia, demasiados capítulos semejantes se han repetido periódicamente con distintos nombres en diferentes escenarios. Es difícil no sentir frustración 

12 de noviembre de 2016

Sor Juana Ines de la Cruz



De Amor Puesto Antes En sujeto Indigno

Cuando mi error y tu vileza veo,
contemplo, Silvio, de mi amor errado,
cuán grave es la malicia del pecado,
cuán violenta la fuerza de un deseo.

A mi misma memoria apenas creo
que pudiese caber en mi cuidado
la última línea de lo despreciado,
el término final de un mal empleo.

Yo bien quisiera, cuando llego a verte,
viendo mi infame amor poder negarlo;
mas luego la razón justa me advierte

que sólo me remedia en publicarlo;
porque del gran delito de quererte
sólo es bastante pena confesarlo.


De una reflexión cuerda

Con el dolor de la mortal herida,
de un agravio de amor me lamentaba,
y por ver si la muerte se llegaba
procuraba que fuese más crecida.

Toda en el mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba,
y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida.

Y cuando, al golpe de uno y otro tiro
rendido el corazón, daba penoso
señas de dar el último suspiro,

no sé con qué destino prodigioso
volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro?
¿Quién en amor ha sido más dichoso?



Rosa Divina

(en que da moral censura a una rosa)

Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.

Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.

¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida

de tu caduco ser das mustias señas,
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!



Esta Tarde


Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.



Al que ingrato me deja
Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz
(1651-1695)

Juana Ramírez de Asbaje, mujer del siglo XVII novohispano, ha sido conocida por su nombre religioso como Sor Juana Inés de la Cruz, nombre que se relaciona también con otros dos famosos epítetos que llevó en vida la monja jerónima: Décima Musa y Fénix de México. Los años de nacimiento y muerte han sido discutidos, sin embargo, después de varios estudios se puede concluir que nació el 12 de noviembre de 1651 (se pensó durante mucho tiempo en la fecha de 1648); murió el 17 de abril de 1695.

13 de octubre de 2016

Encubrimiento de América

Las Tres Calaveras

Soplan dudas sobre las cenizas de colón
unos sostienen sus restos en santo domingo
otros sustentan su polvo en sevilla
algunos colocan sus cenizas en la habana

mientras tanto estamos ante el primer difunto
cuyos ojos se diseminaron en tres calaveras
que con perdón de sabios y sin resabios quiero
nombrar la niña la pinta y la santa maría

sus restos suman conjeturas de ultramar
aquellos que los hurguen
más dudas que polvo
levantarán sobre el paisaje.



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POSIBILIDAD

Aprendamos del sol
que todos tenemos
algo por descubrir

aunque no la suerte
de tropezar
con un continente

tal vez el mar
nos deje
arribar a islote

en donde no tengamos
que sacrificar
sueño de ningún mortal.

® Tomás Castro Burdiez
Poeta Dominicano


3 de octubre de 2016

Tertulias en Medellín

Ricardo Aricapa, escritor y periodista, en la nueva tertulia literaria que empezó ayer en el corredor de Ayacuch

Esta es la esencia de las tertulias que sobreviven en Medellín.


Los espacios literarios son para escuchar y conversar, los verbos olvidados en estos tiempos.


Las tertulias son para disfrutar de los verbos olvidados por la era digital: escuchar, conversar y compartir. También para hablar de libros, cine, teatro, política, viajes, ciudad y ¿por qué no? de gastronomía.
Eso pese a que la mayoría de las personas viven conectadas a sus Smartphones y tabletas, ignorando su alrededor para ocuparse de un mundo, tal vez irreal, que está al otro lado de su pantalla.
En la ciudad todavía hay espacios para conversaciones sobre libros y escritura. Uno de ellos es la casa del cronista paisa Ricardo Aricapa, que hace cinco años, una vez al mes, se reúne con sus amigos para leer. Asisten escritores, cineastas, fotógrafos, filósofos, historiadores, periodistas y estudiantes de periodismo.
Básicamente se lee lo que cada uno ha escrito: novelas empezadas, cuentos terminados o crónicas recién publicadas. Los más jóvenes se arriesgan a narrar en voz alta sus textos ante experimentados escritores para que los destrocen con buena fe. Allí aprenden a escribir con tono y sencillez, también a hacer críticas constructivas.
La casa de Aricapa se convierte en una sala de lectura, dedicada, en ocasiones, a una obra literaria, a poemas, a un autor, o simplemente es una conversación de experiencias de viajes y de anécdotas de vida.
Es un lugar para el vino, para desconectarse de la realidad, pero con la realidad misma, donde también se conversa sobre temas de actualidad, ciudad y política.
Aricapa contó que la idea de la tertulia es amortiguar la invasión de los medios electrónicos y todas las posibilidades virtuales que ofrecen. De hecho, agregó, hay muchas personas cuyas relaciones sociales se reducen a eso: a sus actuaciones en las redes.
Pero el intercambio de palabras en vivo, cara a cara con la otra persona, tiene un valor distinto. Y a nosotros, los que asistimos a la tertulia, nos gusta es eso: conversar de cualquier cosa. A veces de lo que menos hablamos es de literatura, y a veces toda la charla es sobre literatura. Casi siempre hacemos lecturas o hay un recital de versos. Cantamos en ocasiones”, describió.
La experiencia es agradable y estimulante. Lo que se celebra es la amistad, primero que todo. La literatura viene después.
El filósofo y cineasta, Luis Fernando Calderón, uno de los asistentes, dijo que las tertulias permiten que varios amigos con afinidades se reúnan para lo que significa el arte de conversar, es el mejor ejercicio de recuperar la conversación amena, pero también deja la posibilidad de leer, de interpretar textos y de compartirlos con otros lectores.
“Es un espacio de la bohemia, se mezcla con un poco de etílico, lo que hace más expansiva la conversación. Una tertulia literaria es una especie de celebración de la palabra”, resaltó.
En esa reunión hay uno o varios anfitriones. Es un espacio agradable y educativo que, a la vez, se convierte en ejercicio de encuentro de talentos.
Calderón hace 30 años asiste a tertulias literarias. Recuerda las de Manuel Mejía Vallejo, lo que para él fue un ejercicio edificante en el que participaban escritores, pintores y fotógrafos. “Lo que siempre aparecía era la conversación, luego llegaron otras personas que alrededor de esas tertulias se convirtieron en escritores”, contó.
Sin embargo, explicó el cineasta, las tertulias han perdido fuerza y espacio.- Hoy la gente tiene menos tiempo para reunirse. Cada uno tiene una disculpa para no estar.
“La virtualidad está dando paso para que no nos reunamos ni nos encontremos, pero el espíritu de la tertulia es la interrupción, escuchar la voz del otro, ver su gestos y saber cómo lee, con qué entonación”, concluyó Calderón.
‘Las tres ranas’, una conversa sobre platos
En la violencia de los 80, en Medellín se dejaron de hacer amigos y reuniones, entonces nació como una resistencia espiritual la tertulia: ‘Las tres ranas’, en torno a la gastronomía.
El nombre fue un homenaje a Leonardo Da Vinci, quien tenía un restaurante en Florencia con otro pintor, Sandro Boticelli. Leonardo inventó utensilios de cocina y fue impulsor de la etiqueta como arte de la cocina, al igual que la nueva cocina.
En la tertulia se leen textos de escritores sobre gastronomía y cada sesión es con música del país o región de donde proviene la receta. La tertulia ayuda a descubrir nuevos platos y nuevos escritores y conversar alrededor de esos apetitosos ingredientes.
La reunión se realiza cada mes y de ella participan cinco parejas de novios, amigos y esposos que se rotan para ser anfitriones, llevan un invitado especial, un músico, un cineasta, un escritor o un poeta.Image result for libros en medellin
El cineasta y escritor, Luis Fernando Calderón, uno de los organizadores, contó que “se vuelve un ejercicio maravilloso, Son tertulias prolongadas, la comida hace parte fundamental de la conversación”.
‘El Club 10’ transforma a sus participantes
Las tertulias del pasado eran antidemocráticas. Pocos participantes decidían los temas, escritores y libros que abordarían. En cambio, en Club 10 todos deciden qué leer y de qué hablar.
Esta es una tertulia que hacen amigos que se rotan en sus casas para abrir un espacio para la conversa. Participan 16 personas de distintas profesiones, edades y perfiles. Tres son muy cultas, siete medianos lectores y el resto no tenía relación con la lectura, contó el escritor Alberto Morales.
“La práctica de leer libros y de seleccionarlos entre todos, nos transformó la vida a los participantes. Es sorprendente la pasión de la lectura que eso empezó a desencadenar, personas que hablaban con monosílabas y hoy hacen exposiciones amplias de lo que piensan del texto que estemos leyendo”, contó.
Morales agregó que antes eran personas godas, que hablaban sin fundamento, pero que ahora encuentran datos que lectores muy avezados no logran, “se volvieron distintos, progresistas, es muy interesante la transformación intelectual e ideológica que se protagoniza en esas lecturas”, agregó el escritor.
‘Lunes de Ciudad’ en la glorieta de la vida
Cada lunes, en la glorieta del teatro Pablo Tobón Uribe, en La Playa (centro),se reúnen muchas personas a conversar sobre la ciudad. Al ritmo de un café o de una cerveza se toman la palabra.
Se trata de la tertulia ‘Lunes de Ciudad’ que nació hace tres años y que durante dos horas expertos y asistentes, la mayoría jóvenes, hablan de temas actuales como movilidad, seguridad, obras de infraestructura, derechos humanos y paz.
Sergio Restrepo, director del teatro Pablo Tobón Uribe, contó que asisten personas de Medellín, el área metropolitana y el valle de San Nicolás.
Hay una mesa de expertos invitados que interactúan con las personas, entonces la conversación se vuelve amena y participativa.
“Siempre está la posibilidad del debate, es un café al aire libre, sacamos mesas a la calle, al frente del teatro, ese espacio lo llamamos la glorieta de la vida”, agregó el director.
Conversar en el corredor de Ayacucho
En el tradicional y colorido corredor de Ayacucho, por donde pasa el tranvía, nació ayer una nueva tertulia pública sobre la memoria de la ciudad, organizada por la empresa Metro. Será un miércoles cada 15 días en un bar o café de la zona.
El ejercicio, explicaron voceros del Metro, responde a la necesidad de conversar, una práctica tan simple pero que a veces se olvida por los afanes del día a día.
También para incentivar la visita de más personas al tradicional corredor y potenciar el comercio.
Guillermo Zuluaga, que organizó la primera versión, contó que las verdaderas tertulias tienen un centro de interés, otras son espontaneas, como las de amigos o colegas.
DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO
Medellín

8 de septiembre de 2016

Hoy como ayer



La vida es una Paloma mensajera
que duerme en un cielo nublado
y el suspiro del río
enloquece las algas
que lloran con el musgo.
La sonrisa del cuervo no es el canto
que enaltece su negrura.
Hoy como ayer los pétalos de la rosa
no encuentran su perfume,
ya olvidado en las vidrieras
junto a las sombras
de gigantescos coros de lamentos.
La sonrisa del niño
es el llanto del futuro
y los ancianos mendigan la muerte
como un pan
que la vida nunca les brindó.


®Francisco Henriquez Rosa

30 de agosto de 2016

F.A.U.L.K.N.E.R


El escritor de la A a la Z

Alcohol. La bebida no construye el estilo, pero lo acompaña. Hay una sinuosidad detectable, una longitud de párrafo, una bruma que espesa la sintaxis, una elaboración de imágenes que nunca definen sus contornos y que se suceden y encabalgan mediante asociación libre. El alcohol huye de la literalidad y permite la fuga a mundos alternativos que se sienten verídicos, irrefutables. No es fácil escribir mientras se bebe. Sólo en algunos casos escogidos el alcohol y la literatura funden sus propósitos.

Amor. “Entre la pena y la nada, me quedo con la pena”.

Bondad. Las hay de varias clases y todas ellas peligrosas. Confiere dignidad y dolor a un tiempo.

Coro. La inspiración que proporcionan las tragedias griegas tiene una larga tradición. Las sociedades disponen de un alma que rebasa y no necesariamente coincide con la de los individuos particulares. El coro antiguo es el canto común de las leyes aceptadas y de la moral compartida. No es una invención, sino una atenta observación de la realidad. Los ciudadanos que se reúnen de manera casual en los bares y en las verandas producen ese alma y en ocasiones fatales la imponen con inconsciencia. A menudo sin piedad.

Dios. Producto del fatum humano, no hay más Dios que el que los hombres hacen. La consecuencia es que se manifiesta imponderable, inescrutable y la conciencia individual no lo abarca. Los hombres no necesitan creer en Dios para saber que existe. Saben que existe porque es de su exclusiva competencia, es su obra.

Empatía. La novela no es tesis, ni fotografía de un mundo, ni Historia. Es un acto voluntariamente deformante de una realidad compartida que intenta ponerse en el lugar de lo que se ha quedado mudo: personas, sociedades, culturas. No hay pretensiones de salvación, justificación o redención. Sólo cuenta el acto de empatía. No es dar cuenta, es darse cuenta.

Faulkner, William. Nacido en Albany en 1897 y muerto en Byhalia en 1962, con el apellido Falkner. La “u” que le añadió tiene motivos imprecisos, pero se corresponde con el sistema de investimiento que todo escritor lleva a cabo para borrar su rastro. A William le parecía más aristocrático y en una sola letra creyó concentrar su sentido de la distinción. Ya se sabe que el creador empieza por crearse a sí mismo.

Geometría moral. “Antes había honor y sacrificio. Ahora sólo hay ángulos”. Guerra de Secesión. Nadie ganó, a pesar de las crónicas y de las soflamas. Solamente impuso un horizonte de incertidumbre moral que dura hasta hoy. Las heridas de la carne no fueron más que la apariencia de las heridas irrestañables del espíritu.

Infierno. A diferencia de Sartre el infierno no son los otros, sino nosotros. Flem Snopes desciende a los infiernos:
-¿Qué le habéis ofrecido?- preguntó (el Príncipe).
-Las gratificaciones.
-¿Y?
-Las tiene. Dice que para un hombre que sólo masca tabaco, cualquier escupidera sirve.
-¿Y luego?
-Las vanidades.
-¿Y...?
-Las tiene. Ha traído una gruesa en la maleta, hecha de amianto especialmente para él, con broches que no se funden.
-Entonces, ¿qué es lo que quiere?- gritó el Príncipe- ¿Qué es lo que quiere? ¿El Paraíso?
Y el anciano servidor se le quedó mirando, y el Príncipe creyó primero que era porque no había olvidado la burla anterior. Pero pronto descubrió que no era ese el motivo.
-No- dijo el anciano servidor- Quiere el Infierno.


Látigo. Cuando el sureño lo levanta para descargarlo es por un cierto sentido de la pedagogía y por obediencia a un mandato superior, que no está escrito, pero que él cree haber leído.

Mal. Es la herencia de las generaciones. Pasa de unas a otras, no se detiene. Una vez se ha puesto en pie, sigue su curso. Es lo que nos reúne con nuestros antecesores, lo que hace del tiempo un único instante. Una forma de religare mortal, fuera de toda mística. Estructura del alma.

Miseria. Una forma de fanatismo de la propia impotencia. Necesaria como la fe. Su proliferación es la prueba de que existe la divinidad y de que nos escucha.

Muerte. La presencia constante. A veces, buscada. Alistamiento en la RAF durante la Primera Guerra Mundial. Ya había sido rechazado en Estados Unidos por su corta estatura. Amenazó con enrolarse en el ejército alemán si no le dejaban pilotar en combate. Su primera hija muere a los nueve días. La entierra en solitario, cargando hasta el cementerio con su pequeño ataúd.

Narrador. Hasta cuando se identifica, el narrador no es otro que la tierra, muy por encima de la precariedad y de la mortalidad humana. Hay una lengua y un relato que está por encima de nosotros. Es la voz que prefiere Faulkner, la que no es de nadie. La que afecta a todos. Pero no es omnisciente, por la sencilla razón de que no sabe. Habla porque busca, no porque conozca el desenlace ni los misterios del corazón. Una voz sabia, a fin de cuentas, porque conoce todo lo que ignora. De ahí su fondo poético, su elección del pneuma en vez del logos, su profunda paciencia.

Naturaleza. Naturaleza. Blancos, negros, mujeres, niños animales, tierra. Todo habla a la vez y todo lo hace con la misma voz. Y todos cumplen su misión de entonar el canto y el relato. Es la forma en que el autor escucha la música de su mundo.

Niño. Es el padre del hombre. Nunca dejamos de ser lo que fuimos. La idea no pertenece al campo de la psicología, sino al de nuestra forma de estar en la tierra: es el destino al que servimos. Siempre somos los de antes.

Nobel (discurso). "El hombre prevalecerá por su espíritu capaz de compadecerse y sacrificarse y soportar el sufrimiento".

Novela. Género en extinción, último gran aliento de las antiguas palabras y de los antiguos relatos. Por ello mismo, el género más adecuado para tratar con lo que se extingue: los viejos valores y sentimientos de un Sur derrotado, legítimamente derrotado. Sin nostalgia, sin retórica para la Historia.

Paraíso. El mito reiterado y constitutivo de la humanidad entera. Es el mito de la expulsión eterna. Siempre estamos yéndonos del Edén. Pero nadie lo ha conocido. Su fuerza práctica reside tanto en su falta de evidencia como en la contundencia con que es trasmitido de generación en generación con palabras invariables. No hay versión posible. Forma parte de la realidad palpable.

Progreso. Es un empujón regresivo. Siempre marcha hacia atrás. La memoria del pasado histórico es más que una invención: es una herramienta de la identidad, la consagración del grupo, la tribu o la sociedad. Cumple funciones de adiestramiento e integración. De ahí que “la memoria crea antes de que el conocimiento recuerde”.

Religión. El jinete oculto del Apocalipsis. Propagadora del fatalismo, del pesimismo existencial, intelectualmente aberrante y espiritualmente la visión del hombre como animal caído, siempre proclive a una abyección mayor.

Ruido (y furia). “La vida no es más que una sombra andante, jugador deficiente, que apuntala y realza su hora en el escenario y después ya no se escucha más. Es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, y que no significa nada.” Lo escribió Shakespeare en su Macbeth, pero era de Faulkner.

Sur. Violencia en todas direcciones, expresada como una fuerza de la naturaleza, pero construida con manos humanas. La creación divina también está implicada. Hay una destrucción intrínseca en todas las criaturas y en todo lo creado. Todo tiende a una epifanía dolorosa y Dios es el Supremo Artífice. El Sur es la obra directa de Dios.

Yoknapatawpha. Condado imaginario, no ficticio, diseñado como un infierno de almas. Puede situarse al noroeste de Mississippi, pero en cuanto tal imagen carece de pertenencia exclusiva y puede trasladarse donde se quiera. Lo propio de las imágenes son su permanencia y su desarraigo, en particular cuando proceden de la literatura. Tal vez la literatura sea en sí misma una forma de desarraigo de aquello que resulta demasiado cercano, concreto, aislante. 

Fuente:  ALEJANDRO GÁNDARA | 06/07/2012 |  El Cultural de España