22 de enero de 2010

Los Pecados de Haiti



Los pecados de Haití

La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:

-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:

-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.

Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.

En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".

La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

13 de enero de 2010

Los Paises libres deben agradecerle a Haiti

Antología de un Continente malagradecido:
Haití en la gloria de Simón Bolívar


Por: Jorge Mier Hoffman


¡¡¡Gracias al pueblo haitiano, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá son naciones libres e independientes!!! El 12 de marzo de 1806, Alexander Petión, colaborador del entonces presidente Jean Jacques Dessalines, hace entrega a Miranda de la "Espada Libertadora de Haití", símbolo de la independencia y la lucha por la liberación de su pueblo, para que en su puño sirviera de estandarte de la independencia que pretendía llevar desde Venezuela hasta el Río de la Plata en Argentina… Al momento de recibir tan significativo objeto, Miranda la eleva hacia el cielo para dirigir a sus hombres palabras de efervescente patriotismo

La "Bacchus" y la "Bee" eran otras dos embarcaciones que acompañaban al "Leander" capitaneada por Francisco de Miranda con destino a las costas de Ocumare, llevando como el estandarte el amarillo, azul y rojo que se convertirá en la bandera de los países liberados por Simón Bolívar, la cual fue confeccionada el 3 de agosto de 1806 en la heroica isla de Haití.


Miranda fracasa en su intento libertador, y vuelve a Haití para devolver la "Espada Libertadora de Haití" que le había entregado Petión, con la amargura de no haber logrado su cometido… Diez años más tarde, otro será el héroe que empuñará el símbolo de la libertad haitiana.

El 21 de diciembre de 1816 Simón Bolívar se encuentra en Jacmel para dirigirse a Venezuela, al igual que lo hizo su compatriota Francisco de Miranda desde ese mismo puerto… El Libertador no contaba con recursos y el español Pablo Morillo amenazaba al Presidente Petión de invadir la isla si éste ayudaba a Bolívar; ante el dilema planteado, el pueblo haitiano toma la iniciativa de colaborar con la expedición libertadora, y para ello hacen una gran colecta pública que aporta los recursos necesarios para la expedición libertadora. No importó el aislamiento económico que padecía la isla con la amenaza de corsarios españoles, franceses e ingleses, y aún así el pueblo entregó sus pocas pertenencias para apoyar la liberación de sus hermanos americanos. El 21 de diciembre de 1816 Bolívar se despide en el puerto de los Cayos de San Luis, agradecido con ese gesto sublime del pueblo haitiano, a quienes se dirige con un emotivo discurso de agradecimiento:

"Perdida Venezuela y la Nueva Granada, la isla de Haití me recibió con hospitalidad: el magnánimo Presidente Petión me prestó su protección y bajo sus auspicios formé una expedición de trescientos hombres comparables en valor, patriotismo y virtud a los compañeros de Leonidas ¡¡¡Gracias al pueblo de Haití mis compatriotas serán nuevamente libres!!!"

La expedición fue un rotundo fracaso cuando, al igual que Miranda, Bolívar no pudo invadir a Venezuela a través del puerto de Ocumare… Bolívar vuelve a Haití con la carga de la derrota, pero encuentra a un pueblo dispuesto a ayudar nuevamente con dinero, armas y pertrechos para una nueva Expedición. Por segunda vez Alexander Petión, hijo de padre francés y madre mulata, ahora presidente de Haití, le presta por segunda vez a Bolívar toda la colaboración. El pueblo haitiano no sólo le aporta los recursos financieros, sino la fuerza moral que necesita el venezolano para emprender la nueva aventura libertadora. Petión despide a Simón Bolívar en el puerto de Jacmel con estas palabras:
"Pido a Usted, que cuando llegue a Venezuela, su primera orden sea la Declaración de los Derechos del Hombre y la libertad de los esclavos"
…y para que pueda cumplir con esa misión, le hace entrega del símbolo de la emancipación de Haití: es la "Espada Libertadora de Haití", la misma que empuñó durante la guerra contra los franceses, la que utilizó Miranda en sus dos fallidos intentos por libertar a su Patria, y la que en 1807 le permitió instaurar una República en el sur y oeste de Haití de la que fue nombrado presidente vitalicio…


Esta "Espada Libertadora de Haití" era más bien una "escuálida espada" sin mayores detalles ornamentales; pero sí de un vil metal de excelente filo y calibrado peso, con su empuñadura de bronce que ostentaba el escudo de Haití, y que acompañó a Simón Bolívar durante toda su Gesta Libertadora… Es la "Espada de Haití" que lo inmortalizará como insigne guerrero y lo acompañará durante nueve años de duro batallar: la que combatirá en la Guayana y en la célebre Angostura, la que se elevará en los recintos de los Congresos en emotivos discursos, la que atravesará la temible cordillera blanca del Páramo de Pisba para liberar a Nueva Granada, la que vencerá en Pantano de Vargas, la que destrozará en Boyacá al ejército español para entrar victoriosa a Bogotá, la que peleará en Carabobo para lograr la independencia e Venezuela, la que triunfará en Bomboná para consolidar la liberación del Ecuador, la que hará historia en la célebre batalla de Junín que junto a la de Ayacucho lograrán la independencia del Perú; pero sobre todo, será la espada temible de Bolívar que pondrá de rodillas a la Corona Española y hará correr despavorido a los más aguerridos ejércitos.


Es el símbolo de Haití que logro en nueve años la emancipación de: Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá Es la espada con el Escudo de Haití que usó Simón Bolívar en más de trescientos combates, la que intercambió en signo de paz con Pablo Morillo para lograr el armisticio que ayudó a la independencia del continente, la que saludó a San Martín en la célebre entrevista de Guayaquil, la que utilizó el Libertador para conducir su ejército implacable, la que izo en signo de gloria cuando era recibido por los pueblos jubilosos… y será la espada que siempre conservará Bolívar hasta la última de las batallas por la independencia.

No obstante el agradecimiento infinito que seis naciones Bolivarianas le deben al pueblo haitiano, el hambre y la miseria se apoderó de ese pueblo que prácticamente se muere de hambre, y ante la indiferencia del resto del continente, para sobrevivir en la miseria, se ve en la necesidad de comer tortas de barro cocido en manteca, como el único nutriente que encuentran en su entorno de devastación, muerte y miseria atroz, en que la han convertido los amos del mundo en su empeño enfermizo de dominar a los pueblos. En 1915 Haití fue intervenido por los Estados Unidos, y a partir de entonces cayó la desgracia en la isla en varios períodos de guerra civil hasta 1957 cuando se inicia un período de gobierno dictatorial al mando de Françoise Duvalier y su hijo, quienes enterraron al pueblo en la pobreza. Luego otro período de cinco años guerra civil desde 1986 hasta 1991, cuando llega al gobierno Jean Bertrand Aristide, pero que es arrestado y expatriado por marines de los Estados Unidos en el 2004. Desde entonces, la bota del imperio estadounidense mantiene sometido a este pueblo heroico y valeroso, que muere de hambre, pero con un espíritu altivo que hizo posible la liberación de un Continente y la gloria de Miranda y Simón Bolívar.

Fuente: www.lagazeta.com.ar

29 de noviembre de 2009

Hallan un nuevo manuscrito de Kafka


El descubrimiento fue revelado recientemente por el diario alemán "Die Zeit", que sugiere que la caja fuerte podría contener la carta que Kafka escribió en 1919 a su autoritario padre para reprocharle el estricto y distante trato que le dio, junto con dibujos y diarios personales.

AUTOR POSTUMO. En su testamento, Kafka pedía a su amingo Max Brod que quemase todos sus manuscritos, algo que éste desobedeció para beneficio de la literatura universal.
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La odisea de ambiciones y traiciones que ha revelado la disputa por el legado de Franz Kafka (1883-1924) ha dado un nuevo giro con el hallazgo de una caja fuerte en Zúrich, que puede cambiar la suerte de los demandantes israelíes en el caso.

"Pensamos que en Zúrich están los documentos más importantes y por eso fueron sacados de Israel de forma clandestina, vulnerando la ley", afirmó a Efe el abogado de la Biblioteca Nacional de Israel, Meir Heller, que lucha en un "kafkiano" proceso judicial por el legado de uno de los escritores más importantes del siglo XX.

Pese a no ser un texto literario, la misiva está considerada una de las cumbres de la escritura de Kafka y su venta en una subasta alcanzaría, con toda seguridad, cifras de muchos dígitos.

No es ése el destino que el autor de "El proceso" o "La metamorfosis" y su gran amigo, el agente literario Max Brod, querrían para sus manuscritos, pero sus últimas voluntades no se han cumplido hasta ahora.

La historia ha sido bien distinta desde que Kafka murió en 1924, sin pena ni gloria y tras publicar apenas unos cuantos textos menores.

En su testamento, Kafka pedía a Brod que quemase todos sus manuscritos, algo que éste desobedeció para beneficio de la literatura universal.

En 1939, Brod -judío, como Kafka- abandonó Praga de forma apresurada, huyendo de las tropas de Hitler, para establecerse en Tel Aviv, con una maleta repleta de novelas, borradores, dibujos y cartas originales de su amigo y tres años después contrató a Esther Hoffe para gestionar esos documentos.

Brod murió en 1968 tras donar a la Universidad de Oxford los manuscritos de "América" y "El castillo", destacadas obras de Kafka.

En su testamento dejó la gestión del resto de preciados papeles a Hoffe, pero con una clara condición: que fuesen entregados a "la Biblioteca Nacional de Jerusalén, la Biblioteca Municipal de Tel Aviv u otro archivo público en Israel o el extranjero".

"Brod nunca vendió una sola obra de Kafka porque era un anticapitalista convencido y admiraba a su amigo de una forma imposible de describir. Antes incluso de que Kafka muriera, Brod buscaba en las papeleras para rescatar los textos que éste tiraba", explicó a Efe Nurit Pegui, investigadora de la Universidad de Haifa enfrascada en una tesis doctoral sobre Brod.

Hoffe, en cambio, se hizo millonaria con la venta del original de "El proceso" (hoy en el Archivo de Literatura Alemana de Marbach), vulneró un contrato con las autoridades israelíes para fotocopiar el legado y cobró una jugosa suma a una editorial suiza a cambio de unos diarios de Brod que nunca entregó.

"Sí, Kafka se revolvería en la tumba si supiera cómo han acabado sus manuscritos, Brod, con lo anticapitalista que era, lo haría aún más", apunta Heller entre risas.

Hoffe murió hace dos años y dividió el legado entre sus dos hijas, las hoy ancianas Ruth y Eva, únicos conocedoras (junto con unos albaceas) del tesoro literario que esconden cinco cajas fuertes en Tel Aviv y la recientemente descubierta en Zúrich.

El Tribunal de Distrito de Tel Aviv acoge un juicio por la propiedad de los manuscritos, en el que la Biblioteca Nacional de Israel defiende su derecho a los originales desde un punto de vista legal -"no aparecemos primeros en las preferencias del testamento por causalidad", argumenta su abogado- y otro ético: llevar al Estado judío los papeles de un sionista convencido como Brod.

El descubrimiento de la caja fuerte de Zúrich, propiedad de Eva Hoffe, es una arma de doble filo para la biblioteca israelí en un litigio legal que ha dejado sesiones a puerta cerrada repletas de gritos y amenazas.

De momento, se esperan para diciembre y enero nuevas vistas en este zigzagueante proceso repleto de sorpresas en el que se decidirá el destino del legado del literato que plasmó como nadie las angustias del hombre moderno.

Fuente: EFE http://www.revistaenie.clarin.com

22 de noviembre de 2009

Escritores bajo el Signo de Sagitario



Sagitario 23 DE NOVIEMBRE-22 DE DICIEMBRE

28 de noviembre de 1757: Nace en Londres Inglaterra el poeta, William Blake, poeta, pintor, grabador y místico inglés. autor de "Las Bodas del Cielo y el Infierno". Blake murió en 1827. Su vida se podría resumir en su declaración: «La imaginación no es un estado: es la existencia humana en sí misma». “Las horas de la locura las mide el reloj,
pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.”

29 de noviembre de 1832: Nace en Pennsilvanya, EUA, Louisa May Alcott, escritora estadounidense, cuyos libros juveniles se caracterizan por su descripción intimista de la vida y la lealtad familiar. autora de "Mujercitas". Su salud se deteriora debido a las secuelas del envenenamiento por mercurio contraído durante su servicio en la Guerra Civil y muere en Boston en 1888.


29 de noviembre de 1864. Nace en Bilbao, España, el poeta y dramaturgo, Miguel de Unamuno, La figura más compleja de la Generación del 98, muere en Salamanca en 1936. Autor de "Vida de Don Quijote y Sancho", "Amor y pedagogía", “Niebla” etc.
“El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él.” “Es muy triste no sentirse amado, pero es mucho más triste no ser capaz de amar.”

30 de noviembre de 1667: Nace en Dublín el escritor satírico irlandés Jonathan Swift. Su obra principal es "Los Viajes de Gulliver" que constituye una de las críticas más amargas que se han escrito contra la sociedad y la condición humanas., autor de varias obras como, “Cuento de una barrica” Fallece el 19 de octubre, 1745.

30 de noviembre de 1835: Nace en Florida, Missouri, EUA, el escritor, Samuel Langhorne Clemens, mejor conocido por su pseudónimo literario Mark Twain, humorista, escritor muy popular y famoso de los Estados Unidos. Entre sus obras más populares sin duda están “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn”. Falleció el 21 de abril de 1910 en Nueva York.

4 de diciembre de 1875 nace el poeta austríaco, Rainer María Rilke . Se inició con la corriente del simbolismo y luego se centró en la búsqueda del significado del arte y la muerte. Autor de “El libro de las horas”. “Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una íntima necesidad.” “Amar no es, en un principio, nada que pueda significar absorberse en otro ser, ni entregarse y unirse a él. Pues, ¿qué sería una unión entre seres inacabados, faltos de luz y de libertad? Amar es más bien una oportunidad, un motivo sublime, que se ofrece a cada individuo para madurar y llegar a ser algo en sí mismo; para volverse mundo, todo un mundo, por amor a otro”

7 de diciembre de 1889 nace Gabriel Marcel, filósofo católico, dramaturgo y crítico francés, autor de “En busca de la verdad y de la justicia”, “Diario metafísico”, etc.

8 de diciembre de 65 a.C. nace Horacio, (Quinto Horacio Flaco) famoso poeta romano, es el principal poeta lírico y satírico en lengua latina, autor de sátiras, epístolas y odas.

9 de diciembre de 1608 nace el célebre poeta y ensayista inglés, John Milton, conocido especialmente por su poema épico “El paraíso perdido”

12 de diciembre de 1821. Nace en Roven, Francia, Gustav Flaubert, autor de "Madame Bobary" y "La Tentación de San Antonio", etc.

Clarice Lispector (Ucrania 10 de diciembre de 1920- Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977 ) es considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX. Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la generación del 45 brasileño. De difícil clasificación, ella misma definía su estilo como un "no-estilo". Aunque su especialidad ha sido el relato, dejó un legado importante en novelas, como La pasión según G.H. y La hora de la estrella, además de una producción menor en libros infantiles, poemas y pintura. “"siempre había tenido la necesidad de sentir la raíz firme de las cosas" "Eu escrevo sem esperança de que o que eu escrevo altere qualquer coisa. Não altera em nada... Porque no fundo a gente não está querendo alterar as coisas. A gente está querendo desabrochar de um modo ou de outro..."


14 de diciembre de 1853. Nace en el Puerto de Veracruz el poeta modernista, Salvador Díaz Mirón, Entre sus poemas destaca "Ojos Verdes".

15 de diciembre de 1888. Nace en Atlantic, Pha., EUA, Maxwell Anderson, político dramaturgo y autor de "Elizabeth Queen".

16 1902. Nace el poeta español de la generación del 27, Rafael Alberti, autor de "Marinero en Tierra".

José María Andrés Fernando Lezama Lima, conocido sencillamente como José Lezama Lima (La Habana, 19 de diciembre de 1910) fue un escritor cubano. Aunque fue fundamentalmente poeta y ensayista, su novela Paradiso ha alcanzado una gran repercusión internacional desde su publicación en 1966.

21 de diciembre de1878. Nace en Salto, Uruguay, el escritor, Horacio Quiroga, autor de autor de “Cuentos de la selva”.

“No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento”.

8 de noviembre de 2009

Noticias Literarias


Más de 80 cartas de Victoria Ocampo en un libro que recrea la Europa de posguerra.


Cartas de posguerra" llegará a las librerías de Buenos Aires en dos semanas, en el marco de la reanudación de las actividades de la editorial Sur -fundada en 1933 por Ocampo- y que publicó textos de Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti y Federico García Lorca, entre otras figuras de la literatura.
Unas 80 cartas inéditas de la fallecida escritora Victoria Ocampo, la primera mujer aceptada por la Academia Argentina de Letras, fueron recopiladas en un libro que las ofrece como radiografía de la Europa de posguerra, informaron hoy los responsables de la publicación.

El libro contiene 83 cartas, 80 de ellas inéditas, escritas por la autora argentina (1890-1979) a sus hermanas, Angélica y Pancha Ocampo, durante su viaje por Estados Unidos y Europa en 1946. (Fuente: clarin.com)

Stephen King publica un largo poema en Playboy

El famoso novelista de terror acaba de editar un poema narrativo en la revista Playboy. Stephen King, el prolífico y famosísimo autor de Maine, puede agregar un logro más a su extenso curriculum: haber publicado en una de las revistas más famosas del mundo, Playboy. El poema se llama El caz ador de huesos y comienza así:


"Al viajar al corazón de la oscuridad, terror no es una emoción – es un destino."


El poema consiste de un hombre en un bar relatando el cuento de una expedición maldita a la jungla. Sigue el poema:

"Fuimos treinta y dos que entramos a este herida verde y solo tres que perduraron./Estuvimos treinta días en el verde y al fin salió solo uno."

El poema cuenta cada muerte en detalles horripilantes que no defraudarán los lectores fanáticos de King. (Fuente: Clarin.com)


La novela que quiso quemar Nabokov




"¡Quema la novela!". Fue la última voluntad del bronquítico Vladimir Nabokov en su lecho de muerte en Montreux (Suiza), 1977. Su mujer, Vera, decidió pensárselo mejor y guardó el original en la caja fuerte de un banco suizo. Allí estuvo durante tres largas décadas. Hasta que su hijo Dimitri, impenitente 'playboy', decidió que ha llegado el momento de hacer frente a sus deudas y consolar de paso a los devotos nabokovianos con un regalo póstumo.

"Soy un hijo leal y he meditado seriamente esta decisión durante mucho tiempo", admite Dimitri. "Mi padre se me ha aparecido y me ha dicho con un toque de ironía: 'Sigues atascado en ese viejo asunto... ¡Adelante! Publícalo'".

Así concluye la historia de El original de Laura, la novela inacabada de Nabokov, contenida en 138 fichas escritas a lápiz, a veces casi indescifrables. "Es la destilación más concentrada de la creatividad de mi padre", se justifica en declaraciones a The Guardian Dimitri Nabokov, también conocido como Lolito pese a sus 75 años. (Fuente: Elmundo.es)

2 de noviembre de 2009

Pedro Henríquez Ureña






















Pedro Henríquez Ureña,
el militante

Néstor E. Rodríguez


En un célebre prólogo, Jorge Luis Borges afirma que el nombre de Pedro Henríquez Ureña evoca “palabras como maestro de América y otras análogas”. En un proemio no menos conocido, Ernesto Sábato exalta las dotes de mentor de este intelectual caribeño fundamental fallecido en 1946. Su vida se vio marcada por continuos desplazamientos que lo llevaron a Cuba, Estados Unidos, España, Argentina y México, país que lo acogió por dos fecundos períodos en los que, en palabras de Sergio Pitol, Henríquez Ureña “realizó la plenitud de su destino”.

Según Arcadio Díaz Quiñones, Henríquez Ureña “nunca se expresó sobre el exilio como un acto heroico, pero llegó a ser la experiencia determinante en su vida”. Ciertamente, el periplo, que se inicia en Nueva York en 1901, galvanizó la productividad de Henríquez Ureña hasta el final de sus días. Con todo, el carácter errante de esa vida se tradujo en su pensamiento en la forma de un tenaz apego a la idea de la cultura como matriz integradora de los pueblos americanos.

El 13 de mayo de 1946, Pericles Franco Ornes publicó en Buenos Aires un artículo a propósito de la reacción en la prensa argentina ante la noticia del fallecimiento de Henríquez Ureña. Franco Ornes, intelectual dominicano exiliado en Chile, parece sorprendido de constatar que las notas sobre el maestro sólo mencionaban su faceta de académico y obviaban por completo la del “demócrata apasionado”: “Nadie parece tener conocimiento de que don Pedro Henríquez Ureña, al mismo tiempo que sabio literato y profundo ensayista, era también un demócrata apasionado que seguía con visión certera la marcha del movimiento social contemporáneo y, a su manera, militaba en él.” Esa apatía de la prensa a exaltar los esfuerzos de un Henríquez Ureña abiertamente político, se evidencia por igual en la voluminosa bibliografía crítica publicada en torno a su obra y persona hasta el presente. El archivo personal de Henríquez Ureña, cedido al Colegio de México por su hija Sonia Henríquez, contiene importantes documentos que arrojan luz sobre su perfil ideológico.

Un telegrama de Pedro Henríquez Ureña a Trujillo, en 1932, mientras se desempeñaba como superintendente general de enseñanza, ofrece una primera señal de desavenencia. Henríquez Ureña reclama a Trujillo su aparente “falta de confianza” en sus labores, al haber éste anunciado que encargaría a los franciscanos la dirección de la Escuela de Artes y Oficios: “Yo habría esperado que el primer departamento en enterarse de este deseo de usted fuera la Superintendencia General de Enseñanza. El no haberlo conocido oportunamente y enterarme de él de modo inesperado me pone en situación desairada y parece indicarme falta de confianza en mi gestión. Si esto fuera así, yo no tendría ningún inconveniente en presentar renuncia de mi cargo, porque no creo que debo ser un peso muerto en la obra administrativa que usted ha emprendido.” Una lectura superficial revela la imagen de un Henríquez Ureña poco crítico ante un gobierno que ya mostraba visos de dictadura; ahora bien, el texto también muestra la integridad de un funcionario que no vacila en hacerse a un lado ante la más mínima sospecha de ineptitud. La veracidad de esta segunda hipótesis puede comprobarse con la misiva que Henríquez Ureña le escribe al director de Repertorio Americano, Joaquín García Monge en 1933, a quien le reprocha el haber publicado un artículo en el cual se le criticaba por haber servido en el gobierno de Trujillo. Henríquez Ureña justifica este hecho señalando que “los puestos públicos son de la nación y no pertenecen a ninguna persona”, toda vez que aprovecha para esbozar un perfil del dictador que da poco espacio a consideraciones sobre su apatía ante las atrocidades del régimen: “Trujillo… con todos sus defectos, no es un tirano de melodrama: es más bien un político de petit pays chaud que en los últimos meses ha adquirido rasgos de príncipe de opereta, al dejarse dar títulos ridículos… Si de él se hubieran apoderado hombres de buena orientación, el país no le debería más que bienes.” Esta mención de los consejeros del régimen, más que sugerir cierto cuidado de no criticar directamente a Trujillo, apunta a la desilusión de ver cómo lo más granado de la intelectualidad dominicana iba cerrando filas con un gobierno a todas luces autoritario.

A juzgar por la carta que Juan Bosch le dirige a Henríquez Ureña desde La Habana en 1942, no cabe duda de que su antitrujillismo era un hecho conocido: “Dentro de unos días le enviaré algunos folletos del Partido [Revolucionario Dominicano] para que vaya viendo cómo trabajamos. No nos pierda de vista, que nosotros pensamos a menudo en Ud.” Como se puede apreciar en una carta de Franco Ornes fechada en 1945, la intelectualidad hispanoamericana de izquierda también buscaba captar a Henríquez Ureña. Franco Ornes cuenta que en una reunión con Alberti y Neruda se habló de fundar una Sociedad Americana de Ayuda a los Pueblos Oprimidos, cuya dirección habría de estar a cargo de Henríquez Ureña: “Siguiendo ese camino de lucha encontré a Pablo Neruda. Ayer estuve en su casa, donde conocí a Rafael Alberti. Ambos me hablaron muy elogiosamente de Ud. ‘Se ha portado muy bien con la República Española', me dijeron. Neruda está decidido a ayudarme. Me dijo que se puede y se debe hacer mucho para cooperar en la liberación de los pueblos oprimidos de América. ‘Debemos formar una Sociedad Americana cuyo objetivo sea el de promover la democratización de los regímenes dictatoriales y la elevación del nivel material y cultural de los pueblos del continente. Esta sociedad debe estar presidida por Pedro Henríquez Ureña.”

Aunque la idea de una Sociedad Americana no llega a materializarse, Henríquez Ureña aceptó participar en la iniciativa, si bien no como su director. Este gesto evidencia el grado de compromiso político que había alcanzado al final de su vida. Es sorprendente constatar que la crítica especializada apenas ha reparado en esta faceta de su legado.

© http://www.jornada.unam.mx

La poesía contra la guerra

Letanía de las ganancias de guerra Allen Ginsberg Dedicado a Ezra Pound Estos son los hombres de las compañías que han sacado               ...