10 de febrero de 2013

Poesía de Francisco “Paco” Urondo


Francisco Urondo nació en Santa Fe en 1930. Poeta, periodista, académico y militante político, Paco Urondo dio su vida lunchando por el ideal de una sociedad más justa. "No hubo abismos entre experiencia y poesía para Urondo." –dice Juan Gelman– "corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso y sus poemas quedarán para siempre en el espacio enigmático del encuentro del lector con su palabra. Fue –es– uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento."
Murió en Buenos Aires en junio 1976, enfrentando a la genocida dictadura militar. "Empuñé un arma porque busco la palabra justa", dijo alguna vez.

Como bola sin manija

puedo ir para un lado
puedo ir para otro lado
encontrar estuarios pálidos cisnes quietos
buques mansos que como a las nubes
me llevan de un lado para otro lado

puedo dar con lugares apacibles
o sombras excitantes
la primera piel de una mujer
el aroma de una mujer el sonido de una fiesta
puedo beber de cierto cuidado y enfermarme levemente
y sentir en las sábanas el olor del sol

puedo llegar a tener suerte en el juego y en la vida
puedo cambiar de vida y de nombre
puedo peinarme de otra manera
y vestir como nunca lo hice

puedo sorprender
ser irascible o piadoso
comprensivo con las mujeres
o despiadado con sus increíbles sentimientos

puedo como antaño volver a enamorarme
puedo padecer por un vago recuerdo
o tirar todo por la borda
o no soportar la memoria

–hoy te he recordado vagamente–
puedo reír y cantar
divertir a la gente
y esperar a que todos estén completamente locos
y ya no parezca tan divertido

puedo envejecer y enmudecer para siempre
y decir palabras sin mayor fundamento
puedo gozar de placeres fáciles y complicados

–eras alta antes de conocerte
y hoy no he recordado tu nombre
y pienso que otro día podré humillarlo–

puedo tener rasgos bondadosos
arranques de conmovedora caridad
puedo echarme a perder
o tener más hijos como si ofreciera
el más estupendo y bonito de los mundos posibles

puedo ambicionar una amplia fortuna
hasta puedo trabajar o pensar en el as de oro
o seducir a una adolescente frágil-como-un-pétalo-de-agosto

puedo hacer viajes exóticos morder la espesura de un follaje
jugar mi vida por unos diamantes impuros
o por lánguidos ojos saturados de sabiduría

puedo emborracharme aquí o en el extranjero
y caer exhausto en la turgencia de un muslo
o en el filo de una dudosa alcantarilla

puedo investigar o escribir luminosos párrafos
que abrirían por sí el futuro
puedo ser un intelectual responsable o desaprensivo
firmar o no firmar traicionar o jugar a la lealtad

puedo ser adorado
puedo ser odiado
tener amantes
distintas en su belleza singulares en sus caprichos
o no tener a nadie
y no guardar un solo recuerdo

puedo rechazar la ternura
o mendigarla como hace unas horas
puedo vivir alternativas viejas o recientes
fáciles y peligrosas

puedo elegir mi destino
aunque no sepa darle forma adecuada
ni por dónde empezar

puedo imaginar el tiempo que desconozco
luchar por esa o por otra dulce aspiración
puedo olvidar

–hoy no he podido recordar tu nombre–
de la memoria puedo imaginar las interminables apuestas
y sus mañas de vieja tramposa
puedo no pensar en que distribuye los signos
de ese futuro tangible y ajeno



El ocaso de los dioses

No hay nadie en la calle, en los ruidos húmedos, en el
      vuelo de las hojas y mis pasos quieren reiniciar
      las maderas de la adolescencia.

Pero todo está abandonado, no hay nada que pueda
      favorecernos; ningún aire de inconsciencia, ningún
      reino de libertad. Sólo hábitos tolerantes haciendo
      crujir nuestra memoria. "Ha estado bien", decimos.

Dueños del incendio, de la bondad del crepúsculo,
      de nuestro hacer, de nuestra música, del único
      amor incoherente; soberanos de esa calle donde los
      tactos y la impresión hicieron su universo.

Las sombras acarician aún sus veredas, tu mismo
      nombre y tu gesto son una forma nocturna que en
      esa constelación crece y sabe enrostrar nuestra
      culpa.

Y todo termina con una esperanza, con una dilación
      –"ha estado bien"–, o en un bostezo, o en otro
      lugar donde es menester el coraje.


Fuente: Literatura Argentina Contemporanea.Poesia de Francisco Urondo

6 de febrero de 2013

Esta noche quiero dormir con Sylvia


Esta noche voy a dormir con Sylvia Plath, 
no vamos a hacer el amor tampoco lo vamos a deshacer, 
simplemente vamos a compartir insomnios y evitar suicidios.
Sylvia, no es 11 de febrero todavía y estas viva, 
vamos a dormir, vamos a soñarte 
como la ultima vez que cantaste el poema del insomnio 
cuando no querías despertar.
Hoy, mas que el amor, haré la noche con Sylvia 
tejido en su inconfundible pelo rubio y despierto.
Si no querías soñar por que te fuiste sin respiración, 
con un corazón tan lleno de música?
Viviste los inviernos mas intensos de 1962 y 63, inviernos o infiernos? 
No se, pero decidiste dejar de soñar 
y hacer de tu vigilia una mortaja 
dejando la noche huérfana con las estrellas empañadas.
Hoy me dormiré contigo, con tu nombre Sylvia 
que huele a tiempo y a cenizas, 
que huele a palabras y lagrimas 
que huele a tus ojos cuando vieron por ultima vez 
la ventana que cerraba tu vida.
Sylvia hace 50 años que dejaste de soñar 
y te fuiste con tu vigilia y tu música a otros cielos, 
quizás los cielos de tu rabia y tu ternura, 
los cielos de tu amor y tus locuras.
Hoy duermo contigo Sylvia 
enredado en la lumbre de tus versos 
y la coquetería de tus palabras 
nocturnas y brillantes.
Esta noche voy a dormir contigo Sylvia, 
aunque no despiertes.

Francisco Henriquez Rosa.

25 de enero de 2013

Poesia en La Casa Blanca

"Un día": análisis del poema inaugural de Barack Obama.

Una tradición en EE.UU., iniciada por JFK y retomada por Clinton y Obama, elige a un poeta contemporáneo para que escriba y lea un texto en verso en el acto de asunción. El 21 de enero pasado, cuando se inició el segundo mandato de Barack Obama, Richard Blanco subió al estrado. A continuación, un análisis de su poema de nueve estrofas y espíritu optimista, que aborda muchos de los grandes temas de la vida del país, de la violencia al trabajo, aunque deja otros sin nombrar.

El lunes pasado el poeta Richard Blanco leyó su poema "One Today" (Un hoy) en la ceremonia de asunción del segundo mandato de Barack Obama. Blanco es solo el quinto poeta de ejercer esa función: el primero fue Robert Frost, en 1961, para la asunción de John F. Kennedy; la segunda fue Maya Angelou, en 1993, para el primer mandato de Bill Clinton (para el segundo de 1997 fue Miller Williams); y la cuarta, Elizabeth Alexander, cuando Obama llegó a la Casa Blanca en 2009.

Aunque esta nota concierne a un análisis del poema de Blanco, vale hacer una acotación antes de comenzar.
Que Clinton, primero, y después Obama hayan elegido restaurar la tradición de un poeta inaugural habla de los valores culturales de ambos; y de su identificación con el optimismo de J.F.K. y su lucha por los derechos civiles y una sociedad justa. Hay que decir, también, que de todas las artes mayores, la poesía es la más marginalizada. Desde o Neruda o Frost —justamente— que no hay una poeta popular. Hoy nadie puede ganarse la vida como poeta, como ningún alumno en ningún país del mundo es obligado a memorizar poemas sistemáticamente. Y seguramente casi nadie podría nombrar cinco poetas vivos importantes de cinco diferentes países junto con sus obras mayores. Si les parece excesiva esta prueba, consideran que cualquier niño de 12 años podría contestar fácilmente lo mismo sobre jugadores de fútbol.
La poesía no es un arte menor. Es un arte de catacumbas.
Por eso, que el Presidente de los Estados Unidos decida que un poeta contemporáneo escriba una obra original para su acto de asunción, y la lea en esa misma celebración, es un dato significativo.
¿Qué hizo Richard Blanco con esta oportunidad? ¿Cómo interpretamos su texto? (Un Día/One Today, poema en español e inglés).
El poema de Blanco consiste de nueve estrofas —de entre 5 y 10 líneas largas— en verso libre. Como dijo el mismo Blanco, su intención fue hablar de la unidad del país, pensando tanto en su infancia como en la de Obama. Es decir, de individuos que no necesariamente conformaban la idea estereotipada de un “Americano” pero que, sin embargo, podían aspirar a ser parte del “Sueño Americano”.
Blanco es hijo de padres cubanos. Nació en España y se crió en Miami. Además fue formado como ingeniero civil y trabajó de eso. Llegó a la poesía tarde en su vida. Y también, como lo presentan los medios de comunicación de su país, es el primer poeta en leer en un ceremonia de asunción que es “abiertamente gay” (¿Como si Frost o Maya Angelou, tal vez, hubieran estado en el closet?).
Vamos al poema.
La primera estrofa presenta la imagen del amanecer sobre el territorio de los Estados Unidos. Es una visión no cósmica, pero sí de una perspectiva muy elevada. De la luz del sol pasando por sobre el país, de Este a Oeste, iluminando las montañas y las praderas. Blanco humaniza esta imagen mostrando el sol sobre los techos de las casas del país.
En la segunda estrofa profundiza un nivel más. La visión del poema penetra los techos soleados de la mañana y se imagina las personas dentro de las casas: “Mi cara, tu cara, millones de caras en los espejos de la mañana”. Ya aterrizado, el poema sale a las calles. La gente sale a trabajar, las autopistas llevan su carga de tránsito comercial pero también civil. Es un país de gente que trabaja y todos valen lo mismo. En este momento entra la memoria personal del poeta, un recurso que usará varias veces en lo que resta del poema. Se acuerda de su madre y sus sacrificios. El está allí gracias a ella. Las generaciones se superan. Uno se sacrifica para mejorar la vida del que sigue.
En la tercera estrofa vuelve a la imagen de la luz y, como es de esperar, comienza algo de propaganda política. Debe ser enormemente difícil escribirle un poema al presidente de los Estados Unidos. Si te eligió, inevitablemente es para que le des una voz a su visión. En esta estrofa, lo que fue un poema paisajístico se vuelve político. Hace referencia a Martin Luther King y a los 20 niños recientemente asesinados en Newtown Connecticut.
En la cuarta estrofa vuelve a la idea de unidad, pero en vez de un sol que nos une, el símbolo unificador es el suelo. Retrata un paisaje industrial y agrícola alabando la fecundidad de la tierra que rinde gracias a las manos que la trabajan.
Además de describir lo que hay en el poema, es necesario marcar lo que no esta. No están, en esta estrofa, los miles de inmigrantes ilegales que cosechan las tierras de California, Texas, Florida, y otros estados del país. (Aunque Obama sí quiere regularizar la situación de los inmigrantes ilegales). Blanco solo habla de “manos gastadas” que trabajan. De todas maneras, la figura del inmigrante se presenta en el padre del poeta “cortando caña / para que mi hermano y yo pudiéramos tener libros y zapatos”.
En la quinta estrofa se profundiza el concepto de unidad con la imagen del aliento. Por ahora tenemos: Sol, Cara, Luz, Suelo y Aliento. Cada estrofa tiene su funcionamiento simbólico y se encadena con la próxima. El símbolo del aliento de la quinta estrofa se encarna en el ruido del comercio, nuevamente. El aliento es tanto nuestro, como de las bocinas de los autos, el ruido del metro y, en una de las imágenes más simples y bellas del poema, en “el canto inesperado de un pájaro sobre tu soga de ropa”.
El uso de Blanco de los pronombres personales es fundamental en el poema y su construcción. Crea una sensación de unidad íntima enunciando: “yo”, “tu” y” “nosotros.” Pero nunca dice “ellos”. No hay ni un enemigo, o rival o vecino en el poema.
Hay un concepto histórico-filosófico en los Estados Unidos que se llama “American Exceptionalism”. Es decir, el excepcionalismo americano. Dice que ese país tiene un propósito moral que es totalmente nuevo en la historia y exclusivo a su país. Según este concepto, los Estados Unidos tienen el derecho y obligación de perseguir su destino único, aparte de los demás países del planeta. Concientemente, o inconcientemente, el poema de Blanco subscribe este concepto.
La sexta estrofa se aparta de los símbolos de unidad —las cosas que nos unen a todos más allá de nuestras diferencias— y resalta las diferencias. La gente se saluda en diferentes idiomas: “Hello, shalom, bon giorno, howdy, namaste o buenos días”. En un recurso que ya hemos visto, Blanco justifica su corrección política —o su cliché, si uno quiere ser cruel— llamando atención a su propia biografía. Su mamá le decía “Buenos días”. No es que está meramente versificando. Está hablando de su vida.
En la séptima estrofa, Blanco vuelve al cielo, a las montañas, a los majestuosos ríos del país y a sus grandes obras de infraestructura que invocó en las primeas dos. Una vez más, sin embargo, es necesario en esta crítica nombrar tanto lo que no está como lo que sí está. Blanco nombra manos “cociendo un uniforme”. ¿Es el uniforme de un soldado? Y si lo es, ¿por qué no los nombra directamente? En especial, todos los soldados estadounidenses que murieron en la guerra de Irak. Una guerra que ha durado más tiempo que la Segunda Guerra Mundial. O de los caídos del otro bando, tantos soldados como civiles.
No aparecen. Sí aparece la construcción del “Freedom Tower” que reemplazará a las torres gemelas caídas el 11 de Septiembre del 2001. El esfuerzo del hombre por terminar su construcción, Blanco escribe, lucha contra la resistencia del cielo mismo.
En la octava estrofa ese cielo que se rinde a la ambición y valentía del hombre vuelve a ser un símbolo de nuestra unidad. Todos, al fin del día de trabajo, miramos al cielo, pensando en nuestros seres queridos, en el clima, en nuestros padres. Y así también el poema va cerrando un círculo que comenzó por una mañana y termina en un atardecer.
En la novena y última estrofa volvemos a casa después de un día de trabajo. En la distancia todos vemos una nueva constelación. La nombraremos juntos.
El poema de Blanco es optimista y feliz. Retrata un clima de orden cívico y de orgullo patriótico. El subtexto biográfico enfatiza que cualquiera que quiera esforzarse puede triunfar en el país. Pero reiteramos, en una lectura detallada resaltan tanto las ausencias como las presencias.
El poema habla de camiones, de trenes, de ladrillos, de petróleo. Todas tecnologías del siglo pasado y más allá. Habla de los 20 niños trágicamente muertos en un absurdo ataque nihilista, pero no menciona los miles y miles de muertos en las últimas guerras de Irak y Afganistán. Habla de la tierra y de su cosecha pero no habla de los trabajadores ilegales que también cosechan esa tierra.
El sol era el símbolo central de la primera estrofa del poema que abre con el principio de un día. El símbolo central de la última estrofa es la luna, ya que el poema cierra en una noche. Pero, tanto para el poema como para el país, la luna es un símbolo vacío. Entre muchas otras cosas, J.F.K. enunció el sueño llevar al hombre a la luna. Ese sueño se logró.
Muchas décadas después, sabemos que todos nosotros vivimos en un planeta en el centro de un desolador vacío cósmico. Lo único que nos queda es vivir en paz entre nosotros y tal vez, si somos muy ambiciosos, intentar explorar nuestro sistema solar.
El poema de Blanco, tanto como la visión política de Obama (¡y del mundo!) es de un arte menor. No nos da escalofríos. No nos desafía a soñar a lo grande, todos juntos, buscando una paz universal, como se lo imaginaba J.F.K. y sus contemporáneos de los años 60. Ojalá que sea un tiempo de reparación, de un fin de guerras, de una regulación de la industria y el comercio autodestructivos, del fin del racismo y el nacionalismo.
En algo hay que soñar.
Tomado de La Revista Ñ Clarin.

POR Andrés Hax

12 de enero de 2013

Este Libro debe estar en tu Biblioteca Personal

"En el año 2000 recibí la autorización de los herederos de la poeta Aída Cartagena Portalatín para compilar y dirigir la edición de su OBRA POETICA COMPLETA. Fue una experiencia maravillosa. Auspició la publicación la Biblioteca Nacional cuando yo coordinaba -sin recibir salario por ello- el Programa de Publicaciones de esa institución. También gestioné los recursos para el pago de la edición.  Muchos citan y utilizan ese libro sin destacar que fue Miguel Collado quien realizó el trabajo de compilación. Eso es común en nuestro país"

11 de octubre de 2012

Alfredo Bryce Echenique. es un Clasico



El Premio FIL y la inquisición literaria
 Por. Jorge Volpi
El pasado 1º de septiembre, un jurado internacional, compuesto por siete escritores y académicos, del cual yo formaba parte, decidió otorgarle el Premio FIL de Literatura al escritor peruano Alfredo Bryce Echenique.
El vocero del jurado, el crítico canadiense de origen rumano Călin Mihăilescu, hizo público el dictamen y respondió a todas las preguntas de los periodistas. Mihăilescu dejó sentado, con gran claridad, que el jurado había decidido reconocer la trayectoria narrativa de Bryce y optado por no tomar en cuenta las acusaciones de plagio de diversos artículos periodísticos debido a que éstas habían sido llevadas a los tribunales competentes y no incidían en el valor de su obra narrativa.
La elección se apegó rigurosamente a la convocatoria del Premio: la base 1 establece: "Podrán ser candidatos al Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2012 los escritores con una valiosa obra de creación en cualquiera de los géneros literarios (poesía, novela, teatro, cuento o ensayo literario)". De este modo, Bryce fue reconocido por sus novelas y cuentos (el periodismo no se enumera).
Las razones del jurado pudieron no agradar a muchos, pero éstas fueron expresadas con absoluta transparencia. Sin embargo, a partir de ese momento no han cesado de aparecer declaraciones en los medios no sólo para expresar su malestar ante la decisión -actitud del todo legítima-, sino para desacreditar al Premio y a los miembros del jurado e incluso, en un acto de soberbia e hipocresía lamentables, para exigir que le sea retirado a Bryce.
Dado que yo no soy el vocero del jurado, estas líneas constituyen una opinión estrictamente personal.
Hay distintas maneras de contar esta historia. Si se cuenta así: "Premio FIL a plagiario", como hizo un sector de la prensa, sólo podrá despertar indignación. Pero los miembros del jurado, provenientes de países y tradiciones muy diversas, la mayoría de los cuales no nos conocíamos y no mantenemos relación alguna con Bryce, consideramos que debía contarse de otro modo: "Premio FIL a un clásico de la literatura latinoamericana".
De entre los miles de libros publicados en América Latina desde los años setenta, apenas unos cuantos han conseguido superar el paso de los años y sólo un puñado pueden considerarse clásicos. Al menos dos novelas de Bryce pertenecen a esta categoría: Un mundo para Julius (1970) y La vida exagerada de Martín Romaña (1981). Le pese a quien le pese, estas dos obras ya han sido sancionadas por el único árbitro confiable del mérito literario: el tiempo. El Premio FIL no ha hecho más que reconocer este hecho avalado a lo largo de 42 años -42 años, repito- por miles de lectores en todo el mundo.
El Premio FIL decidió no pronunciarse -no avalar ni condenar- las acusaciones de plagio recibidas por Bryce. En contra de lo que propugna nuestra "inquisición", consideró que no es función de un jurado literario erigirse en jurado criminal. Querer arrebatarle a Bryce un reconocimiento a su obra narrativa es, en cambio, un atentado a la legalidad. Quienes así lo exigen, arrogándose una autoridad moral y jurídica que no les pertenece, buscan convertirse en acusadores y verdugos de alguien que ya fue sometido a un proceso judicial en su país. Su actitud, disfrazada de "cruzada moral", en realidad esconde el virus de la intolerancia y el autoritarismo.
Si bien entre los críticos del Premio se cuentan académicos y escritores cuya opinión siempre respeto -y cuyas críticas me invitan a la reflexión-, apenas sorprende que los miembros más aguerridos de la inquisición literaria pertenezcan a ese vasto sector que, sin haber escrito jamás una línea perdurable, medra en los márgenes de nuestra vida cultural. Ellos, que nunca se pronuncian ni llaman a firmar desplegados ante las grandes injusticias y descalabros morales del país -de la corrupción de nuestros políticos a las muertes de la guerra contra el narco- en cambio se empeñan en convertir en causa justa la moralidad de un escritor. ¿Por qué concentran su indignación en este caso? Tal vez porque no toleran a alguien que, a diferencia de ellos, fue capaz de crear una obra más allá de sus pecados y sus faltas.
Insisto: cualquiera puede estar en desacuerdo con el premio a Bryce, sea porque sus libros le parezcan poco relevantes, sea porque considere que sólo alguien con un historial moral y penal intachable (con los problemas que conlleva deducirlo) merece un reconocimiento literario.
Me pregunto si nuestra inquisición literaria también recabará firmas para que se le despoje del Premio Nobel a Günter Grass por haber mentido y negar que de joven se enroló en un batallón de las SS? ¿O el Cervantes a Álvaro Mutis, condenado por malversación de fondos? ¿Dirán que este último fue un premio que exalta a los estafadores? ¿O torcerán la lógica para explicar que es mucho peor robar ideas que robar dinero?
¡Cómo cambian los tiempos, en cualquier caso! Cuando Mutis fue internado en la cárcel, Octavio Paz y un nutrido grupo de intelectuales le envió una carta al Presidente para solicitar benevolencia para "un poeta generoso, amable, y un gran creador". Hoy, algunos de quienes se promocionan como herederos de Paz, exigen en cambio el linchamiento civil de Bryce Echenique.
Como puede verse, la discusión sobre si un jurado literario debe avalar no sólo la obra de un escritor, sino su conducta ética, es compleja y me parece bienvenida y saludable. Pero de allí a descalificar al Premio FIL, a los jurados y a las instituciones convocantes se pasa de la crítica a la calumnia. ¿En verdad nunca seremos capaces de instalar un diálogo razonable?
El tiempo verificará quién acierta. Por mi parte, creo que los alaridos de la inquisición literaria pronto caerán en el olvido, mientras que Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña continuarán siendo clásicos de la literatura latinoamericana por muchas décadas más.

Pd: No pienso responder más a los inquisidores, excepto para desmontar, de una vez por todas, las insidias de Fernando Escalante. Por una razón de despecho o frustración que sólo él conoce, ha dedicado una buena cantidad de artículos a descalificar mi obra y mi integridad, y ya no pienso permitirlo. Escalante insinúa que el libro que escribí con Denise Dresser -quien fuera su pareja en el pasado-, México, lo que todo ciudadano (no) quisiera saber de su patria, publicado por Aguilar en 2006, obedece al plagio. La afirmación insulta a la inteligencia por varias razones:
            1. Desde el principio yo fui invitado a realizar una versión mexicana del libro America: The Book, de Jon Stewart;
            2. La editorial Aguilar me aseguró que Stewart había visto el proyecto con entusiasmo;
            3. Un agradecimiento explícito a Stewart aparece en nuestro libro; y
            4. En cada entrevista y presentación del mismo, tanto Denise Dresser como yo mencionamos claramente que se trataba de una adaptación de Stewart.
            Un académico serio tendría que distinguir entre la adaptación explícita y el plagio. Yo jamás he plagiado una línea: sostener lo contrario constituye una infamia. Nadie es más despreciable que quien, enarbolando una falaz defensa de la ética, como Escalante, no duda en tergiversar, insultar y mentir para camuflar su desvergonzada falta de ética.
Fuente:   http://www.elboomeran.com/blog-post/12/12682/jorge-volpi/el-premio-fil-y-la-inquisicion-literaria/

3 de septiembre de 2012

La Poesia de Chiqui Vicioso en Cuba

La editora Casa de las Américas de Cuba ha publicado una antología de los poemarios de la escritora  Chiqui Vicioso. El tomo está integrado por cinco poemarios escritos desde el 1974, hasta la fecha.
“Para mí es todo un honor que mi obra haya sido publicada por una  editora tan importante como Casa de las Américas, es una manera de poder insertarme en la literatura continental. Dada la diversidad de temas sobre los que he escrito me resulta difícil compilar mis obras, nunca habría podido compilarla  y el hecho de que lo haya hecho esta editora es un gran reconocimiento”,  expresó Vicioso.
Casa de las Américas publica las obras de autores latinoamericanos y caribeños que han trascendido  por sus aportes a la literatura. “El catálogo de Casa de las Américas tiene más de 800 autores, hay unos 10 autores dominicanos y ahora por primera vez se han publicado los escritos de una autora dominicana”, dice Roberto Zurbano, director de Fondo Editorial de la editora.
Los poemas que componen esta compilación son de índole muy variados. “Viaje desde el agua” habla de los periplos de la autora por diferentes naciones, “Un extraño ulular traía el viento”, describe la isla de Santo Domingo, habla de su religiosidad, de sus costumbres, entre otros temas. “Evasiones”, es el último de los poemarios de la publicación. Este representa la búsqueda de Eva, mujer que aparece en todas las mitologías hasta que arriba al Caribe luego de expulsada del Edén,  según describe.
“Para nosotros incluir  un escritor en nuestro catálogo no tomamos en cuenta su éxito comercial. Si el autor ha trascendido más allá de las fronteras de su país con una obra que aporta a la literatura del continente y a la universal, nosotros le publicamos”, explica Zurbano.
NO SE PUEDE VIVIR DE LA LITERATURA EN EL PAÍS
La escritora dominicana manifiesta que hoy día es tan difícil vivir de la literatura como lo fue en el pasado. “Los escritores no se pueden sostener de sus ventas. Tienen que dedicarse a otros quehaceres, pues de lo contrario les sería imposible vivir”.
Fuente:  Ángel García listin.com.do


DESVELO
Chiqui Vicioso

I.
Rojo mar, oleaje de sedas
...en redor de tu retrato
con la mirada impenetrable
y esa distancia del gesto
que intuyo era propia de las Doñas
de tu época.

II.

Negra solicitud de la "impureza"
...me interesaste tú, más que tu poesía
porque concebida sin pecado original
me resultabas tan remota de mi
y de todas las mujeres
como jesucristo la primera vez
que se me atragantó la hostia
al darme cuenta de que cargaba en mi boca
su cuerpo y su sangre.

III.
Rosa desatada la brisa que envuelva
...a ti no podía ni puedo cargarte
más que en la conciencia
y para eso tenía y ahora tengo
que volver a tus afanes como hija
"ejemplar" de Nicolás Ureña de Mendoza
Poeta, Abogado de buena reputación
Senador, Magistrado. Maestro y Periodista
y de Gregoria Díaz de León
...simplemente tu madre.

IV.
Naranja ondulando en la blanca doblez
...de ser "nieta y sobrina ejemplar de una tía nana
que ejerció el magisterio
durante sesenta años y no se casó nunca"
y que se aseguró de que aprendieras a sufrir
o si no a sufrir a sobrellevar
tus sentimientos y a controlar
tu emotividad
esa que desde tu infancia
"te hacía llorar sin motivo aparente"
consumiéndote con mi misma enfermedad
aunque Santo Domingo no fuera Amherst
pueblecito cárcel de Massachussetts
para tu menos afortunada colega
la tímida Emily Dickinson.

V.
Cimbreante arcoiris decapitando la palabra...
...los siete poemas que publicó los dió a la luz
como las Bronte, anónimadamente,
porque era impropio para una mujer
preguntar, responderse y volver a preguntar...
"¿Cuántas veces estos pies tan bajos
habrán de destacarse?
- sólo la boca soldada podía decirlo-
trate ¿podría usted remover esta horrorosa cerradura?
trate ¿podría usted levantar las aspas de acero?"

IV.
Verde, rojo, violeta, en el suelo todos los azules
...la diferencia es que tú conociste el amor
más tarde y ya cuando lo conociste otros amores
- la Patria y el Magisterio-
te habían inmunizado contra el refugio
en los mundos interiores responsable
de que de Emily sólo se publicaran siete
de sus mil ochocientos poemas.

VII.
Amarilla conjura de tules...
...ahora que hablaremos de Patria-Salomé
patria no es sólo Salomé la que cantas
en tus ruinas... ¡Patria desventurada!
Patria eres tú y tus largas horas
tus momentos de angustia triste
Patria era tu hijo Pedro
y tu mar (ido) Francisco
Patria es esta cotidianidad menospreciada
estos mundos cuya gloria está
en lo que se les niega de glorioso.

"En seguida trajeron su cabeza en una bandeja,
se la entregaron a la muchacha,
y esta se la llevó a su madre".

Mateo 4:12

19 de agosto de 2012

Recordando a Garcia Lorca


LLUVIA

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!


CANCION OTOÑAL 

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.

Poesía de Juan Gelman.

  Ausencia de amor Cómo será pregunto. Cómo será tocarte a mi costado. Ando de loco por el aire que ando que no ando. Cómo será acostarme en...