29 de enero de 2010

Escritores de Haiti




Jacques Roumain (Puerto Príncipe, 1907-1944). Estudió en Puerto Príncipe y se formó en Bélgica, Suiza, Francia, Alemania y España. A los 20 años regresó a Haití y se destacó en la lucha contra la ocupación estadounidense. En 1934 fundó el Partido Comunista Haitiano. Fue arrestado y obligado a exiliarse. Regresó en los 40 y en 1943 acabó las dos obras que le consagraron como escritor, el poemario Bois D'ébène y la novela Gouverneurs de la Rosée. Considerado el autor fundacional de las Letras haitianas, murió a los 37 años.

Jacques Stephen Alexis (Gonaïves, 1922-1961). Estudió Medicina en París, viajó por toda Europa y vivió varios años en Cuba. En 1955 Gallimard publicó su novela Compère Général Soleil (1955), a la que siguieron Les Arbres Musiciens (1957), L'Espace d'un Cillement (1959), y una colección de relatos titulada Romancero aux Etoiles (1960). Activista político y social, se exilió en 1960 durante la dictadura de Duvalier para regresar en 1961. Apresado de inmediato por los Tontons Macoutes, fue torturado y desapareció sin dejar rastro.

René Depestre (Jacmel, 1926), el patriarca de las letras haitianas, su vida está marcada por el exilio en Suramérica y Europa. Fue un precoz creador que ya a los 19 años publicó su primera colección de poemas, étincelles, (1945), a la que seguiría Gerbe de sang (1946), Minerai noir (1956) y Hadriana dans tous mes rêves (1988, premio Renaudot), traducida al español como Hadriana en todos mis sueños (Albir, 1990), así como los poemas eróticos reunidos en Eros en un tren chino (Barataria, 2002).

George Anglade (Puerto Príncipe, 1944), uno de los más prestigiosos intelectuales haitianos, sociólogo, geógrafo y escritor. Fue ministro y asesor de los presidentes haitianos Aristide y Preval. De entre sus obras literarias destacan Les blancs de mémoire, Leurs jupons dépassent y Et si Haîti déclarait la guerra aux USA?. Falleció el pasado 12 de enero, a los 65 años, sepultado junto a su esposa Mireille en el terremoto que arrasó el país.

Dany Laferrière (Puerto Príncipe 1953) vive exiliado en Canadá desde 1976, donde trabaja como periodista en prensa y televisión. Laferrière publicó su primera novela, Comment faire l'amour avec un nègre sans se fatiguer, en 1985, y su éxito fue tal que de inmediato se adaptó a la escena y la gran pantalla. Desde entonces no ha dejado de publicar obteniendo el reconocimiento de crítica y público, así como numerosos premios como el Carbet des Lycéens (2000) o el RFO du Livre (2002) por Cette Grenade. En 2009 ganó el Médicis por L'énigme du retour, en donde narra su regreso a Haiti, 33 años después de abandonar la isla.


Frankeétienne (Ravine-Sèche, 1936), novelista, poeta, dramaturgo, músico y pintor, es también el fundador del movimiento Spiraliste. Escribe tanto en francés como en criollo haitinao y, como pintor, es célebre por sus obras abstractas. Galardonado con el Grand Prix du livre insulaire d'Ouessant, en 2005, el Union Latine de Littératures Romanes (2006), en 2009 fue candidato al Nobel. Autor de una treintena de obras, vale la pena destacar el poemario Au Fil du Temps; y las novelas Ultravocal Dézafi; Mûr à Crever y Les Affres d'un Défi.


Mimi Barthélémy (Puerto Príncipe, 1939). Fundadora de la Compagnie Timoun Fou, orientada a los niños, esta narradora, cantante y actriz ha escrito una treintena de libros como Vieux Caïman (2003) o Crapaud et la clef des eaux (2007). Actualmente vive en París, donde trabaja en la recuperación de las tradiciones haitianas.


Jean Métellus (Jacmel, 1957), neurolingüista y escritor, llamó la atención de Malraux con su primer poemario, Au pipirite (1978). En su novela más conocida, La Famille Vortex (1982), ofrece un retrato detallado de la historia de Haití. Otras novelas destacadas son La Parole prisonnière (1986), La Vie en partage (2000), y Voix nègres, voix rebelles, voix fraternelles (2007)


Lyonel Trouillot (Puerto Príncipe, 1956). Colaboró desde su juventud en diversas revistas literarias de la isla, y hoy es profesor de literatura. Entre sus poemarios destacan Les Fous de Saint-Antoine: traversée rythmique (1989); Rue des pas perdus (1996); Thérèse en mille morceaux (2000) o L'Amour avant que j'oublie (2007).


Kettly Mars (Puerto Príncipe, 1958). De formación clásica, es una de las poetas más destacadas de Haití gracias a libros como Feu de miel (1997) o Feulements et sanglots (2001), en los que combina paciencia y fluidez, erotismo y pasión.

Farah-Martine Lhérisson (Puerto Príncipe, 1979), la más joven de las poetas actuales, ha irrumpido en el panorama literario del Caribe con un poemario titulado Itinéraire zero (1995), del que la crítica ha escrito que “en la textura de los más hermosos versos bullen los sollozos que destrozan el sueño” al tiempo que destaca su automatismo colmado de recuerdos, de sueños y de flores con cabeza de golondrina.

®elmundo.es

25 de enero de 2010





Bocas del tiempo

(Adelanto del nuevo libro de Eduardo Galeano


El puerto

La abuela Raquel estaba ciega cuando murió. Pero tiempo después, en el sueño de Helena, la abuela veía.

En el sueño, la abuela no tenía un montón de años, ni era un puñado de cansados huesitos: ella era nueva, era una niña de cuatro años que estaba culminando la travesía de la mar desde la remota Besarabia, una emigrante entre muchos emigrantes. En la cubierta del barco, la abuela pedía a Helena que la alzara, porque el barco estaba llegando y ella quería ver el puerto de Buenos Aires.

Y así, en el sueño, alzada en brazos de su nieta, la abuela ciega veía el puerto del país desconocido donde iba a vivir toda su vida.

El vuelo de los años

Cuando llega el otoño, millones y millones de mariposas inician su largo viaje hacia el sur, desde las tierras frías de la América del Norte.

Un río fluye, entonces, a lo largo del cielo: el suave oleaje, olas de alas, va dejando, a su paso, un esplendor de color naranja en las alturas. Las mariposas vuelan sobre montañas y praderas y playas y ciudades y desiertos.

Pesan poco más que el aire. Durante los cuatro mil quilómetros de travesía, unas cuantas caen volteadas por el cansancio, los vientos o las lluvias; pero las muchas que resisten aterrizan, por fin, en los bosques del centro de México.

Allí descubren ese reino jamás visto, que desde lejos las llamaba.

Para volar han nacido: para volar este vuelo. Después, regresan a casa. Y allá en el norte, mueren.

Al año siguiente, cuando llega el otoño, millones y millones de mariposas inician su largo viaje…

Los emigrantes, ahora

Desde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar y los salmones y las truchas en busca de sus ríos. Ellos viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua.

No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano.

En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible.

Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente.

Les han robado su lugar en el mundo. Han sido despojados de sus trabajos y sus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los salarios exterminados y de los suelos arrasados.

Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombre que yacen bajo tierra en el otro mundo adonde querían llegar.

Sebastião Salgado los ha fotografiado, en cuarenta países, durante varios años. De su largo trabajo, quedan trescientas imágenes. Y las trescientas imágenes de esta inmensa desventura humana caben, todas, en un segundo. Suma solamente un segundo toda la luz que ha entrado en la cámara, a lo largo de tantas fotografías: apenas una guiñada en los ojos del sol, no más que un instantito en la memoria del tiempo.

La historia que pudo ser

Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.

A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.

Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.

Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar en Chile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.

Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración.

La trama del tiempo

Tenía cinco años cuando se fue.

Creció en otro país, habló otra lengua.

Cuando regresó, ya había vivido mucha vida.

Felisa Ortega llegó a la ciudad de Bilbao, subió a lo alto del monte Artxanda y anduvo el camino, que no había olvidado, hacia la casa que había sido su casa.

Todo le parecía pequeño, encogido por los años; y le daba vergüenza que los vecinos escucharan los golpes de tambor que le sacudían el pecho.

No encontró su triciclo, ni los sillones de mimbre de colores, ni la mesa de la cocina donde su madre, que le leía cuentos, había cortado de un tijeretazo al lobo que la hacía llorar. Tampoco encontró el balcón, desde donde había visto los aviones alemanes que iban a bombardear Guernica.

Al rato, los vecinos se animaron a decírselo: no, esta casa no era su casa. Su casa había sido aniquilada. Ésta que ella estaba viendo se había construido sobre las ruinas.

Entonces, alguien apareció, desde el fondo del tiempo. Alguien que dijo:

—Soy Elena.

Se gastaron abrazándose.

Mucho habían corrido, juntas, en aquellas arboledas de la infancia.

Y dijo Elena:

—Tengo algo para ti.

Y le trajo una fuente de porcelana blanca, con dibujos azules.

Felisa la reconoció. Su madre ofrecía, en esa fuente, las galletitas de avellanas que hacía para todos.

Elena la había encontrado, intacta, entre los escombros, y se la había guardado durante cincuenta y ocho años.

El pie

Muchos no volvieron. Muchos de los ciudadanos del mundo que marcharon a luchar por la república española, bajo tierra española quedaron.

Abe Osheroff, de la Brigada Lincoln, sobrevivió.

Un balazo le había arruinado una pierna. Con un pie quieto y el otro pie caminando, regresó a su país.

España fue su primera guerra perdida. Y desde entonces, llevado por su pie andariego, Abe no paró.

A pesar de las traiciones y las derrotas, los palos y las cárceles, no paró. Un pie no podía, pero el otro pie quería y seguía. Un pie le decía: aquí me quedo, pero el otro decidía: ahí te llevo. Y una y otra vez ese pie, el andante, volvía al camino, porque el camino es el destino.

Y ese pie cargaba con Abe a través de los Estados Unidos, de punta a punta, de mar a mar, y lo metía en líos, un lío tras otro, contra la cacería de brujas de McCarthy y la guerra de Corea y la segregación racial y la pena de muerte y el golpe de estado en Irán y el crimen de Guatemala y la carnicería de Vietnam y el baño de sangre en Indonesia y lasexplosiones nucleares y el bloqueo de Cuba y el cuartelazo en Chile y la asfixia de Nicaragua y la invasión de Panamá y los bombardeos de Irak y de Yugoslavia y de Afganistán y otra vez Irak y.

Abe ya tenía noventa años y seguía siendo un caminante, cuando su amigo Tony Geist le preguntó, por preguntar nomás, cómo andaba. El alzó su cabeza de león de melena blanca y sonrió, de oreja a oreja:

—Aquí ando, con un pie en la tumba y el otro pie bailando.

El camino de Jesús

Clavado de una sola mano, Jesús de Nazaret colgaba de los restos de una pared quemada. El otro Jesús, el de Cambre, colgaba de un andamio.

Jesús Babío, nacido en el pueblo de Cambre, era maestro albañil, maestro carpintero, maestro fontanero y maestro blasfemador. Hacía bien todo lo que hacía, pero él había andado mundo y bien sabía que no había en el mundo quien pudiera superarlo en el arte de la blasfemia, que es, como la mística, un arte español. Y a blasfemazo limpio estaba Jesús, el de Cambre, reconstruyendo la iglesia de Santa María de Vigo, que había sido incendiada por los rojos en los años de la guerra, mientras Jesús, el de Nazaret, negro de tizne, escuchaba, sin una mueca, aquellos homenajes:

—Me cago en las bisagras del sagrario y en los clavos de Cristo y en sus llagas y en sus espinas y me cago en la inmaculada madre que lo parió.

De vez en cuando, Angel Vázquez de la Cruz se metía, de a caballo, en la iglesia en ruinas. Desde lo alto del andamio, mientras martillaba alguna cuña de madera, Jesús le contaba, entre blasfemia y blasfemia, alguna historia de sus viajes al extranjero. Aquel obrero errante había trabajado en Inglaterra, Holanda, Noruega, Alemania, y hasta en Cataluña.

Sus relatos siempre terminaban igual. Con el martillo señalaba el ventanal, invadido por los pájaros, y más allá señalaba el sendero del bosque de Cambre. Nadie aparecía por allí, como no fuera algún lugareño que llevaba, montado en burro, una carga de leña. El sendero era no más que un tajo de polvo entre los árboles.

—¿Lo ve? —preguntaba. Y sentenciaba:

—Yo anduve muchos caminos. Y me cago en el camino del Calvario, en el camino de Santiago y en todas las autopistas. Porque sepa usted, vaya sabiendo, que todo lo que hay para ver en el mundo, y en el alto cielo, pasa por ese caminito ahí.

Itinerario de las hormigas

Las hormigas del desierto asoman desde las profundidades y se lanzan a los arenales.

Buscan comida por aquí, por allá; y en sus andanzas se van apartando de su casa más y más.

Mucho después regresan, desde lejos, cargando a duras penas los alimentos que han encontrado donde nada había.

El desierto se burla de los mapas. La arena, revuelta por el viento, nunca está donde estaba. En esa ardiente inmensidad, cualquiera se pierde.

Pero las hormigas recorren el camino más corto hacia su casa. Marchando en línea recta, sin vacilar, vuelven al exacto punto de salida, y excavan hasta encontrar el minúsculo orificio que conduce a su hormiguero. Jamás confunden el rumbo, ni se meten en agujero ajeno.

Nadie entiende cómo pueden saber tanto estos cerebritos que pesan un miligramo.

La ruta de los salmones

A poco de nacer, los salmones abandonan sus ríos y se marchan a la mar.

En aguas lejanas pasan la vida, hasta que emprenden el largo viaje de regreso.

Desde la mar, remontan los ríos. Guiados por alguna brújula secreta, nadan a contracorriente, sin detenerse nunca, saltando a través de las cascadas y de los pedregales. Al cabo de muchas leguas, llegan al lugar donde nacieron.

Vuelven para parir y morir.

En las aguas saladas, han crecido mucho y han cambiado de color. Llegan convertidos en peces enormes, que del rosa pálido han pasado al naranja rojizo, o al azul de plata, o al verdinegro.

El tiempo ha transcurrido, y los salmones ya no son los que eran. Tampoco su lugar es el que era. Las aguas transparentes de su reino de origen y destino están cada vez menos transparentes, y cada vez se ve menos el fondo de grava y rocas. Los salmones han cambiado y su lugar también ha cambiado. Pero ellos llevan millones de años creyendo que el regreso existe, y que no mienten los pasajes de ida y vuelta.

El castigo

Reina y señora fue la ciudad de Cartago, en las costas del Africa. Sus guerreros llegaron a las puertas de Roma, la rival, la enemiga, y a punto estuvieron de aplastarla bajo las patas de sus caballos y sus elefantes.

Unos años después, Roma se vengó. Cartago fue obligada a entregar todas sus armas y sus naves de guerra, y aceptó la humillación del vasallaje y el pago de tributos. Todo aceptó Cartago, inclinando la cabeza. Pero cuando Roma mandó que los cartagineses abandonaran la mar y se marcharan a vivir tierra adentro, lejos de la costa, porque la mar era la causa de su arrogancia y de su peligrosa locura, ellos se negaron a irse: eso sí que no, eso sí que nunca. Y Roma maldijo a Cartago, y la condenó al exterminio. Y allá marcharon las legiones.

Cercada por tierra y por agua, la ciudad resistió tres años. Ya no quedaba agujero por raspar en los graneros, y habían sido devorados hasta los monos sagrados de los templos: olvidada por sus dioses, habitada por espectros, Cartago cayó. Seis días y seis noches duró el incendio.

Después, los legionarios romanos barrieron las cenizas humeantes y regaron la tierra con sal, para que nunca más creciera allí nada ni nadie.

La ciudad de Cartagena, en las costas de España, es hija de aquella Cartago. Y es nieta de Cartago la ciudad de Cartagena de Indias, que mucho después nació en las costas de América. Una noche, charlando bajito, Cartagena de Indias me confió su secreto: me dijo que si alguna vez la obligaran a irse lejos de la mar, también ella elegiría morir, como murió la abuela.

El paso del tiempo

Seis siglos después de su fundación, Roma decidió que el año empezaría el primer día de enero.

Hasta entonces, cada año nacía el 15 de marzo.

No hubo más remedio que cambiar la fecha, por razón de guerra.

España ardía. La rebelión, que desafiaba el poderío imperial y devoraba miles y más miles de legionarios, obligó a Roma a cambiar la cuenta de sus días y los ciclos de sus asuntos de Estado.

Largos años duró el alzamiento, hasta que por fin la ciudad de Numancia, la capital de los rebeldes hispanos, fue sitiada, incendiada y arrasada.

En una colina rodeada de campos de trigo, a orillas del río Duero, yacen sus restos. Casi nada ha quedado de esta ciudad que cambió, para siempre, el calendario universal.

Pero a la medianoche de cada 31 de diciembre, cuando alzamos las copas, brindamos por ella, aunque no lo sepamos, para que sigan naciendo los libres y los años.


Tomado de: Página/12, Buenos Aires, domingo 11 de abril de 2004

22 de enero de 2010

Los Pecados de Haiti



Los pecados de Haití

La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:

-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:

-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.

Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.

En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".

La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

13 de enero de 2010

Los Paises libres deben agradecerle a Haiti

Antología de un Continente malagradecido:
Haití en la gloria de Simón Bolívar


Por: Jorge Mier Hoffman


¡¡¡Gracias al pueblo haitiano, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá son naciones libres e independientes!!! El 12 de marzo de 1806, Alexander Petión, colaborador del entonces presidente Jean Jacques Dessalines, hace entrega a Miranda de la "Espada Libertadora de Haití", símbolo de la independencia y la lucha por la liberación de su pueblo, para que en su puño sirviera de estandarte de la independencia que pretendía llevar desde Venezuela hasta el Río de la Plata en Argentina… Al momento de recibir tan significativo objeto, Miranda la eleva hacia el cielo para dirigir a sus hombres palabras de efervescente patriotismo

La "Bacchus" y la "Bee" eran otras dos embarcaciones que acompañaban al "Leander" capitaneada por Francisco de Miranda con destino a las costas de Ocumare, llevando como el estandarte el amarillo, azul y rojo que se convertirá en la bandera de los países liberados por Simón Bolívar, la cual fue confeccionada el 3 de agosto de 1806 en la heroica isla de Haití.


Miranda fracasa en su intento libertador, y vuelve a Haití para devolver la "Espada Libertadora de Haití" que le había entregado Petión, con la amargura de no haber logrado su cometido… Diez años más tarde, otro será el héroe que empuñará el símbolo de la libertad haitiana.

El 21 de diciembre de 1816 Simón Bolívar se encuentra en Jacmel para dirigirse a Venezuela, al igual que lo hizo su compatriota Francisco de Miranda desde ese mismo puerto… El Libertador no contaba con recursos y el español Pablo Morillo amenazaba al Presidente Petión de invadir la isla si éste ayudaba a Bolívar; ante el dilema planteado, el pueblo haitiano toma la iniciativa de colaborar con la expedición libertadora, y para ello hacen una gran colecta pública que aporta los recursos necesarios para la expedición libertadora. No importó el aislamiento económico que padecía la isla con la amenaza de corsarios españoles, franceses e ingleses, y aún así el pueblo entregó sus pocas pertenencias para apoyar la liberación de sus hermanos americanos. El 21 de diciembre de 1816 Bolívar se despide en el puerto de los Cayos de San Luis, agradecido con ese gesto sublime del pueblo haitiano, a quienes se dirige con un emotivo discurso de agradecimiento:

"Perdida Venezuela y la Nueva Granada, la isla de Haití me recibió con hospitalidad: el magnánimo Presidente Petión me prestó su protección y bajo sus auspicios formé una expedición de trescientos hombres comparables en valor, patriotismo y virtud a los compañeros de Leonidas ¡¡¡Gracias al pueblo de Haití mis compatriotas serán nuevamente libres!!!"

La expedición fue un rotundo fracaso cuando, al igual que Miranda, Bolívar no pudo invadir a Venezuela a través del puerto de Ocumare… Bolívar vuelve a Haití con la carga de la derrota, pero encuentra a un pueblo dispuesto a ayudar nuevamente con dinero, armas y pertrechos para una nueva Expedición. Por segunda vez Alexander Petión, hijo de padre francés y madre mulata, ahora presidente de Haití, le presta por segunda vez a Bolívar toda la colaboración. El pueblo haitiano no sólo le aporta los recursos financieros, sino la fuerza moral que necesita el venezolano para emprender la nueva aventura libertadora. Petión despide a Simón Bolívar en el puerto de Jacmel con estas palabras:
"Pido a Usted, que cuando llegue a Venezuela, su primera orden sea la Declaración de los Derechos del Hombre y la libertad de los esclavos"
…y para que pueda cumplir con esa misión, le hace entrega del símbolo de la emancipación de Haití: es la "Espada Libertadora de Haití", la misma que empuñó durante la guerra contra los franceses, la que utilizó Miranda en sus dos fallidos intentos por libertar a su Patria, y la que en 1807 le permitió instaurar una República en el sur y oeste de Haití de la que fue nombrado presidente vitalicio…


Esta "Espada Libertadora de Haití" era más bien una "escuálida espada" sin mayores detalles ornamentales; pero sí de un vil metal de excelente filo y calibrado peso, con su empuñadura de bronce que ostentaba el escudo de Haití, y que acompañó a Simón Bolívar durante toda su Gesta Libertadora… Es la "Espada de Haití" que lo inmortalizará como insigne guerrero y lo acompañará durante nueve años de duro batallar: la que combatirá en la Guayana y en la célebre Angostura, la que se elevará en los recintos de los Congresos en emotivos discursos, la que atravesará la temible cordillera blanca del Páramo de Pisba para liberar a Nueva Granada, la que vencerá en Pantano de Vargas, la que destrozará en Boyacá al ejército español para entrar victoriosa a Bogotá, la que peleará en Carabobo para lograr la independencia e Venezuela, la que triunfará en Bomboná para consolidar la liberación del Ecuador, la que hará historia en la célebre batalla de Junín que junto a la de Ayacucho lograrán la independencia del Perú; pero sobre todo, será la espada temible de Bolívar que pondrá de rodillas a la Corona Española y hará correr despavorido a los más aguerridos ejércitos.


Es el símbolo de Haití que logro en nueve años la emancipación de: Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá Es la espada con el Escudo de Haití que usó Simón Bolívar en más de trescientos combates, la que intercambió en signo de paz con Pablo Morillo para lograr el armisticio que ayudó a la independencia del continente, la que saludó a San Martín en la célebre entrevista de Guayaquil, la que utilizó el Libertador para conducir su ejército implacable, la que izo en signo de gloria cuando era recibido por los pueblos jubilosos… y será la espada que siempre conservará Bolívar hasta la última de las batallas por la independencia.

No obstante el agradecimiento infinito que seis naciones Bolivarianas le deben al pueblo haitiano, el hambre y la miseria se apoderó de ese pueblo que prácticamente se muere de hambre, y ante la indiferencia del resto del continente, para sobrevivir en la miseria, se ve en la necesidad de comer tortas de barro cocido en manteca, como el único nutriente que encuentran en su entorno de devastación, muerte y miseria atroz, en que la han convertido los amos del mundo en su empeño enfermizo de dominar a los pueblos. En 1915 Haití fue intervenido por los Estados Unidos, y a partir de entonces cayó la desgracia en la isla en varios períodos de guerra civil hasta 1957 cuando se inicia un período de gobierno dictatorial al mando de Françoise Duvalier y su hijo, quienes enterraron al pueblo en la pobreza. Luego otro período de cinco años guerra civil desde 1986 hasta 1991, cuando llega al gobierno Jean Bertrand Aristide, pero que es arrestado y expatriado por marines de los Estados Unidos en el 2004. Desde entonces, la bota del imperio estadounidense mantiene sometido a este pueblo heroico y valeroso, que muere de hambre, pero con un espíritu altivo que hizo posible la liberación de un Continente y la gloria de Miranda y Simón Bolívar.

Fuente: www.lagazeta.com.ar

29 de noviembre de 2009

Hallan un nuevo manuscrito de Kafka


El descubrimiento fue revelado recientemente por el diario alemán "Die Zeit", que sugiere que la caja fuerte podría contener la carta que Kafka escribió en 1919 a su autoritario padre para reprocharle el estricto y distante trato que le dio, junto con dibujos y diarios personales.

AUTOR POSTUMO. En su testamento, Kafka pedía a su amingo Max Brod que quemase todos sus manuscritos, algo que éste desobedeció para beneficio de la literatura universal.
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La odisea de ambiciones y traiciones que ha revelado la disputa por el legado de Franz Kafka (1883-1924) ha dado un nuevo giro con el hallazgo de una caja fuerte en Zúrich, que puede cambiar la suerte de los demandantes israelíes en el caso.

"Pensamos que en Zúrich están los documentos más importantes y por eso fueron sacados de Israel de forma clandestina, vulnerando la ley", afirmó a Efe el abogado de la Biblioteca Nacional de Israel, Meir Heller, que lucha en un "kafkiano" proceso judicial por el legado de uno de los escritores más importantes del siglo XX.

Pese a no ser un texto literario, la misiva está considerada una de las cumbres de la escritura de Kafka y su venta en una subasta alcanzaría, con toda seguridad, cifras de muchos dígitos.

No es ése el destino que el autor de "El proceso" o "La metamorfosis" y su gran amigo, el agente literario Max Brod, querrían para sus manuscritos, pero sus últimas voluntades no se han cumplido hasta ahora.

La historia ha sido bien distinta desde que Kafka murió en 1924, sin pena ni gloria y tras publicar apenas unos cuantos textos menores.

En su testamento, Kafka pedía a Brod que quemase todos sus manuscritos, algo que éste desobedeció para beneficio de la literatura universal.

En 1939, Brod -judío, como Kafka- abandonó Praga de forma apresurada, huyendo de las tropas de Hitler, para establecerse en Tel Aviv, con una maleta repleta de novelas, borradores, dibujos y cartas originales de su amigo y tres años después contrató a Esther Hoffe para gestionar esos documentos.

Brod murió en 1968 tras donar a la Universidad de Oxford los manuscritos de "América" y "El castillo", destacadas obras de Kafka.

En su testamento dejó la gestión del resto de preciados papeles a Hoffe, pero con una clara condición: que fuesen entregados a "la Biblioteca Nacional de Jerusalén, la Biblioteca Municipal de Tel Aviv u otro archivo público en Israel o el extranjero".

"Brod nunca vendió una sola obra de Kafka porque era un anticapitalista convencido y admiraba a su amigo de una forma imposible de describir. Antes incluso de que Kafka muriera, Brod buscaba en las papeleras para rescatar los textos que éste tiraba", explicó a Efe Nurit Pegui, investigadora de la Universidad de Haifa enfrascada en una tesis doctoral sobre Brod.

Hoffe, en cambio, se hizo millonaria con la venta del original de "El proceso" (hoy en el Archivo de Literatura Alemana de Marbach), vulneró un contrato con las autoridades israelíes para fotocopiar el legado y cobró una jugosa suma a una editorial suiza a cambio de unos diarios de Brod que nunca entregó.

"Sí, Kafka se revolvería en la tumba si supiera cómo han acabado sus manuscritos, Brod, con lo anticapitalista que era, lo haría aún más", apunta Heller entre risas.

Hoffe murió hace dos años y dividió el legado entre sus dos hijas, las hoy ancianas Ruth y Eva, únicos conocedoras (junto con unos albaceas) del tesoro literario que esconden cinco cajas fuertes en Tel Aviv y la recientemente descubierta en Zúrich.

El Tribunal de Distrito de Tel Aviv acoge un juicio por la propiedad de los manuscritos, en el que la Biblioteca Nacional de Israel defiende su derecho a los originales desde un punto de vista legal -"no aparecemos primeros en las preferencias del testamento por causalidad", argumenta su abogado- y otro ético: llevar al Estado judío los papeles de un sionista convencido como Brod.

El descubrimiento de la caja fuerte de Zúrich, propiedad de Eva Hoffe, es una arma de doble filo para la biblioteca israelí en un litigio legal que ha dejado sesiones a puerta cerrada repletas de gritos y amenazas.

De momento, se esperan para diciembre y enero nuevas vistas en este zigzagueante proceso repleto de sorpresas en el que se decidirá el destino del legado del literato que plasmó como nadie las angustias del hombre moderno.

Fuente: EFE http://www.revistaenie.clarin.com

22 de noviembre de 2009

Escritores bajo el Signo de Sagitario



Sagitario 23 DE NOVIEMBRE-22 DE DICIEMBRE

28 de noviembre de 1757: Nace en Londres Inglaterra el poeta, William Blake, poeta, pintor, grabador y místico inglés. autor de "Las Bodas del Cielo y el Infierno". Blake murió en 1827. Su vida se podría resumir en su declaración: «La imaginación no es un estado: es la existencia humana en sí misma». “Las horas de la locura las mide el reloj,
pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.”

29 de noviembre de 1832: Nace en Pennsilvanya, EUA, Louisa May Alcott, escritora estadounidense, cuyos libros juveniles se caracterizan por su descripción intimista de la vida y la lealtad familiar. autora de "Mujercitas". Su salud se deteriora debido a las secuelas del envenenamiento por mercurio contraído durante su servicio en la Guerra Civil y muere en Boston en 1888.


29 de noviembre de 1864. Nace en Bilbao, España, el poeta y dramaturgo, Miguel de Unamuno, La figura más compleja de la Generación del 98, muere en Salamanca en 1936. Autor de "Vida de Don Quijote y Sancho", "Amor y pedagogía", “Niebla” etc.
“El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él.” “Es muy triste no sentirse amado, pero es mucho más triste no ser capaz de amar.”

30 de noviembre de 1667: Nace en Dublín el escritor satírico irlandés Jonathan Swift. Su obra principal es "Los Viajes de Gulliver" que constituye una de las críticas más amargas que se han escrito contra la sociedad y la condición humanas., autor de varias obras como, “Cuento de una barrica” Fallece el 19 de octubre, 1745.

30 de noviembre de 1835: Nace en Florida, Missouri, EUA, el escritor, Samuel Langhorne Clemens, mejor conocido por su pseudónimo literario Mark Twain, humorista, escritor muy popular y famoso de los Estados Unidos. Entre sus obras más populares sin duda están “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn”. Falleció el 21 de abril de 1910 en Nueva York.

4 de diciembre de 1875 nace el poeta austríaco, Rainer María Rilke . Se inició con la corriente del simbolismo y luego se centró en la búsqueda del significado del arte y la muerte. Autor de “El libro de las horas”. “Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una íntima necesidad.” “Amar no es, en un principio, nada que pueda significar absorberse en otro ser, ni entregarse y unirse a él. Pues, ¿qué sería una unión entre seres inacabados, faltos de luz y de libertad? Amar es más bien una oportunidad, un motivo sublime, que se ofrece a cada individuo para madurar y llegar a ser algo en sí mismo; para volverse mundo, todo un mundo, por amor a otro”

7 de diciembre de 1889 nace Gabriel Marcel, filósofo católico, dramaturgo y crítico francés, autor de “En busca de la verdad y de la justicia”, “Diario metafísico”, etc.

8 de diciembre de 65 a.C. nace Horacio, (Quinto Horacio Flaco) famoso poeta romano, es el principal poeta lírico y satírico en lengua latina, autor de sátiras, epístolas y odas.

9 de diciembre de 1608 nace el célebre poeta y ensayista inglés, John Milton, conocido especialmente por su poema épico “El paraíso perdido”

12 de diciembre de 1821. Nace en Roven, Francia, Gustav Flaubert, autor de "Madame Bobary" y "La Tentación de San Antonio", etc.

Clarice Lispector (Ucrania 10 de diciembre de 1920- Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977 ) es considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX. Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la generación del 45 brasileño. De difícil clasificación, ella misma definía su estilo como un "no-estilo". Aunque su especialidad ha sido el relato, dejó un legado importante en novelas, como La pasión según G.H. y La hora de la estrella, además de una producción menor en libros infantiles, poemas y pintura. “"siempre había tenido la necesidad de sentir la raíz firme de las cosas" "Eu escrevo sem esperança de que o que eu escrevo altere qualquer coisa. Não altera em nada... Porque no fundo a gente não está querendo alterar as coisas. A gente está querendo desabrochar de um modo ou de outro..."


14 de diciembre de 1853. Nace en el Puerto de Veracruz el poeta modernista, Salvador Díaz Mirón, Entre sus poemas destaca "Ojos Verdes".

15 de diciembre de 1888. Nace en Atlantic, Pha., EUA, Maxwell Anderson, político dramaturgo y autor de "Elizabeth Queen".

16 1902. Nace el poeta español de la generación del 27, Rafael Alberti, autor de "Marinero en Tierra".

José María Andrés Fernando Lezama Lima, conocido sencillamente como José Lezama Lima (La Habana, 19 de diciembre de 1910) fue un escritor cubano. Aunque fue fundamentalmente poeta y ensayista, su novela Paradiso ha alcanzado una gran repercusión internacional desde su publicación en 1966.

21 de diciembre de1878. Nace en Salto, Uruguay, el escritor, Horacio Quiroga, autor de autor de “Cuentos de la selva”.

“No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento”.

8 de noviembre de 2009

Noticias Literarias


Más de 80 cartas de Victoria Ocampo en un libro que recrea la Europa de posguerra.


Cartas de posguerra" llegará a las librerías de Buenos Aires en dos semanas, en el marco de la reanudación de las actividades de la editorial Sur -fundada en 1933 por Ocampo- y que publicó textos de Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti y Federico García Lorca, entre otras figuras de la literatura.
Unas 80 cartas inéditas de la fallecida escritora Victoria Ocampo, la primera mujer aceptada por la Academia Argentina de Letras, fueron recopiladas en un libro que las ofrece como radiografía de la Europa de posguerra, informaron hoy los responsables de la publicación.

El libro contiene 83 cartas, 80 de ellas inéditas, escritas por la autora argentina (1890-1979) a sus hermanas, Angélica y Pancha Ocampo, durante su viaje por Estados Unidos y Europa en 1946. (Fuente: clarin.com)

Stephen King publica un largo poema en Playboy

El famoso novelista de terror acaba de editar un poema narrativo en la revista Playboy. Stephen King, el prolífico y famosísimo autor de Maine, puede agregar un logro más a su extenso curriculum: haber publicado en una de las revistas más famosas del mundo, Playboy. El poema se llama El caz ador de huesos y comienza así:


"Al viajar al corazón de la oscuridad, terror no es una emoción – es un destino."


El poema consiste de un hombre en un bar relatando el cuento de una expedición maldita a la jungla. Sigue el poema:

"Fuimos treinta y dos que entramos a este herida verde y solo tres que perduraron./Estuvimos treinta días en el verde y al fin salió solo uno."

El poema cuenta cada muerte en detalles horripilantes que no defraudarán los lectores fanáticos de King. (Fuente: Clarin.com)


La novela que quiso quemar Nabokov




"¡Quema la novela!". Fue la última voluntad del bronquítico Vladimir Nabokov en su lecho de muerte en Montreux (Suiza), 1977. Su mujer, Vera, decidió pensárselo mejor y guardó el original en la caja fuerte de un banco suizo. Allí estuvo durante tres largas décadas. Hasta que su hijo Dimitri, impenitente 'playboy', decidió que ha llegado el momento de hacer frente a sus deudas y consolar de paso a los devotos nabokovianos con un regalo póstumo.

"Soy un hijo leal y he meditado seriamente esta decisión durante mucho tiempo", admite Dimitri. "Mi padre se me ha aparecido y me ha dicho con un toque de ironía: 'Sigues atascado en ese viejo asunto... ¡Adelante! Publícalo'".

Así concluye la historia de El original de Laura, la novela inacabada de Nabokov, contenida en 138 fichas escritas a lápiz, a veces casi indescifrables. "Es la destilación más concentrada de la creatividad de mi padre", se justifica en declaraciones a The Guardian Dimitri Nabokov, también conocido como Lolito pese a sus 75 años. (Fuente: Elmundo.es)

La poesía contra la guerra

Letanía de las ganancias de guerra Allen Ginsberg Dedicado a Ezra Pound Estos son los hombres de las compañías que han sacado               ...