19 de abril de 2006

La Resistencia de Sábato


Ernesto Sábato nació en Rojas, provincia de Buenos Aires (Argentina), el 24 de junio de 1911. Es Doctor en Física y cursó estudios de Filosofía en la Universidad de La Plata. Trabajó como investigador en el Laboratorio Curie de París (Francia) y, en 1945, abandonó definitivamente la ciencia para dedicarse a la escritura. Es autor, entre otros libros, de los ensayos El escritor y sus fantasmas (1963) y Apologías y rechazos (1979), y las novelas El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abbadón el exterminador (1974).

CITAS DE ERNESTO SABATO

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.

Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.

Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil.

Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse.

Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas.

Le expliqué que el mundo es una sinfonía, pero que Dios toca de oído.

La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.

El artista debe de ser mezcla de niño, hombre y mujer.


Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables.

El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.


© ® Ernesto Sábato

18 de abril de 2006

CERNUDA ENAMORADO






TE QUIERO
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena.
O iracundo como órgano tempestuoso.

Te lo he dicho con el sol,
que dora cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes.

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas.

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino.

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela en un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.

17 de abril de 2006

Un Poema de Lezama


AH, QUE TÚ ESCAPES

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.


Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.

Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.

Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.

29 de marzo de 2006

LOS NOMBRES DE LOS ESCRITORES




-El poeta español, José Hierro, siempre escribió una
poesía
Inoxidable.



-Gloria Fuertes, también poeta española, a pesar de su vigoroso
apellido, siempre fue débil ante las emociones.



-Julio Cortázar, aunque era argentino y además Porteño,
nunca fue
Cortante.


-Octavio Paz, en sus ensayos escribió más sobre la guerra que
acerca
de la Paz.



-De Carmen Boullosa se dice que no le gusta el escándalo.


-Reynaldo Arenas, la primera vez que hizo el amor, fue en la playa.


-Cabrera Infante, siempre le tuvo desagrado a la Infantería.


-A Juan José Millás no le gustan las distancias.


-Antonio Skarmeta, no escarmienta.


-El novelista dominicano, Marcio Veloz Maggiolo, escribe muy
despacio.


-El escritor y filósofo mejicano, José Vasconcelos, autor de "La Raza Cósmica", nunca fue un hombre que iba con celos.

28 de marzo de 2006

MANUEL RUEDA Y EL CONTRAMOR






CONTRAMOR



Anónima y desnuda
así te quiero
sobre mi lecho
sin nombre ni palabra
toda acto
de amor
brazos tan sólo
boca senos cadera
escalofríos
así ofrecida
sin arrepentimientos y sin alma
con voluntad de ser y de extinguirte
en cada uno de tus besos:
olvido puro en las mudanzas
del amanecer.

II

Nada me sirve en el instante de tenderme junto a ti
como no sea tu misma.

Nada me sobra sino tú
que opones tu presencia a tu cuerpo
tu mirada a ese deseo puro de tus ojos.

Nada me sobra tanto como la tiranía de tu amor
que no me deja amarte como debo.




FESTÍN DE LOS INSTINTOS.



Cuerpo que naces de la oscuridad
del caos de ti mismo.
Te mueves y la sombra te perfila.
Sombra que existe como luz
tal vez olvido
en la penumbra de un volumen
inevitablemente trunco.
Cuerpo
que has llegado en constancia de los cuerpos
inconcluso al deseo
o a la belleza feliz de conocerse.

Sombra y silencio te revelan:
sucesivos espejos
brillos negros
donde florecen margaritas calcinadas.

Te huelo con alientos y sudores mortales
te pulso como cítara y como salmo te entono
bebiéndote arrasándote rehaciéndote
fuente nocturna donde me hundo
para extraer un rostro conocido
de tu convulso fondo de materias.
Cuerpo en que se suman los cuerpos y las formas
hecho de gracias renovadas
te sumerges
y apareces cambiado por mis manos
en el inacabable festín de los instintos.

(R) Manuel Rueda

La Poesía de Dago




Oda a la Piedra, la Palabra
y al Lagarto

Dagoberto López Coño


I

Rompió la piedra el ojo de la noche
la fina permanencia de la estrella
Cruzó la sombra fugaz de la ternura
el presentir del monte y la congoja
Desató el eco del mar embravecido
el nudo del tambor y la desidia
Nadie supo jamás de dónde el tiempo
la huida del vapor y la amapola
Era entonces la lluvia una caricia
a blanco y negro el arco iris
La palabra

II

La huella mordió abismo y esperanza
el sigilo del prisma y la manzana
No tuvo corazón la transparencia
ni el desgarro del sol
ni el caminante

III

Abandonó el coral la tierra firme
El asombro y la voz
ensordecieron
Entonces comulgaron tempestades
los brazos del jardín y el universo
No pudo el caracol con lo profano
ni el viento
ni el furor con su delirio


©Dagoberto López Coño

La poesía contra la guerra

Letanía de las ganancias de guerra Allen Ginsberg Dedicado a Ezra Pound Estos son los hombres de las compañías que han sacado               ...