28 de enero de 2011

Poesía Dominicana











Así la Vida Es Hoy


He amanecido. ¡Qué raro estar vivo otra vez!
Se lo pregunto con ternura a mi mesa de trabajo.
Ella no sabe nada. ¿Estoy vivo, por qué?
Y es raro sentir el hueso que te besa un poco
bajo mis fuertes labios de varón.

¡Qué raro tengo el mismo peso de otros días amargos!
El camino es muy largo y la vida muy corta.
Ella no sabe nada. ¡La pobre vida a golpes va pasando!
Me enamoré una vez; en el bolsillo tuve su retrato
lleno de primavera y de jamás

todos los días me asomo a la ventana
y veo que la vida está muy bella, que es imposible estar
en otra primavera. Al sur daré mi corazón;
será alondra cada gota de sangre de su voz.
Está tranquilo. Calla bajo el sol.

He amanecido. ¡Qué raro que mis ojos
vean, llenos de amanecer que estoy ya vivo!
La primavera, ¿dónde está?
Tal vez la tenga en el retrato aquél
Lleno de tiempo. Así la vida es hoy...

© Antonio Fernández Spencer


Nacido en Santo Domingo el 22 de junio de 1922 y fallecido en su ciudad natal el 10 de marzo de 1995, Antonio Fernández Spencer fue uno de los arquitectos del gran movimiento literario que fue La Poesía Sorprendida. Tras una primera etapa de formación en el país viajó a España donde fue alumno en los cursos de filosofía y estética de José Ortega y Gasset.

Aquella fue la época de una gran producción poética que quedó reconocida con importantes reconocimientos como los prestigiosos galardones poéticos Premio Adonais 1952 y Premio Leopoldo Panero 1969. Si la etapa española ha sido importante, mucho más lo será la de su regreso al país donde fundará la Colección Arquero.

Antonio Fernández Spencer fue un poeta y crítico culto y apasionado que daba mayor importancia a la fidelidad y transparencia de la imagen poética que a la supuesta objetividad de la labor crítica. Su obra lleva una carga de grandiosidad , y trascendencia-.

Obra
Vendaval interior (1944), Bajo la luz del día (1953), Nueva poesía dominicana (1953), A orillas del filosofar (1960), Ensayos literarios (en colaboración con Manuel Valldeperes) y Carlos Federico Pérez, 1960), Los testigos (1962), Caminando por la literatura hispánica (1964), Noche infinita (1967), Diario del mundo 1952-1967 (1970), El regreso de Ulises (1985), Obra poética completa (1985), Poemas sin misterio (1988), Cuando pasan los soles (1990), Abismos (1991).



26 de enero de 2011

La Hipocresía del Señor Vargas Llosa


Rafael Inocente
Rebelión

Alguien mencionó alguna vez que Arequipa había producido lo peor y lo mejor del Perú. Mencionaba ese alguien a Vladimiro Montesinos, Abimael Guzmán, Héctor Cornejo Chávez, Hernando de Soto y Mario Vargas Llosa, como ejemplos palmarios de su afirmación extremista. En 1996 Montesinos ya se había hecho del poder en complicidad con los militares y Kenya Fujimori. Abimael Guzmán, encerrado en las mazmorras de la Base Naval, se descamaba lentamente, y don Mario, huido a Europa, publicaba a sus 59 años —la misma edad que tenía Arguedas cuando se disparó un tiro en la Agraria— el libro que yo devoraba vorazmente. Una legislación antiterrorista, violatoria de todas las garantías del debido proceso, permanecía incólume, mientras los jueces sin rostro encerraban a miles de inocentes a través de una maquinaria atroz que concedía facultades extraordinarias a la policía en la fase de investigación y se juzgaba a civiles en cortes militares, con la más absoluta impunidad. Más de veinte mil peruanos de a pie, culpables e inocentes, sufrían cruel carcelería y sus derechos básicos eran vulnerados hasta la náusea por las condiciones de las mazmorras fujimontesinistas.

En este contexto leí ese híbrido llamado La Utopía Arcaica. ¿A qué se refiere el título del libro? ¿En qué consiste una utopía arcaica? Elaborada mediante el cruce de tres temas capitales —la vida de José María Arguedas, el análisis de su obra literaria y la historia del indigenismo peruano—, el libro es un alegato sobre la vida y obra de José María Arguedas, partiendo de la premisa de que literatura y biografía son partes indisociables de un todo. A lo largo de sus páginas se respira un ambiente de degradación, bronca y encono. Según Vargas Llosa en la obra literaria de Arguedas existiría un anhelo de reivindicación prehispánica, proyecto irreal, que consistiría en el restablecimiento de un Perú antiguo, arcaico, colectivista, tradicional, rural y mágico-religioso. El gran tema es el mundo andino, que por sus características geográficas y culturales representaría una forma más profunda y auténtica de humanidad que los desiertos y valles costeros. El Perú aparece como una sociedad fragmentada, enfrentada, injusta, pícara pero sumisa, un rompecabezas mal hecho y estropeado. Ahora como en aquél 1996 me cuesta mucho comprender cómo una sociedad así, pueda seguir sobreviviendo. Quizá la violencia interna que vivimos en los últimos años sea un indicador de que tales contraposiciones sociales y culturales desembocan en graves conflictos, cuando no en sangrientas guerras fratricidas. Así, según Vargas Llosa, en la obra de Arguedas se vería expresada una fantasía histórica, según la cual el pueblo indígena creó en los Andes una civilización moralmente superior a la que trajeron los europeos y que sobreviviría en los indígenas de hoy. Siguiendo su razonamiento, la obra de Arguedas sería parte de una tendencia reaccionaria dentro de la corriente indigenista, con contenido notoriamente racista, parte de una “superchería audaz” del autor de inventarse una sierra y un Perú a la medida de sus fantasías.

Esto es, letras más, letras menos, lo que nos plantea Vargas Llosa frente al desgarrador panorama peruano. En el epílogo de su novela póstuma El Zorro de arriba y el Zorro de abajo, Arguedas inserta un texto titulado “No soy un aculturado”. Aquí expone su ideal de un Perú moderno y multicultural con matriz andina, muy lejos de una utopía indigenista reaccionaria como la ha presentado Vargas Llosa, premio Rockfeller 1988. En el planteamiento de Arguedas se hace presente la tensión entre el ideal de la modernidad por un lado, y el ideal de la diversidad cultural, por otro. Al leer las obras de Arguedas, sus artículos periodísticos, sus ensayos y cartas, vemos que lo que plantea el andahuaylino es una síntesis entre ambos proyectos opuestos. Para Vargas Llosa, por el contrario, modernizarse es abolir lo mágico y renunciar a las creencias y costumbres tradicionales. El camino a la modernidad, según las fanáticas posiciones ultraderechistas del arequipeño admirador de Margaret Tatcher, llegará a través del libre mercado, las elecciones libres y la alternancia de poderes.

Por eso no me ha asombrado la tosquedad ideológica del discurso Nobel de Mario Vargas Llosa ni el hipócrita besito en la mejilla a un Alan García que antes despreciaba, al mejor estilo de la Camorra napolitana. Su grosero llamado a la defensa de la democracia liberal, el pluralismo político, la tolerancia, los derechos humanos, las elecciones libres y toda esa monserga liberal que le ha convertido en portavoz de los malcriados del mundo. Para don Mario el asunto es de una claridad meridiana: modernidad o atraso, libre mercado o estado. Lo que olvida convenientemente el novelista arequipeño es que tal dicotomía en épocas de globoidiotización es falaz: el mercado compra estados, los corrompe, los coopta, los prostituye. El estado, una figura tradicionalmente irrelevante en las sociedades sudamericanas, ha sido absolutamente incapaz de cumplir con su principal función contemporánea, a saber, dotar de bienestar a los grupos desposeídos, pero sí ha servido para monopolizar el uso de la violencia y cobrar los impuestos. El mercado en un modelo económico excluyente e injusto como el que defiende Vargas con sus veinte uñas usurpa las funciones del estado para beneficio de las multinacionales, aquellas que portarían los estandartes del progreso y la modernidad, mitos caros de Varguitas, tan mortales como el nacionalismo que dice detestar con fervor anarquista. Una tremenda ficción ha traficado Vargas Llosa en su discurso, ¡qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene identidad porque las tiene todas!, en medio de la algarabía de una Lima tan colonial como hace cuatrocientos años. Aclamado por la intelectualidad criollo-parasitaria y por el populacho feroz, aplaudido a rabiar por esa partida de huevones que son sus herederos literarios nativos, la palabra de don Mario es ley. Osar contradecir las ideas que ha soltado desde su particular Olimpo sueco, significa ganarse la condena a muerte en este mezquino y argollero mundo literario. Pero como lo que menos me interesa es convertirme en un escritor profesional —aquél tipo que diariamente se sienta frente a su escritorio y escribe novelas como quien va a la oficina— cojo la flor lanzada por don Mario y se lo espeto: no sea usted tan memo, señordón, menos aún cite a Borges para refrendar la falacia que pretende comerciar bajo el manto de un pretendido pluralismo. Ni en Argentina, un país cuyas tres cuartas partes de habitantes descienden directamente del hambre de Europa (o de los barcos como prefería decirlo Borges con filosa ironía), permitirían esa infeliz provocación al más majadero de sus escritores. Pretender que el Perú —un país fragmentado en donde domina una élite corrupta descendiente de encomenderos, un país cuyo componente poblacional indígena es tan sólo comparable al de Guatemala o Bolivia— no tiene identidad porque las tiene todas, es como querer tapar el sol con un dedo y negarse a ver lo evidente: tras quinientos años de invasión europea, evangelización, masacres y leyes ilegítimas, la sangre y la cultura indígenas están todavía vivas y resisten activamente a ruines, ladrones, asesinos y escritores profesionales. Pretender que en estas tierras en donde germinó y se desarrolló uno de los grandes focos culturales de la humanidad entera, merced a un solo tronco étnico, no hay identidad porque hay muchas, es como soltar la especie de que en Egipto no hay identidad porque un grupúsculo de alemanes e ingleses se asentó en tierras del Nilo. ¿O es que acaso nos tragamos el sapo de que por un puñadito de italianos, chinos o negros que los poderosos importaron para labores subalternas, tenemos la identidad de aquellos pueblos? La matriz cultural del país, la que nos otorga potencia y flexibilidad, aquí en la China o en la Cochinchina es la Andina, sin caer en chauvinismos ni en localismos excluyentes.

Como si esto fuera poco, don Mario se ha atrevido a arrogarse para sí y para los de su etnoclase el papel emancipador del indígena. Enorgullecido del arrojo de los tatarabuelos peninsulares que vinieron a invadir, violar y robar a estas tierras, ha tenido el descaro de eximir de su responsabilidad histórica a la Metrópoli en el saqueo y expoliación de las riquezas de Abya-Yala, las que sirvieron para edificar la prosperidad europea. Pareciera que el exilio, que más bien debería ser una prueba de fuego de toda identidad, a Vargas Llosa sólo le ha exacerbado el apego endogámico al clan materno. Si nos atenemos a quienes si han sufrido un verdadero exilio, éste no da, en rigor, ninguna identidad. Por el contrario, supone un desafío. Pone a prueba la identidad que uno trae. La cháchara de Vargas Llosa, los lugares comunes que ha repetido en su imprudente discurso, el insulto callejonero a pueblos sudamericanos (Cuba, Venezuela y Bolivia) que han elegido un camino diferente al de su utopía fanática, la obcecada defensa del imperio y la democracia liberal, ese “buen camino” que imponen los Bush y los bildelbergers a sangre y fuego, resulta a estas alturas intragable y pintan al novelista bipolar, peruano por accidente geográfico como se reputó él mismo, arruinado moralmente desde antes de la eyección del Informe Uchuraccay: sus ficciones son supuestamente libertarias, pero en la realidad patrocina un sistema económico basado en la injusticia y el robo. Si alguna vez Mario Vargas Llosa intentó explicar su itinerario ideológico-político como un tránsito de Sartre a Camus, hoy tamaña impertinencia cae por sí sola. Como afirma Miguel Gutiérrez, en un espectacular salto hacia atrás Mario Vargas Llosa ha caído en el lugar exacto dejado por Riva Agûero. Sí: la derecha peruana cuenta con MVLl con un Riva Agûero redivivo. Y por eso hay que combatirlo. *Rafael Inocente. Lima, 1969. Escritor peruano, autor de La Ciudad de los Culpables y Discursos contra la Bestia Tricéfala
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

14 de diciembre de 2010

De Libros y Autores

“LIBROS REVUELTOS, GANANCIA DE PENSADORES”

Autor: Francisco Henríquez Rosa

Esta compilación no está elaborada bajo un criterio de selección sino dentro de un contexto de apreciación a lo que pueda recrearse como un aforismo, apotegma, epigrama, refrán, proverbio, etc.

En esta compilación, Los aforismos están ordenados por temas, sin tomar ningún orden cronológico ni estrictamente conceptual de los autores, ya que dicha compilación no tiene carácter antológico ni académico.

Quizás aquí no están todos los que son, pero estoy seguro que todos los que están, son. Que hay un germen literario en Santo Domingo que ha durado mucho en cuarentena. Que tenemos autores que, por sus frutos los conocerán y es precisamente con estos aforismos que podemos conocer un poco a nuestros escritores, en su mayoría desconocidos hasta por ellos mismos.

Aparte de que la lectura de aforismos es cómoda, educativa y a veces hasta divertida, es para mí una de las formas más importantes de dar a conocer a los autores, la cual es mi intención principal.

Espero que “Libros Revueltos” les guste y lo aprovechen, porque solamente el lector “común y corriente” es el único que puede y debe promover la verdadera literatura, aunque al final sean los “críticos” los que quieran bautizar al ahijado.

Francisco Henríquez Rosa




"Conozco a Lucy Gómez Marín por mas de 30 años y volví a encontrarme con ella cuando yo presentaba mi libro en Santo Domingo y en esos días ella presentaba un CD de autoayuda. El mas reciente encuentro fue ahora con la aparición de este interesante libro “Dominicanismos” Diccionario para entender al Dominicano, del cual tuve el honor de participar en su presentación junto a la autora en el Pabellón de Cocina de La Feria Internacional del Libro en Santo Domingo.
Este libro no solamente es interesante sino también importante para encontrarnos a nosotros mismos con nuestro monólogo cotidiano en un país donde una persona no dura mas de 5 segundos sin hablar, con un vocabulario original y ancestral a la vez. Lucy rescata algunas palabras que ya no se usan o están olvidadas. Dentro del hablar del dominicano muchas de esas palabras no son necesarias ni relevantes pero es divertido encontrarnos con esos vocablos que muchas veces nos identifican como quisqueyanos". Francisco Henriquez

Gómez Marín Realizó estudios de psicología en el período 1975-1980 y ella misma se presenta como una persona “sensible, libre y auténtica, amante del orden, colaboradora e inquieta a la vez”. Ella cree en su pasión de enseñar, “no importa qué, puede tratarse de cómo y cuándo se acentúan las palabras o cómo elaborar un collar”, pues la autora de este libro también es artesana de vocación y ha sido profesora de Educación Especial y hoy en dia es Maestra-Paracticante de Reiki, una disciplina Alternativa Holística. Lucy también organiza grupos, imparte seminarios y tiene grabado un Disco Compacto de Visualización Creativa y Autocrecimiento.





Cuentos fantásticos de Juan Bosch
Selección y prólogo de José Carvajal

“Como reza el título, Carvajal limita su selección a cuentos fantásticos, sólo siete, para realzar la reputación literaria de Bosch. Aunque Carvajal no es el primero en señalar que Bosch también cultivó el cuento fantástico, nadie rechaza la etiqueta "criollista" para la mayoría de sus cuentos”
“Carvajal también reconoce que los siete cuentos fantásticos tal vez no sean los mejores de Bosch pero sí son los más fantásticos”
“En esta nueva antología, el cuento más cercano al criollismo es "Dos pesos de agua" (1941), variante del tema de la fragilidad de la vida rural sujeta a la alternación de las temporadas de sequía y las de inundación, fenómeno bien conocido en el noreste del Brasil y en ciertas zonas de México, Venezuela, la República Dominicana y otras partes”
“La antología de José Carvajal se enriquece con el ensayo teórico de Bosch: "Apuntes sobre el arte de escribir cuentos" (1958) y el Breviario de la vida y obra de Juan Bosch. Sin duda, esta antología va a contribuir a divulgar una visión más amplia de la cuentística de Juan Bosch, visión bien merecida”
Seymour Menton. Escritor y Crítico literario



RETOZOS
De la Escritora Sheila Acevedo.



“Sheila Acevedo nos asalta con Retozos, un conjunto de diez cuentos eróticos en que la intimidad fluye entrelazada con la vida exterior. En cada historia el encuentro sexual se construye de una forma diferente, guiada por la creatividad infinita del juego erótico”

Pedro Antonio Valdez

“Retozos, de Sheila Acevedo, es una novedad dentro de la narrativa dominicana actual. En sus relatos los personajes destilan un erotismo mediante un juego de pasiones intensas que devienen en el estallido de sus emociones. La autora nos muestra como impronta una voz distintiva que desde la primera línea cautiva al lector”

Tomás Castro Burdiez. EDUCARTE

25 de noviembre de 2010

Para un mejor amor



Por Roque Dalton.

Nadie discute que el sexo
es una categoría en el mundo de la pareja:
de ahí la ternura y sus ramas salvajes.

Nadie discute que el sexo
es una categoría familiar:
de ahí los hijos,
las noches en común
y los días divididos
(él, buscando el pan en la calle,
en las oficinas o en las fábricas;
ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,
en la estrategia y la táctica de la cocina
que permitan sobrevivir en la batalla común
siquiera hasta el fin del mes).

Nadie discute que el sexo
es una categoría económica:
basta mencionar la prostitución,
las modas,
las secciones de los diarios que sólo son para ella
o sólo son para él.
Donde empiezan los líos
es a partir de que una mujer dice
que el sexo es una categoría política.

Porque cuando una mujer dice
que el sexo es una categoría política
puede comenzar a dejar de ser mujer en sí
para convertirse en mujer para sí,
constituir a la mujer en mujer
a partir de su humanidad
y no de su sexo,
saber que el desodorante mágico con sabor a limón
y jabón que acaricia voluptuosamente su piel
son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm
saber que las labores propias del hogar
son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,
que la diferencia de sexos
brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa
cuando se conocen todos esos secretos
que nos mantenían enmascarados y ajenos.

14 de octubre de 2010

La verdadera muerte de un Presidente


Gabriel García Márquez
.

A la hora de la batalla final, con el país a merced de las fuerzas desencadenadas de la subversión, Salvador Allende continuó aferrado a la legalidad.

La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.

La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.

Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder.

Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás.

El periodista Augusto Olivares que resistió a su lado hasta el final, fue herido varias veces y murió desangrándose en la asistencia pública.

Hacia las cuatro de la tarde el general de división Javier Palacios, logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano.

Allende conocía al general Palacios. Pocos días antes le había dicho a Augusto Olivares que aquel era un hombre peligroso, que mantenía contactos estrechos con la Embajada de los EE.UU. Tan pronto como lo vio aparecer en la escalera, Allende le gritó: "Traidor", y lo hirió en la mano.

Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil.

La foto existe: la hizo el fotógrafo Juan Enrique Lira, del periódico El Mercurio, el único a quien se permitió retratar el cadáver. Estaba tan desfigurado, que la Sra. Hortensia Allende, su esposa, le mostraron el cuerpo en el ataúd, pero no permitieron que le descubriera la cara.

Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible.

Lo que piensa Allende sólo lo sabe Allende, me había dicho uno de sus ministros. Amaba la vida, amaba las flores y los perros, y era de una galantería un poco a la antigua, con esquela perfumadas y encuentros furtivos.

Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, defendiendo una Corte Suprema de Justicia que lo había repudiado y había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la voluntad de los partidos de la oposición que habían vendido su alma al fascismo, defendiendo toda la parafernalia apolillada de un sistema de mierda que el se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro.

El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre.

15 de septiembre de 2010

José Ángel Buesa: Duarte, Cuba y Dominicana


EL ÚNICO POETA HISPANOAMERICAMO EN VENDER MÁS DE DOS MILLONES DE COPIAS DE SUS LIBROS

José Ángel Buesa (Cruces, 1910- Santo Domingo, 1982), polvo hoy, “más polvo enamorado”, marcó una época en la historia de la literatura latinoamericana. Por encima de admiradores y detractores, fue un poeta en el arte de la palabra: Romántico, pero místico; amatorio, pero reflexivo; circunstancial, pero eterno. Obligado por coyunturas extra literarias, dejó atrás la patria que lo vio nacer y vino a internarse en esta media isla para darlo todo a cambio de nada. Debió ser el destino quien hizo posible que el poeta dedicara los últimos quince años de su vida a la República Dominicana, país donde dejó, junto a publicaciones, revistas y labor formativa, a un grupo de sus mejores amigos y sus mejores historias.
El olvido, la peor de todas las muertes, no puede ser la solución para la obra de este hombre, contradictorio, culto, rimador y abandonado a su suerte, sino el crítico y reflexivo enfrentamiento, porque valores para ello, le sobran.

El canto a Duarte
En 1976, y en ocasión de conmemorarse el centenario de Juan Pablo Duarte, José Ángel Buesa escribió y publicó un extenso canto, considerado como uno de los mejores textos épicos de nuestra historia literaria. Y no es raro que su autor fuera un cubano.
República Dominicana era para Buesa no sólo su segunda patria, sino la gran mitad de su corazón. El poeta no se cansaba de repetir que Duarte era el José Martí nuestro ( “Hermano de Martí: Juan Pablo Duarte”), cuya obra y acción debía ser difundida y estudiada con auge especial. Desde el punto de vista formal, el poema tiene varias aristas insospechadas. Además, “Canto a Duarte” es uno de los pocos poemas épicos en su extensa obra. De ahí que su admiración hacia el patricio dominicano sea más sentida que entusiasta. El metro y la rima, aquí van relegados a un plano externo: la gran poesía está incluida como categoría literaria dentro de los acontecimientos históricos y humanos que se resaltan del héroe. Buesa lo escribió “de un tirón”, y lo publicó tras extensas jornadas críticas con la desinteresada colaboración de Mariano Lebrón Saviñón. Sin embargo, su lectura nos advierte, irremediablemente, que el texto fue concebido mucho antes.
Se trata de un poema donde entremezcla cuartetos isosilábicos con cuartetas y dísticos. En total, el poema contiene 342 versos, divido en once partes o cantos que reseñan la trayectoria del personaje a través de los acontecimientos históricos fundamentales que conllevaron a la Independencia Nacional. Los versos están envueltos en un aire musical de gran aliento, muy cercanos a la epopeya lírica

Buesa en Santo Domingo
El poeta llegó a Santo Domingo en 1968, gracias a un contrato de trabajo firmado con la emisora estatal Radio Televisión Dominicana (hoy CERTV), suscrito entre él y el entonces Director General de la entidad, doctor Ramón Lorenzo Perelló. Sin embargo, para muchos, esta invitación estuvo muy vinculada a los deseos del entonces presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer de traer definitivamente al país al poeta cubano, por quien sentía gran admiración. Los trámites laborales se viabilizaron con mucha fluidez, entre otras causas, porque Buesa ya conocía la República Dominicana y le agradaba el país: lo había visitado en 1954 y en esa ocasión tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de emergencia en la clínica Doctor Betances, operación de la cual salió en estado satisfactorio. Con esta decisión, el doctor Perelló ganó para el país no sólo a una figura de prestigio universal, sino que logró integrarlo a redactar guiones de radio novelas que supuestamente se trasmitirían por la emisora estatal. El primer libreto encargado fue sobre la famosa novela “Enriquillo”, de Manuel de Jesús Galván que Buesa conocía perfectamente debido a su difusión en Cuba.

A los pocos días de instalado en el país, Buesa manda a buscar a su esposa, la señora Juana Ávila Cantú, ciudadana mexicana, con quien acababa de contraer matrimonio ese mismo año y con quien procrearía un hijo varón, llamado igual que él y conocido cariñosamente con el seudónimo de “Papucho”. Vivieron durante dos meses en el hotel Embajador. Después, se trasladaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros.

La Ciudad Corazón
En Santiago, la familia Buesa residió por espacio de ocho años, primero en el hotel “Mercedes” y después en una casa en los Jardines Metropolitanos y, por último, en un apartamento en la calle Estrella Sahdalá. La razón de una permanencia tan prolongada fuera de Santo Domingo se relaciona con el extraordinario parecido que Buesa le encontró a la misma con Santiago de Cuba y, nadie lo podía convencer de lo contrario. Él viajaba periódicamente de Santiago a Santo Domingo para entregar sus libretos. El gobierno dominicano lo rodeó de muy buenas condiciones de trabajo y no lo presionó jamás. Allá en Santiago, Buesa publicaba con frecuencia artículos en el periódico “La información” y realizaba encargos publicitarios para la Compañía Anónima Tabacalera dada la estrecha amistad que lo unía a su antiguo propietario, el “Chino” Almonte. Tras la muerte de Almonte, el poeta decide emigrar a Santo Domingo y, por esos días, conoce al doctor Guarionex López, hermano de su Eminencia Reverendísima, Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, quien lo distinguió con su amistad. El doctor López fue quien le procuró una cátedra docente en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y un empleo como especialista en la Dirección de Publicaciones del propio centro de estudios.

En la UNPHU
Él trabajó en la UNPHU desde el 8 de marzo de 1975 hasta su muerte, ocurrida la medianoche del 15 de agosto de 1982. Allí fue Jefe de Redacción de la revista cultural “Aula”, que dirigía el poeta Mariano Lebrón Saviñón, quien fue su gran amigo y asistente permanente en las tertulias literarias que organizaba en su casa de la calle Santiago, muy notables por la calidad de la oferta cultural que en ellas se desplegaba (música culta, canto operístico, charlas de filosofía y literatura clásicas y comidas cubanas y latinoamericanas tradicionales).
Antes de esa fecha y desde Santo Domingo, Buesa fue el editor de la revista “Oasís”, de la cual sólo salieron 6 números y que tuvo la peculiaridad de ser impresa en Puerto Rico. El alma financiera de la publicación lo fue el señor Esteban Ramallo. Esta revista tuvo la peculiaridad de no indicar su fecha ni su carácter temporal. “Oasis” era una especie de antología de la poesía universal, preparada por Buesa para difundir en el país a los grandes poetas y contribuir así a la educación artística de los dominicanos.
José Ángel Buesa falleció de un cáncer pulmonar en su residencia. Fue sepultado en el Pabellón de la Asociación de Cubanos Residentes en República Dominicana, en el cementerio de Cristo Redentor, en las afueras de Santo Domingo.

El asedio
Buesa asumió el oficio de escritor hasta en la manera de concebir el mundo. Ajeno a los avatares políticos, su vida transcurrió dentro de la existencialidad del creador que asume la palabra como categoría indivisible, muy vinculada a su propio destino. Su obra poética fue (es) el reflejo de la más absurda ambivalencia de la sociedad de su tiempo. Su extraordinario éxito difusivo y comercial le otorgó un exitoso nivel de popularidad muy propicio para la germinación de virus como la envidia o las miserias humanas que, a la larga, lograron hacer diana en él.
Buesa no sólo ha sido el único poeta hispanoamericano que ha vendido más de dos millones de copias de sus libros, sino que gozó de una popularidad tan amplia, que sus versos llegaron a enraizarse en varias generaciones. Éste “delito” mayor, en un autor que rimaba y medía sus versos al estilo de los clásicos del Siglo de Oro español, no podía pasar por alto. Buesa fue el poeta de la emoción directa y no de la ciencia literaria. Sus detractores olvidaban que la emoción no es circunstancial, sino que también trasciende y se inmortaliza junto a todo aquello que la estimule, porque es intrínseca al género humano. Pero, en fin, eran sus detractores, y cultivaban la eterna y absurda comedia entre inspiración y ciencia poética.

Los primeros ataques a Buesa llegaron por el lugar más débil: lo formal. Poeta religiosamente atado a los patrones del verso clásico (métrica y rima) le hizo caso omiso a las corrientes de vanguardias que llegaban de América Latina (surrealismo, ultraísmo, prosaísmo y coloquialismo) y que comenzaron a infiltrarse en la lírica continental dentro del molde del mal llamado “verso libre”. Los “vanguardistas” cubanos, comenzaron a irrespetarlo y a considerarlo como un autor “comercial”, muy empeñado en trascender “asuntos de faldas dentro del más meloso y circunstancial trajín amatorio”.
Él ignoraba esos ataques que, al final, por fuerza de repetición más que por objetividad, llegaron a convertirse en verdades absolutas. Para sus millones de admiradores era un gran poeta, Pero para el “mundillo” intelectual cubano, no era más que un “versificador gratuito, propagador de epidemias que deformarían el gusto”.
Lamentablemente, la historia no la escriben los vencidos, y estos intelectuales confeccionaban antologías, páginas “ilustres” y rodeaban los altares con los “dioses” a su imagen y semejanza. Y en esas aventuras, el poeta fue excluido. Buesa, con un amplio y contagioso sentido del humor consagró su vida a ridiculizar a quienes despreciaban la métrica y la rima. No debió hacerlo, porque la ignorancia hubiese sido su mejor respuesta.
En ese contexto, triunfa la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959. Él continuó su vida normal. No era un político, pero sus detractores “se engancharon” en el carro victorioso creyendo que con ese paso llegarían más rápido a la inmortalidad.
Otros comenzaron a pedirle que le dedicara poemas al Ejército Rebelde y a sus líderes. Él se negó. Esta negativa fue su sentencia de “muerte”. Desde el suplemento cultural “Lunes de Revolución”, comenzaron a atacarlo despiadadamente.
La publicación, insertada gratis dentro del periódico “Revolución”, fundado por Carlos Franqui en La Habana, en 1959, de línea editorial independiente, fue dirigida por Guillermo Cabrera Infante. El suplemento primero, y el diario después, enfrentaron serios problemas, tanto por no acatar la línea de pensamiento oficial del gobierno, como por rebatiñas y polémicas intelectuales entre sus directivos y redactores. Ambos fueron cerrados a mediados de la década de 1960.
En 1963, mientras cumplía una de sus tantas jornadas internacionales, y después de ser informado de un artículo ofensivo en su contra publicado en el referido suplemento “Lunes de Revolución”, Buesa consideró que el gobierno cubano no lo quería más en su patria, y siguió los consejos de un amigo que lo alertó de que “su nombre figuraba en una lista negra”

Fuente: Listin.com.do

® Luis Beiro Santo Domingo

12 de septiembre de 2010

Escribir


“Yo creo que para ser escritor basta con tener algo que decir, en frases propias o ajenas.”
Pio Baroja, escritor español

"Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana"
Graham Greene, escritor inglés

"Yo escribí para que me quisieran: en parte, para sobornar, y, también en parte, para ser víctima de un modo interesante. Para levantar un monumento a mi dolor y convertirlo, por medio de la escritura, en un reclamo persuasivo"
Adolfo Bioy Casares, novelista argentino

"La felicidad que pruebo cuando compongo es el mejor tiempo que paso de mi vida. Pasar los días sin darme cuenta, parecerme las horas cortísimas y maravillarme a menudo de tanta felicidad pasional"
Giacomo Leopardi, escritor italiano

"La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, el blanco y negro en donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe"
Roland Barthes, escritor francés

“El escritor que sobrevive a su época es el que sabe expresarla de manera más adecuada y concreta, con el mayor relieve y talento.”
Diderot, escritor francés

"Los libros no se hacen como los niños, si no como las pirámides, con un diseño premeditado, y añadiendo grandes bloques, uno sobre otro, a fuerza de riñones, tiempo y sudor"
Gustave Flaubert, escritor francés

"Las ideas se le vienen a uno al escribir, durante el trabajo. Eso de tener ideas se puede conseguir con la práctica. Es, de verdad, una cuestión de entrenamiento. Quien no sabe tocar un piano se asombra de lo que es capaz un pianista. Pero el pianista tampoco lo ha sabido desde el principio, así, sin más. Se ha ejercitado muchos, muchos años. Con un escritor pasa lo mismo."
Michael Ende, escritor alemán

“Escribir es devolver al mundo a su estado original, expulsarlo hacia el territorio de lo que aún no ha sido nombrado”
Jorge Esquinca, escritor y poeta mexicano.

"Si los versos no sirven para enamorar, no sirven para nada"
Alí Chumacero, poeta mexicano.

"Escribir es como mostrar una huella digital del alma”
Mario Bellatín, escritor mexicano.

“El escribir es, en los mejores momentos, una vida solitaria. Las organizaciones pro-escritores palían la soledad del escritor, pero dudo que mejoren su escritura. Crece en estatura pública según abandona su soledad y a menudo su trabajo se deteriora. Porque hace su trabajo solo, y si es un escritor lo bastante bueno, debe enfrentarse a la eternidad o a la carencia de ella, cada día”.
Hernest Hemingway, escritor estadounidense.

"De todas las cosas tal y como existen, y de todas las cosas que uno sabe, y de todo lo que uno puede saber, se hace algo a través de la invención, algo que no es una representación sino una cosa totalmente nueva, más real que cualquier otra cosa verdadera y viva, y uno le da vida, y si se hace lo suficientemente bien, se le da inmortalidad. Es por eso que yo escribo y por ninguna otra razón".
E. Hemingway, escritor estadounidense.

“Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser un escritor, o incluso ser mejor escritor cada día. Todo lo que tienes que hacer para ser un escritor es escribir!”
Khaterine Neville, escritora estadounidense.

"Escribir es fabricarse una identidad. Dicho de otra manera: el narrador de mi novela sostiene que se trata de un relato real. Pero el relato real es imposible porque existe un punto de vista, porque al contar siempre existe un selección. El relato real es imposible proque en la medida en que uno escribe está haciendo ficción. Siempre."
Javier Cercas, escritor español.

"La tarea de la literatura no es crear belleza, sino decir la verdad".
Javier Cercas, escritor español.

"La tarea del escritor es una aventura solitaria y conlleva todos los titubeos, incertidumbres y sorpresas propios de cualquier aventura emprendida con entusiasmo".
Carmen Martín Gaite, escritora española.

"Nunca hubo una buena biografía de un buen novelista. No podría haberla. Un novelista son demasiadas personas, si es que es bueno".
F. Scott Fitzgerald, escritor norteamericano.

"Los poetas no tienen biografías. Su obra es su biografía".
Octavio Paz, escritor y poeta mexicano, en un ensayo sobre Fernando Pessoa.

"Escribo para evitar que al miedo de la muerte se agregue el miedo de la vida".
Augusto Roa Bastos, escritor paraguayo

"El escritor es capaz de comprender, y de asumir, la soledad o el sufrimiento que otros no comprenden, la soledad del corredor de fondo, el sufrimiento de una mujer enamorada, de una mujer que nunca fue amada. Nadie como el escritor asume la desdicha y lo absurdo de la condición humana".
Juan Manuel Larrumbe, editor español

"El escritor es la chica del bar y el amante de la chica del bar, el gánster y el policía, el homosexual y el fascista, el marxista y el heterosexual, la víctima y el asesino. El asesino de mi novela es el escritor. Es decir, yo. Y si no soy detenido en las horas que siguen a esta revelación es que ya no puedes fiarte ni de la literatura".
Manuel Vázquez Montalbán, escritor y periodista español

"El impulso que lleva al escritor a revelar su secreto forma parte de su oficio, que es comunicar. Es común que el artista, tras su descubrimiento que ha efectuado a solas, quiera de inmediato comunicarlo, así sea oralmente. No importa a cuántos. A alguien. En ese instante no piensa que puedan quitarle un tema, copiarle un desarrollo. El arte es generoso, pródigo, dador, y la verdad es que el secreto del escritor sólo adquiere un sentido cuando se hace público".
Mario Benedetti, escritor, poeta y filósofo uruguayo

"Escribir pese a todo, pese a la desesperación".
Marguerite Duras, escritora francesa

"Escribo por el placer de contradecir y por la felicidad de estar solo contra todos".
Milan Kundera, escritor checo

"El escritor debe ir contracorriente si quiere conquistar territorios a la imaginación".
Antonio Soler, escritor español

"Un escritor no quiere entrar en la academia porque un escritor no escribe para la academia como no escribe para los bienpensantes, como no escribe para bendecir el orden establecido sino sólo la vida, la vida que se abre paso casi siempre a pesar del orden establecido".
Belén Gopegui, escritora española

"Uno escribe porque necesita responder a un impulso de escribir, porque cree que está obligado a expresar determinada realidad, a indagar en la memoria... La actividad continua de un escritor es la escritura, y por eso encuentro injustificable la actitud del escritor que abandona su trabajo. Por eso hay quienes encuentran pesado el trabajo de escribir, el escritor es un ser aburrido, no hace una actividad que se vea inmediatamente. El escritor es un ser insociable, que busca el silencio y la soledad para hacer su trabajo".
Salvador Garmendia, escritor venezolano

"Como escribir es lo más parecido a un parto, yo siempre escribo acostado".
Luis Vidales, poeta colombiano

"Por qué escribe un autor es y será siempre un gran misterio".
José Luis Díaz Granados, escritor y periodista colombiano

"Hay dos clases de escritores geniales: los que piensan y los que hacen pensar".
Joseph Roux, moralista y literato francés

"Aunque soy hombre de letras, no debéis suponer que no he intentado ganarme la vida honradamente".
George Bernard Shaw, dramaturgo irlandés

"Y… si he escrito esta carta tan larga, ha sido porque no he tenido tiempo de hacerla más corta".
Blas Pascal, científico, filósofo y escritor francés

"Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón por la cual un pésimo vino puede llegar a ser un buen vinagre".
François Mauriac, escritor francés

"Yo no busco un gran número de lectores, sino un cierto número de relectores".
Juan Goytisolo, escritor español

"El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar".
Vizconde de Chateaubriand, François René Chateaubriand, escritor francés

"Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas".
Albert Camus, escritor francés

"Los que escriben como hablan, por bien que hablen, escriben muy mal".
Conde de Buffon, Georges-Louis Leclerc, naturalista y escritor francés

"Un poema nunca está acabado, solamente abandonado".
Paul Valéry, poeta y escritor francés.

Poesía de Juan Gelman.

  Ausencia de amor Cómo será pregunto. Cómo será tocarte a mi costado. Ando de loco por el aire que ando que no ando. Cómo será acostarme en...