14 de diciembre de 2010

De Libros y Autores

“LIBROS REVUELTOS, GANANCIA DE PENSADORES”

Autor: Francisco Henríquez Rosa

Esta compilación no está elaborada bajo un criterio de selección sino dentro de un contexto de apreciación a lo que pueda recrearse como un aforismo, apotegma, epigrama, refrán, proverbio, etc.

En esta compilación, Los aforismos están ordenados por temas, sin tomar ningún orden cronológico ni estrictamente conceptual de los autores, ya que dicha compilación no tiene carácter antológico ni académico.

Quizás aquí no están todos los que son, pero estoy seguro que todos los que están, son. Que hay un germen literario en Santo Domingo que ha durado mucho en cuarentena. Que tenemos autores que, por sus frutos los conocerán y es precisamente con estos aforismos que podemos conocer un poco a nuestros escritores, en su mayoría desconocidos hasta por ellos mismos.

Aparte de que la lectura de aforismos es cómoda, educativa y a veces hasta divertida, es para mí una de las formas más importantes de dar a conocer a los autores, la cual es mi intención principal.

Espero que “Libros Revueltos” les guste y lo aprovechen, porque solamente el lector “común y corriente” es el único que puede y debe promover la verdadera literatura, aunque al final sean los “críticos” los que quieran bautizar al ahijado.

Francisco Henríquez Rosa




"Conozco a Lucy Gómez Marín por mas de 30 años y volví a encontrarme con ella cuando yo presentaba mi libro en Santo Domingo y en esos días ella presentaba un CD de autoayuda. El mas reciente encuentro fue ahora con la aparición de este interesante libro “Dominicanismos” Diccionario para entender al Dominicano, del cual tuve el honor de participar en su presentación junto a la autora en el Pabellón de Cocina de La Feria Internacional del Libro en Santo Domingo.
Este libro no solamente es interesante sino también importante para encontrarnos a nosotros mismos con nuestro monólogo cotidiano en un país donde una persona no dura mas de 5 segundos sin hablar, con un vocabulario original y ancestral a la vez. Lucy rescata algunas palabras que ya no se usan o están olvidadas. Dentro del hablar del dominicano muchas de esas palabras no son necesarias ni relevantes pero es divertido encontrarnos con esos vocablos que muchas veces nos identifican como quisqueyanos". Francisco Henriquez

Gómez Marín Realizó estudios de psicología en el período 1975-1980 y ella misma se presenta como una persona “sensible, libre y auténtica, amante del orden, colaboradora e inquieta a la vez”. Ella cree en su pasión de enseñar, “no importa qué, puede tratarse de cómo y cuándo se acentúan las palabras o cómo elaborar un collar”, pues la autora de este libro también es artesana de vocación y ha sido profesora de Educación Especial y hoy en dia es Maestra-Paracticante de Reiki, una disciplina Alternativa Holística. Lucy también organiza grupos, imparte seminarios y tiene grabado un Disco Compacto de Visualización Creativa y Autocrecimiento.





Cuentos fantásticos de Juan Bosch
Selección y prólogo de José Carvajal

“Como reza el título, Carvajal limita su selección a cuentos fantásticos, sólo siete, para realzar la reputación literaria de Bosch. Aunque Carvajal no es el primero en señalar que Bosch también cultivó el cuento fantástico, nadie rechaza la etiqueta "criollista" para la mayoría de sus cuentos”
“Carvajal también reconoce que los siete cuentos fantásticos tal vez no sean los mejores de Bosch pero sí son los más fantásticos”
“En esta nueva antología, el cuento más cercano al criollismo es "Dos pesos de agua" (1941), variante del tema de la fragilidad de la vida rural sujeta a la alternación de las temporadas de sequía y las de inundación, fenómeno bien conocido en el noreste del Brasil y en ciertas zonas de México, Venezuela, la República Dominicana y otras partes”
“La antología de José Carvajal se enriquece con el ensayo teórico de Bosch: "Apuntes sobre el arte de escribir cuentos" (1958) y el Breviario de la vida y obra de Juan Bosch. Sin duda, esta antología va a contribuir a divulgar una visión más amplia de la cuentística de Juan Bosch, visión bien merecida”
Seymour Menton. Escritor y Crítico literario



RETOZOS
De la Escritora Sheila Acevedo.



“Sheila Acevedo nos asalta con Retozos, un conjunto de diez cuentos eróticos en que la intimidad fluye entrelazada con la vida exterior. En cada historia el encuentro sexual se construye de una forma diferente, guiada por la creatividad infinita del juego erótico”

Pedro Antonio Valdez

“Retozos, de Sheila Acevedo, es una novedad dentro de la narrativa dominicana actual. En sus relatos los personajes destilan un erotismo mediante un juego de pasiones intensas que devienen en el estallido de sus emociones. La autora nos muestra como impronta una voz distintiva que desde la primera línea cautiva al lector”

Tomás Castro Burdiez. EDUCARTE

25 de noviembre de 2010

Para un mejor amor



Por Roque Dalton.

Nadie discute que el sexo
es una categoría en el mundo de la pareja:
de ahí la ternura y sus ramas salvajes.

Nadie discute que el sexo
es una categoría familiar:
de ahí los hijos,
las noches en común
y los días divididos
(él, buscando el pan en la calle,
en las oficinas o en las fábricas;
ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,
en la estrategia y la táctica de la cocina
que permitan sobrevivir en la batalla común
siquiera hasta el fin del mes).

Nadie discute que el sexo
es una categoría económica:
basta mencionar la prostitución,
las modas,
las secciones de los diarios que sólo son para ella
o sólo son para él.
Donde empiezan los líos
es a partir de que una mujer dice
que el sexo es una categoría política.

Porque cuando una mujer dice
que el sexo es una categoría política
puede comenzar a dejar de ser mujer en sí
para convertirse en mujer para sí,
constituir a la mujer en mujer
a partir de su humanidad
y no de su sexo,
saber que el desodorante mágico con sabor a limón
y jabón que acaricia voluptuosamente su piel
son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm
saber que las labores propias del hogar
son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,
que la diferencia de sexos
brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa
cuando se conocen todos esos secretos
que nos mantenían enmascarados y ajenos.

14 de octubre de 2010

La verdadera muerte de un Presidente


Gabriel García Márquez
.

A la hora de la batalla final, con el país a merced de las fuerzas desencadenadas de la subversión, Salvador Allende continuó aferrado a la legalidad.

La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.

La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.

Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder.

Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás.

El periodista Augusto Olivares que resistió a su lado hasta el final, fue herido varias veces y murió desangrándose en la asistencia pública.

Hacia las cuatro de la tarde el general de división Javier Palacios, logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano.

Allende conocía al general Palacios. Pocos días antes le había dicho a Augusto Olivares que aquel era un hombre peligroso, que mantenía contactos estrechos con la Embajada de los EE.UU. Tan pronto como lo vio aparecer en la escalera, Allende le gritó: "Traidor", y lo hirió en la mano.

Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil.

La foto existe: la hizo el fotógrafo Juan Enrique Lira, del periódico El Mercurio, el único a quien se permitió retratar el cadáver. Estaba tan desfigurado, que la Sra. Hortensia Allende, su esposa, le mostraron el cuerpo en el ataúd, pero no permitieron que le descubriera la cara.

Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible.

Lo que piensa Allende sólo lo sabe Allende, me había dicho uno de sus ministros. Amaba la vida, amaba las flores y los perros, y era de una galantería un poco a la antigua, con esquela perfumadas y encuentros furtivos.

Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, defendiendo una Corte Suprema de Justicia que lo había repudiado y había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la voluntad de los partidos de la oposición que habían vendido su alma al fascismo, defendiendo toda la parafernalia apolillada de un sistema de mierda que el se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro.

El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre.

15 de septiembre de 2010

José Ángel Buesa: Duarte, Cuba y Dominicana


EL ÚNICO POETA HISPANOAMERICAMO EN VENDER MÁS DE DOS MILLONES DE COPIAS DE SUS LIBROS

José Ángel Buesa (Cruces, 1910- Santo Domingo, 1982), polvo hoy, “más polvo enamorado”, marcó una época en la historia de la literatura latinoamericana. Por encima de admiradores y detractores, fue un poeta en el arte de la palabra: Romántico, pero místico; amatorio, pero reflexivo; circunstancial, pero eterno. Obligado por coyunturas extra literarias, dejó atrás la patria que lo vio nacer y vino a internarse en esta media isla para darlo todo a cambio de nada. Debió ser el destino quien hizo posible que el poeta dedicara los últimos quince años de su vida a la República Dominicana, país donde dejó, junto a publicaciones, revistas y labor formativa, a un grupo de sus mejores amigos y sus mejores historias.
El olvido, la peor de todas las muertes, no puede ser la solución para la obra de este hombre, contradictorio, culto, rimador y abandonado a su suerte, sino el crítico y reflexivo enfrentamiento, porque valores para ello, le sobran.

El canto a Duarte
En 1976, y en ocasión de conmemorarse el centenario de Juan Pablo Duarte, José Ángel Buesa escribió y publicó un extenso canto, considerado como uno de los mejores textos épicos de nuestra historia literaria. Y no es raro que su autor fuera un cubano.
República Dominicana era para Buesa no sólo su segunda patria, sino la gran mitad de su corazón. El poeta no se cansaba de repetir que Duarte era el José Martí nuestro ( “Hermano de Martí: Juan Pablo Duarte”), cuya obra y acción debía ser difundida y estudiada con auge especial. Desde el punto de vista formal, el poema tiene varias aristas insospechadas. Además, “Canto a Duarte” es uno de los pocos poemas épicos en su extensa obra. De ahí que su admiración hacia el patricio dominicano sea más sentida que entusiasta. El metro y la rima, aquí van relegados a un plano externo: la gran poesía está incluida como categoría literaria dentro de los acontecimientos históricos y humanos que se resaltan del héroe. Buesa lo escribió “de un tirón”, y lo publicó tras extensas jornadas críticas con la desinteresada colaboración de Mariano Lebrón Saviñón. Sin embargo, su lectura nos advierte, irremediablemente, que el texto fue concebido mucho antes.
Se trata de un poema donde entremezcla cuartetos isosilábicos con cuartetas y dísticos. En total, el poema contiene 342 versos, divido en once partes o cantos que reseñan la trayectoria del personaje a través de los acontecimientos históricos fundamentales que conllevaron a la Independencia Nacional. Los versos están envueltos en un aire musical de gran aliento, muy cercanos a la epopeya lírica

Buesa en Santo Domingo
El poeta llegó a Santo Domingo en 1968, gracias a un contrato de trabajo firmado con la emisora estatal Radio Televisión Dominicana (hoy CERTV), suscrito entre él y el entonces Director General de la entidad, doctor Ramón Lorenzo Perelló. Sin embargo, para muchos, esta invitación estuvo muy vinculada a los deseos del entonces presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer de traer definitivamente al país al poeta cubano, por quien sentía gran admiración. Los trámites laborales se viabilizaron con mucha fluidez, entre otras causas, porque Buesa ya conocía la República Dominicana y le agradaba el país: lo había visitado en 1954 y en esa ocasión tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de emergencia en la clínica Doctor Betances, operación de la cual salió en estado satisfactorio. Con esta decisión, el doctor Perelló ganó para el país no sólo a una figura de prestigio universal, sino que logró integrarlo a redactar guiones de radio novelas que supuestamente se trasmitirían por la emisora estatal. El primer libreto encargado fue sobre la famosa novela “Enriquillo”, de Manuel de Jesús Galván que Buesa conocía perfectamente debido a su difusión en Cuba.

A los pocos días de instalado en el país, Buesa manda a buscar a su esposa, la señora Juana Ávila Cantú, ciudadana mexicana, con quien acababa de contraer matrimonio ese mismo año y con quien procrearía un hijo varón, llamado igual que él y conocido cariñosamente con el seudónimo de “Papucho”. Vivieron durante dos meses en el hotel Embajador. Después, se trasladaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros.

La Ciudad Corazón
En Santiago, la familia Buesa residió por espacio de ocho años, primero en el hotel “Mercedes” y después en una casa en los Jardines Metropolitanos y, por último, en un apartamento en la calle Estrella Sahdalá. La razón de una permanencia tan prolongada fuera de Santo Domingo se relaciona con el extraordinario parecido que Buesa le encontró a la misma con Santiago de Cuba y, nadie lo podía convencer de lo contrario. Él viajaba periódicamente de Santiago a Santo Domingo para entregar sus libretos. El gobierno dominicano lo rodeó de muy buenas condiciones de trabajo y no lo presionó jamás. Allá en Santiago, Buesa publicaba con frecuencia artículos en el periódico “La información” y realizaba encargos publicitarios para la Compañía Anónima Tabacalera dada la estrecha amistad que lo unía a su antiguo propietario, el “Chino” Almonte. Tras la muerte de Almonte, el poeta decide emigrar a Santo Domingo y, por esos días, conoce al doctor Guarionex López, hermano de su Eminencia Reverendísima, Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, quien lo distinguió con su amistad. El doctor López fue quien le procuró una cátedra docente en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y un empleo como especialista en la Dirección de Publicaciones del propio centro de estudios.

En la UNPHU
Él trabajó en la UNPHU desde el 8 de marzo de 1975 hasta su muerte, ocurrida la medianoche del 15 de agosto de 1982. Allí fue Jefe de Redacción de la revista cultural “Aula”, que dirigía el poeta Mariano Lebrón Saviñón, quien fue su gran amigo y asistente permanente en las tertulias literarias que organizaba en su casa de la calle Santiago, muy notables por la calidad de la oferta cultural que en ellas se desplegaba (música culta, canto operístico, charlas de filosofía y literatura clásicas y comidas cubanas y latinoamericanas tradicionales).
Antes de esa fecha y desde Santo Domingo, Buesa fue el editor de la revista “Oasís”, de la cual sólo salieron 6 números y que tuvo la peculiaridad de ser impresa en Puerto Rico. El alma financiera de la publicación lo fue el señor Esteban Ramallo. Esta revista tuvo la peculiaridad de no indicar su fecha ni su carácter temporal. “Oasis” era una especie de antología de la poesía universal, preparada por Buesa para difundir en el país a los grandes poetas y contribuir así a la educación artística de los dominicanos.
José Ángel Buesa falleció de un cáncer pulmonar en su residencia. Fue sepultado en el Pabellón de la Asociación de Cubanos Residentes en República Dominicana, en el cementerio de Cristo Redentor, en las afueras de Santo Domingo.

El asedio
Buesa asumió el oficio de escritor hasta en la manera de concebir el mundo. Ajeno a los avatares políticos, su vida transcurrió dentro de la existencialidad del creador que asume la palabra como categoría indivisible, muy vinculada a su propio destino. Su obra poética fue (es) el reflejo de la más absurda ambivalencia de la sociedad de su tiempo. Su extraordinario éxito difusivo y comercial le otorgó un exitoso nivel de popularidad muy propicio para la germinación de virus como la envidia o las miserias humanas que, a la larga, lograron hacer diana en él.
Buesa no sólo ha sido el único poeta hispanoamericano que ha vendido más de dos millones de copias de sus libros, sino que gozó de una popularidad tan amplia, que sus versos llegaron a enraizarse en varias generaciones. Éste “delito” mayor, en un autor que rimaba y medía sus versos al estilo de los clásicos del Siglo de Oro español, no podía pasar por alto. Buesa fue el poeta de la emoción directa y no de la ciencia literaria. Sus detractores olvidaban que la emoción no es circunstancial, sino que también trasciende y se inmortaliza junto a todo aquello que la estimule, porque es intrínseca al género humano. Pero, en fin, eran sus detractores, y cultivaban la eterna y absurda comedia entre inspiración y ciencia poética.

Los primeros ataques a Buesa llegaron por el lugar más débil: lo formal. Poeta religiosamente atado a los patrones del verso clásico (métrica y rima) le hizo caso omiso a las corrientes de vanguardias que llegaban de América Latina (surrealismo, ultraísmo, prosaísmo y coloquialismo) y que comenzaron a infiltrarse en la lírica continental dentro del molde del mal llamado “verso libre”. Los “vanguardistas” cubanos, comenzaron a irrespetarlo y a considerarlo como un autor “comercial”, muy empeñado en trascender “asuntos de faldas dentro del más meloso y circunstancial trajín amatorio”.
Él ignoraba esos ataques que, al final, por fuerza de repetición más que por objetividad, llegaron a convertirse en verdades absolutas. Para sus millones de admiradores era un gran poeta, Pero para el “mundillo” intelectual cubano, no era más que un “versificador gratuito, propagador de epidemias que deformarían el gusto”.
Lamentablemente, la historia no la escriben los vencidos, y estos intelectuales confeccionaban antologías, páginas “ilustres” y rodeaban los altares con los “dioses” a su imagen y semejanza. Y en esas aventuras, el poeta fue excluido. Buesa, con un amplio y contagioso sentido del humor consagró su vida a ridiculizar a quienes despreciaban la métrica y la rima. No debió hacerlo, porque la ignorancia hubiese sido su mejor respuesta.
En ese contexto, triunfa la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959. Él continuó su vida normal. No era un político, pero sus detractores “se engancharon” en el carro victorioso creyendo que con ese paso llegarían más rápido a la inmortalidad.
Otros comenzaron a pedirle que le dedicara poemas al Ejército Rebelde y a sus líderes. Él se negó. Esta negativa fue su sentencia de “muerte”. Desde el suplemento cultural “Lunes de Revolución”, comenzaron a atacarlo despiadadamente.
La publicación, insertada gratis dentro del periódico “Revolución”, fundado por Carlos Franqui en La Habana, en 1959, de línea editorial independiente, fue dirigida por Guillermo Cabrera Infante. El suplemento primero, y el diario después, enfrentaron serios problemas, tanto por no acatar la línea de pensamiento oficial del gobierno, como por rebatiñas y polémicas intelectuales entre sus directivos y redactores. Ambos fueron cerrados a mediados de la década de 1960.
En 1963, mientras cumplía una de sus tantas jornadas internacionales, y después de ser informado de un artículo ofensivo en su contra publicado en el referido suplemento “Lunes de Revolución”, Buesa consideró que el gobierno cubano no lo quería más en su patria, y siguió los consejos de un amigo que lo alertó de que “su nombre figuraba en una lista negra”

Fuente: Listin.com.do

® Luis Beiro Santo Domingo

12 de septiembre de 2010

Escribir


“Yo creo que para ser escritor basta con tener algo que decir, en frases propias o ajenas.”
Pio Baroja, escritor español

"Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana"
Graham Greene, escritor inglés

"Yo escribí para que me quisieran: en parte, para sobornar, y, también en parte, para ser víctima de un modo interesante. Para levantar un monumento a mi dolor y convertirlo, por medio de la escritura, en un reclamo persuasivo"
Adolfo Bioy Casares, novelista argentino

"La felicidad que pruebo cuando compongo es el mejor tiempo que paso de mi vida. Pasar los días sin darme cuenta, parecerme las horas cortísimas y maravillarme a menudo de tanta felicidad pasional"
Giacomo Leopardi, escritor italiano

"La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, el blanco y negro en donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe"
Roland Barthes, escritor francés

“El escritor que sobrevive a su época es el que sabe expresarla de manera más adecuada y concreta, con el mayor relieve y talento.”
Diderot, escritor francés

"Los libros no se hacen como los niños, si no como las pirámides, con un diseño premeditado, y añadiendo grandes bloques, uno sobre otro, a fuerza de riñones, tiempo y sudor"
Gustave Flaubert, escritor francés

"Las ideas se le vienen a uno al escribir, durante el trabajo. Eso de tener ideas se puede conseguir con la práctica. Es, de verdad, una cuestión de entrenamiento. Quien no sabe tocar un piano se asombra de lo que es capaz un pianista. Pero el pianista tampoco lo ha sabido desde el principio, así, sin más. Se ha ejercitado muchos, muchos años. Con un escritor pasa lo mismo."
Michael Ende, escritor alemán

“Escribir es devolver al mundo a su estado original, expulsarlo hacia el territorio de lo que aún no ha sido nombrado”
Jorge Esquinca, escritor y poeta mexicano.

"Si los versos no sirven para enamorar, no sirven para nada"
Alí Chumacero, poeta mexicano.

"Escribir es como mostrar una huella digital del alma”
Mario Bellatín, escritor mexicano.

“El escribir es, en los mejores momentos, una vida solitaria. Las organizaciones pro-escritores palían la soledad del escritor, pero dudo que mejoren su escritura. Crece en estatura pública según abandona su soledad y a menudo su trabajo se deteriora. Porque hace su trabajo solo, y si es un escritor lo bastante bueno, debe enfrentarse a la eternidad o a la carencia de ella, cada día”.
Hernest Hemingway, escritor estadounidense.

"De todas las cosas tal y como existen, y de todas las cosas que uno sabe, y de todo lo que uno puede saber, se hace algo a través de la invención, algo que no es una representación sino una cosa totalmente nueva, más real que cualquier otra cosa verdadera y viva, y uno le da vida, y si se hace lo suficientemente bien, se le da inmortalidad. Es por eso que yo escribo y por ninguna otra razón".
E. Hemingway, escritor estadounidense.

“Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser un escritor, o incluso ser mejor escritor cada día. Todo lo que tienes que hacer para ser un escritor es escribir!”
Khaterine Neville, escritora estadounidense.

"Escribir es fabricarse una identidad. Dicho de otra manera: el narrador de mi novela sostiene que se trata de un relato real. Pero el relato real es imposible porque existe un punto de vista, porque al contar siempre existe un selección. El relato real es imposible proque en la medida en que uno escribe está haciendo ficción. Siempre."
Javier Cercas, escritor español.

"La tarea de la literatura no es crear belleza, sino decir la verdad".
Javier Cercas, escritor español.

"La tarea del escritor es una aventura solitaria y conlleva todos los titubeos, incertidumbres y sorpresas propios de cualquier aventura emprendida con entusiasmo".
Carmen Martín Gaite, escritora española.

"Nunca hubo una buena biografía de un buen novelista. No podría haberla. Un novelista son demasiadas personas, si es que es bueno".
F. Scott Fitzgerald, escritor norteamericano.

"Los poetas no tienen biografías. Su obra es su biografía".
Octavio Paz, escritor y poeta mexicano, en un ensayo sobre Fernando Pessoa.

"Escribo para evitar que al miedo de la muerte se agregue el miedo de la vida".
Augusto Roa Bastos, escritor paraguayo

"El escritor es capaz de comprender, y de asumir, la soledad o el sufrimiento que otros no comprenden, la soledad del corredor de fondo, el sufrimiento de una mujer enamorada, de una mujer que nunca fue amada. Nadie como el escritor asume la desdicha y lo absurdo de la condición humana".
Juan Manuel Larrumbe, editor español

"El escritor es la chica del bar y el amante de la chica del bar, el gánster y el policía, el homosexual y el fascista, el marxista y el heterosexual, la víctima y el asesino. El asesino de mi novela es el escritor. Es decir, yo. Y si no soy detenido en las horas que siguen a esta revelación es que ya no puedes fiarte ni de la literatura".
Manuel Vázquez Montalbán, escritor y periodista español

"El impulso que lleva al escritor a revelar su secreto forma parte de su oficio, que es comunicar. Es común que el artista, tras su descubrimiento que ha efectuado a solas, quiera de inmediato comunicarlo, así sea oralmente. No importa a cuántos. A alguien. En ese instante no piensa que puedan quitarle un tema, copiarle un desarrollo. El arte es generoso, pródigo, dador, y la verdad es que el secreto del escritor sólo adquiere un sentido cuando se hace público".
Mario Benedetti, escritor, poeta y filósofo uruguayo

"Escribir pese a todo, pese a la desesperación".
Marguerite Duras, escritora francesa

"Escribo por el placer de contradecir y por la felicidad de estar solo contra todos".
Milan Kundera, escritor checo

"El escritor debe ir contracorriente si quiere conquistar territorios a la imaginación".
Antonio Soler, escritor español

"Un escritor no quiere entrar en la academia porque un escritor no escribe para la academia como no escribe para los bienpensantes, como no escribe para bendecir el orden establecido sino sólo la vida, la vida que se abre paso casi siempre a pesar del orden establecido".
Belén Gopegui, escritora española

"Uno escribe porque necesita responder a un impulso de escribir, porque cree que está obligado a expresar determinada realidad, a indagar en la memoria... La actividad continua de un escritor es la escritura, y por eso encuentro injustificable la actitud del escritor que abandona su trabajo. Por eso hay quienes encuentran pesado el trabajo de escribir, el escritor es un ser aburrido, no hace una actividad que se vea inmediatamente. El escritor es un ser insociable, que busca el silencio y la soledad para hacer su trabajo".
Salvador Garmendia, escritor venezolano

"Como escribir es lo más parecido a un parto, yo siempre escribo acostado".
Luis Vidales, poeta colombiano

"Por qué escribe un autor es y será siempre un gran misterio".
José Luis Díaz Granados, escritor y periodista colombiano

"Hay dos clases de escritores geniales: los que piensan y los que hacen pensar".
Joseph Roux, moralista y literato francés

"Aunque soy hombre de letras, no debéis suponer que no he intentado ganarme la vida honradamente".
George Bernard Shaw, dramaturgo irlandés

"Y… si he escrito esta carta tan larga, ha sido porque no he tenido tiempo de hacerla más corta".
Blas Pascal, científico, filósofo y escritor francés

"Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón por la cual un pésimo vino puede llegar a ser un buen vinagre".
François Mauriac, escritor francés

"Yo no busco un gran número de lectores, sino un cierto número de relectores".
Juan Goytisolo, escritor español

"El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar".
Vizconde de Chateaubriand, François René Chateaubriand, escritor francés

"Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas".
Albert Camus, escritor francés

"Los que escriben como hablan, por bien que hablen, escriben muy mal".
Conde de Buffon, Georges-Louis Leclerc, naturalista y escritor francés

"Un poema nunca está acabado, solamente abandonado".
Paul Valéry, poeta y escritor francés.

29 de julio de 2010

Escritores, complejos y paranoias

No sólo el temor al rechazo y la incomprensión agobian a los escritores. Fobias, manías y paranoias varias suelen afectar la emotividad de estos individuos. A continuación algunos ejemplos famosos.

por José Luis Díaz-Granados

No solamente Franz Kafka se despertaba en el pellejo de Gregorio Samsa, con la sensación de haberse convertido en un gigantesco escarabajo, debido a la monumental presión de poderes omnipotentes y negativos sobre su endeble sensibilidad. Son muchos los artistas y escritores de su talante que se han sentido alguna vez o durante toda la vida aplastados por el peso de una alteración emocional, una debilidad o una incurable fobia o paranoia. El caso de Kafka es uno de los más conocidos, pero también sobre el que más se ha especulado. En realidad, su complejo de inferioridad se originaba en el autoritarismo de un padre severo e injusto.

Todo ello le crea una incontenible búsqueda de afecto y a la vez una sensación de temor a no poder corresponder a plenitud al ser amado. A todo esto agreguémosle su complejo de sentirse judío en un ambiente de creciente antisemitismo en Europa. Y por contera, una permanente incertidumbre acerca de las virtudes de su arte literario. De ahí que no pasara en la vida civil de ser un empleado oscuro y subalterno, con una sensación perpetua de que no merecía el afecto ni la compasión de sus semejantes, como quien dice, se sentía un miserable escarabajo. Por eso, al final de sus días le pidió a su amigo Max Brod que quemara la totalidad de sus manuscritos.

Si miramos unos siglos atrás, Cervantes habla de sí mismo en el prólogo de Pérsiles y Segismunda, con cierta nostalgia y mucha melancolía, no sólo de su barba de plata «que antaño era de oro» sino de las seis piezas dentales que escondía tras sus labios casi inexistentes, pues ya eran sólo dos líneas. No sólo se dolía por la escasez de dientes sino porque éstos no encajaban entre sí para masticar y, al igual que confesaba después James Joyce, tenía que ejecutar incontables malabares dentro de su boca para desmenuzar las bolitas de pan mojadas en el chocolate. Pero paradójicamente, el autor de El Quijote enarbolaba con orgullo el muñón de su mano izquierda, por haber obtenido esa herida en la gloriosa batalla de Lepanto.

Charles Baudelaire estuvo dominado durante sus 46 años de vida por la intransigente personalidad de su madre, a veces arbitraria y siempre severa que, para colmo, luego de enviudar del anciano padre del poeta, había contraído matrimonio con un rígido oficial del ejército francés. Baudelaire sufrió innumerables complejos de castración (y de Edipo, desde luego) y al final sólo se sentía realizado en compañía de mujeres esperpénticas, inválidas, jorobadas o perversas. Su más grande amor, la mulata Jeanne Duval, era una actriz de ínfima categoría de los bajos fondos de París, quien no sólo le era infiel sino que lo trataba con despotismo.

Tennessee Williams, el genial dramaturgo de El zoológico de cristal, Un tranvia llamado deseo y La gata sobre el tejado caliente, confesó en sus memorias que siempre fue muy tímido, «salvo cuando habia bebido». Sintió mucho miedo cuando en La Habana lo llevaron al Floridita a conocer a Hemingway: «Yo esperaba encontrarme con un supermacho apabullador y malhablado, y fue todo lo contrario: me pareció un caballero y un hombre dotado de una timidez enternecedora». También, en la capital cubana, conoció a Sartre y a Simone de Beauvoir, junto a la piscina del Hotel Nacional. Muerto de vergüenza se acercó a ellos y se presento a la pareja. El, amable; ella, glacial. Williams era propenso al insomnio y a la claustrofobia; sufría ataques de pánico y tenía agudos períodos de alcoholismo. Tomaba pastillas de seconal y fumaba varias cajetillas de cigarrillos al día. Siendo varón sufrió cáncer de mama y vivía en perpetua lucha contra la locura. Al final, autodestructivo que era, se suicidó.

Faulkner tenía una permanente expresion de melancolía. Quienes lo conocieron lo señalan como un hombre muy triste, con ojos de torturado. En la película de la entrega del Premio Nobel aparece impecable, vestido de smoking. Un instante antes de darle la mano al rey de Suecia, hace una venia de granjero tímido y se seca o se limpia la mano en el pantalón. Nadie ha podido saber si se trataba de un gesto de humildad o de ironía. Neruda ya había ganado todos los honores y glorias de este mundo cuando declaró: «Todavía me ocurre que cuando llego a una recepción, me parece que el camarero me va a decir: haga el favor de salir. Usted no ha sido invitado». Y García Márquez confesó en una entrevista radial hace pocos años: «Durante mucho tiempo tuve la sensación de que yo sobraba en todas partes».


El guatemalteco Augusto Monterroso no sólo ha confesado sus miedos y paranoias en ensayos y artículos sino en el más famoso de sus cuentos (o mejor, de sus líneas): «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí». En México, cuando le presentaron al poeta surrealista peruano César Moro en la librería donde éste trabajaba, se dio cuenta de que los escritores famosos le producían mucho miedo, hasta el punto de que huía de ellos en sus mismas caras.


Por lo demás, Dostoievski le tenía horror a la oscuridad; Alfredo de Musset a que lo sepultaran vivo; Djuna Barnes, a que alguien hiciera su apología; por el contrario, le atraía aquella persona que la atacaba o injuriaba; Somerset Maugham se volvió homosexual al no encontrar una mujer que igualara en belleza y personalidad a su madre; Proust temía a la asfixia, por eso escribía sin cesar, pensando que sólo así evitaba un ataque de asma; Rulfo sufría de «miedo escénico»: le tenía pavor a hablar en público; Hemingway y Henry Miller manifestaban públicamente el odio por sus madres; Amiel se decepcionaba de una mujer por sólo verla comiendo; Balzac sufría delirios de persecución y Vicente Aleixandre de agorafobia (terror a los espacios abiertos)... Quizás el mayor de los temores de un escritor sea el temor al rechazo, pero esto es otro paseo. Otro cuento.














Fuente: http://www.voltairenet.org

20 de julio de 2010

POESIA "A LO JOSÉ"





José Martí.

MUJERES

Ésta, es rubia: ésa, oscura: aquélla, extraña
Mujer de ojos de mar y cejas negras:
Y una cual palma egipcia alta y solemne
Y otra como un canario gorjeadora.
Pasan, y muerden: los cabellos luengos
Echan, como una red: como un juguete
La lánguida beldad ponen al labio
Casto y febril del amador que a un templo
Con menos devociòn que al cuerpo llega
De la mujer amada: ella, sin velos.
Yace, y a su merced; —él, casto y mudo
En la inflamada sombra alza dichoso
Como un manto imperial de luz de aurora.
Cual un pájaro loco en tanto ausente
En frágil rama y en menudas flores
De la mujer el alma travesea:
Noble furor enciende al sacerdote
Y a la insensata, contra el ara augusta
Como una copa de cristal rompiera:—
Pájaros, sòlo pájaros: el alma
Su ardiente amor reserve al universo.



José Angel Buesa
(Cuba)

Poema Del Renunciamiento
Pasaras por mi vida sin saber que pasaste.
Pasaras en silencio por mi amor, y al pasar,
fingire una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte ... y jamas lo sabrás.
Soñare con el nacar virginal de tu frente;
soñare con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñare con tus labios desesperadamente;
soñare con tus besos ... y jamás lo sabrás.
Quizas pases con otro que te diga al oido
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amare más que nunca ... y jamás lo sabrás.
Yo te amare en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos ... y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-- el tormento infinito que te debo ocultar --
te diré sonriente: "No es nada ... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima ... ¡y jamás lo sabrás!
Jose Angel Buesa de su libro OASIS (1977)



José Hierro
(España)

Segundo amor

No quiero que desgranes tu pasado en mis manos,
porque sólo el presente ofrece carne viva.
Sería, recordar, sentir dolores de otros
doliendo en nuestras vidas.

Serenidad. Se siente el otoño en el alma
caer, con la tristeza de su razón cumplida.
A qué mirar adentro, a la espalda, pensar
en la luz que declina.

Quisiera preguntarte; pero yo me someto.
Contengo la pregunta con la mano en la herida.
No quiero que desgranes tu pasado, que tornes
a lo que no se olvida.

De "Libro de las alucinaciones" 1964




José de Espronceda (1810-1842)

SONETO

Fresca, lozana, pura y olorosa,
gala y adorno del pensil florido,
gallarda puesta sobre el ramo erguido,
fragancia esparce la naciente rosa.
Mas si el ardiente sol lumbre enojosa
vibra, del can en llamas encendido,
el dulce aroma y el color perdido,
sus hojas lleva el aura presurosa.
Así brilló un momento mi ventura
en alas del amor, y hermosa nube
fingí tal vez de gloria y de alegría.
Mas, ay, que el bien trocóse en amargura,
y deshojada por los aires sube
la dulce flor de la esperanza mía.



José Agustín Goytisolo

Como la piel de un fruto, suave...

Como la piel de un fruto, suave
a la amenaza de los dientes,
iluminada, alegre casi,
ibas camino de la muerte.

La vida estaba en todas partes:
en tu cabello, sobre el césped,
sobre la tierra que añorabas,
sobre los chopos, por tu frente...

Todo pasó, tal un verano,
sobre tu carne pura y breve.
Como la piel de un fruto, ¡eras
tan olorosa y atrayente!



José Emilio Pacheco
(Mexico)

Los elementos de la noche

Bajo el mismo imperio que el verano ha roído
Se deshacen los días.
En el último valle
La destrucción se sacia
En ciudades vencidas que la ceniza afrenta.
La lluvia extingue
El bosque iluminado por el relámpago.
La noche deja su verano.
Las palabras se rompen contra el aire.
Nada se restituye ni devuelve
El verdor a la tierra calcinada.
Ni el agua en su destierro sucederá a la fuente
Ni los huesos del águila volverán por las alas.



José Coronel Urtecho

No Volvera El Pasado

Ya todo es de otro modo
Todo de otra manera
Ni siquiera lo que era es ya como era
Ya nada de lo que es sera lo que era
Ya es otra cosa todo
Es otra era
Es el comienzo de una nueva era
Es el principio de una nueva historia
La vieja historia se acabo, ya no puede volver
Esta, ya es otra historia
Otra historia distinta de la historia
Otra historia contratia de la historia
Precisamente lo contrario de la historia
Precisamente lo contrario del pasado
No volvera el pasado
Precisamente es el pasado lo vencido
Precisamente es el pasado lo abolido
Precisamente es el pasado lo acabado
Ya el pasado realmente ha pasado



José Asunción Silva (1865-1896)

NOCTURNOS

A VECES, CUANDO EN ALTA NOCHE
A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra
filtran por la ventana rayos de luna,
que trazan luces largas sobre la alfombra,
y en alas de las notas a otros lugares,
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
y en gótico castillo donde en las piedras
musgosas por los siglos, crecen las yedras,
puestos de codos ambos en tu ventana
miramos en las sombras morir el día
y subir de los valles la noche umbría
y soy tu paje rubio, mi castellana,
y cuando en los espacios la noche cierra,
el fuego de tu estancia los muebles dora,
y los dos nos miramos y sonreímos
mientras que el viento afuera suspira y llora!



JOSÉ SANTOS CHOCANO

Los volcanes

Cada volcán levanta su figura,
cual si de pronto, ante la faz del cielo,
suspendiesen el ángulo de un vuelo
dos dedos invisibles de la altura.
La cresta es blanca y como blanca pura:
la entraña hierve en inflamado anhelo;
y sobre el horno aquel contrasta el cielo,
cual sobre una pasión un alma dura.
Los volcanes son túmulos de piedra,
pero a sus pies los valles que florecen
fingen alfombras de irisada yedra;
Y por eso, entre campos de colores,
al destacarse en el azul, parecen
cestas volcadas derramando flores.




José Saramago

Retrato de un poeta joven

Hay en la memoria un río donde navegan
los barcos de la infancia, por arcadas
de ramas inquietas que despegan
sobre las aguas las hojas curvadas.

Hay un golpear de remos acompasado
en el silencio de la tersa madrugada,
olas blancas se hacen a un lado
con el rumor de la seda arrugada.

Hay un nacer del sol en el sitio exacto,
en el momento que más cuenta de una vida,
un despertar de los ojos y del tacto,
un ansiar de sed no abolida.

Hay un retrato de agua y de quebranto
que irrumpe del fondo de esta memoria,
y todo lo que es río abre en el canto
que cuenta del retrato una vieja historia.



José Batres Montúfar (1809-1844)
(Guatemala)

Yo pienso en ti

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de la luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de su nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme, en ciego frenesí,
sin proferir un sólo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti!



José Lezama Lima
(Cuba)

AH, QUE TÚ ESCAPES

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.

Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.




José Gautier Benítez
(Puerto Rico)

UN ENCARGO A MIS AMIGOS


Cuando no quede ya ni un solo grano
de mi existencia en el reló de arena,
al conducir mi gélido cadáver,
¡oh!, recordad mi súplica postrera:

"No lo encerréis en los angostos nichos
que cubren la pared formando hilera,
que en la lóbrega angosta galería
jamás el sol de mi país penetra.

El linde recorred del cementerio
y en el suelo cavad mi pobre huesa,
que el sol la alumbre y la acaricie el viento
y que broten allí flores y yerbas.

Que yo pueda sentir, si algo se siente,
a mi alrededor y sobre, muy cerca,
el ígneo rayo de mi sol de fuego
y esta adorada borinqueña tierra."

La poesía contra la guerra

Letanía de las ganancias de guerra Allen Ginsberg Dedicado a Ezra Pound Estos son los hombres de las compañías que han sacado               ...