3 de abril de 2010

Santa o Pecadora?


Por Roberto Villalobos

María Magdalena era judía, fiel seguidora de Jesús, pero también se dijo por siglos que fue una pecadora arrepentida. ¿Cuál es la verdad?

Se le recuerda como la prostituta perdonada por Jesús, como la pecadora que lavó los pies del Mesías con sus lágrimas y los enjuagó con sus cabellos. Se llamaba María Magdalena.
Pero los evangelios también la muestran como una persona ligada profundamente con la vida de Jesús. De hecho, ella tuvo un papel protagónico en dos de los pasajes más importantes del cristianismo: estuvo durante la crucifixión de Jesucristo y, junto a otras mujeres, lo apoyó en los terribles momentos que sufrió hasta su muerte. También descubrió la tumba vacía y fue la primer testigo de la resurrección del Hijo de Dios.
Pero si ella estuvo desde el principio del movimiento cristiano, ¿por qué se le difamó? ¿Es cierto todo lo malo que se dijo de ella durante siglos? ¿Fue una prostituta arrepentida? ¿Alguna vez Jesús la besó en la boca? ¿Fue más importante que los 12 apóstoles?
El pueblo de Magdala

Existen diversos estudios sobre la sociedad judía de la Palestina de hace unos dos mil años, pero se sabe poco de María Magdalena. Las primeras fuentes a consultar son los Evangelios canónicos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. En los cuatro textos se le menciona, pero ninguno aporta datos acerca de su familia, edad o estado civil.
Sin embargo, la primera pista de ella es su propio nombre: sugiere que procedía de un pueblo llamado Magdala (Migdal, actual Israel). De hecho, aún existe un lugar con ese nombre, a unos 200 kilómetros al norte de Jerusalén, en la costa del mar de Galilea. El nombre completo del pueblo era Magdala Taricaea.
Magdala, que deriva del hebreo, significa “torre”, y Taricaea, “pescado salado”. Si el nombre de aquel lugar fue Torre del pescado salado, lo más probable es que allí muchos hombres se hubieran dedicado a la pesca. Y como muchas mujeres de Magdala, María pudo haber trabajado en los mercados de pescado.
Pero hasta aquí no hay nada que indique que esta mujer hubiera sido prostituta. Entonces, ¿cómo pudo propagarse esa mala fama?
Para ello hay que revisar el texto judío antiguo llamado Lamentaciones Rabbá, el cual dice que “Dios juzgó a Magdala y lo destruyó por ser un lugar de fornicación”.
Para los historiadores expertos en aquella época, ese pudo haber sido el punto medular para que el cristianismo primitivo ideara la mala reputación de María Magdalena.
También hay que considerar que en esa época había un cúmulo de problemas sociales que pudo causar el declive moral de Magdala. Por ejemplo, se sabe que en los pueblos del Mediterráneo —que entonces estaba controlado por el Imperio Romano— existían muchos burdeles, y Galilea no era la excepción. Además, los romanos cargaban de fuertes impuestos a sus habitantes, y cuando las familias se desintegraban por la insoportable situación económica, era común que se entregaran a los hijos como esclavos y, en muchos casos, a las mujeres se les obligaba a ejercer la prostitución. Quizás ese haya sido el destino de María Magdalena. Sin embargo, las pruebas son circunstanciales, hipotéticas.
Por otro lado, el nombre de María Magdalena también indica otra cosa: que no estaba casada, pues, de lo contrario, habría llevado el apellido de su esposo.
Jane Schaberg, profesora de estudios religiosos y de género en la Universidad Detroit Mercy, nos explica, por correo electrónico, que en las escasas referencias que hace la Biblia acerca de su vida, ninguna aclara si tenía pareja, si era viuda o si tenía hijos. Y esa condición, en ese tiempo, originaba sospechas. Tal vez eso la relegó a un segundo plano, pero nada de esto justifica su imagen negativa.


Los demonios

El Evangelio de San Lucas (8:2) dice que a Jesús lo acompañaban algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades, entre ellas María Magdalena, de quien habían salido siete demonios.
“Jesús era conocido como exorcista”, refiere la estadounidense Karen King, colaboradora para este reportaje por medio de correo electrónico y profesora de Historia Eclesiástica en la Escuela de la Divinidad de la Universidad de Harvard, EE. UU.
Junto con los exorcismos, Jesús era conocido por curar enfermedades de forma milagrosa. Estos dos aspectos complementaban la campaña por la divulgación del Reino de Dios.
En esa época se pensaba que los demonios poseían a las personas que habían hecho algo malo —e incluso se decía que eran merecedoras de tal castigo—, pero que el problema se solucionaba con el genuino arrepentimiento o un cambio radical de vida.
Pero ahora expertos creen que muchos de esos casos de posesión simplemente eran una reacción contra la intimidación y el abuso. Estudios antropológicos de la época, llevados a cabo por Jane Schaberg, indican que las mujeres no tenían forma de protegerse ante la opresión de los hombres, y que si trataban de defenderse, eran golpeadas, por lo que el único escudo del que disponían era la adopción de una “personalidad demoniaca”.
Es probable que María magdalena se haya defendido así de la dominación de los hombres, y quizás por eso ellos no la miraban atractiva o apta para el matrimonio.
Pero fuera cual fuera el motivo de la posesión, las prédicas de Jesús la motivaron a seguirlo. Además, era una mujer soltera —tal vez sin fuertes vínculos familiares— y no tenía nada qué perder. Quizás sintió que el mensaje del Mesías era lo que ella buscaba en la vida.
Hasta ahora solo se puede inferir en que María Magdalena era una marginada, quizás soltera, que estuvo poseída y que luego se unió al naciente movimiento de Jesucristo. Después de eso, no hay ninguna prueba que apunte a que haya sido una prostituta.

En el desierto

En 1945, en las arenas desérticas de Nag Hammadi, Egipto, se descubrió que dentro de una vasija sellada de cerámica había una colección de textos antiguos, muy importantes para escribir la historia de los primeros cristianos.
Fueron escritos en copto, la lengua del Egipto cristiano antiguo. Los manuscritos incluyen el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe y los Actos de Pedro. Ninguno de estos está en la Biblia. Asimismo, debido a que no se adaptan a la doctrina cristiana, son considerados apócrifos.
Pero estos libros dieron más información acerca de María Magdalena, y también la muestran, con frecuencia, como la discípula más destacada de Jesús.
En diversos pasajes, Jesucristo debate con todos sus discípulos, pero es ella la que comprende, mientras que los demás —los varones— parecen confusos.

El Evangelio de Felipe

Con el paso de los siglos, los documentos descubiertos en Nag Hammadi fueron atacados por las hormigas, las cuales hicieron diversos agujeros en los papiros. Por supuesto, también dañaron el Evangelio de Felipe, el cual es el libro que más controversia ha causado, pues los insectos dañaron sitios clave. Un pasaje del texto dice:
“La compañera de […] María Magdalena. […] la amaba más que a todos los discípulos, y la besaba a menudo en su […]. El resto de discípulos […]. Le preguntaron: ‘¿Por qué la amas más que a todos nosotros?’ El Salvador respondió y les dijo: ‘¿Por qué a ustedes no los amo tanto como a ella?” y a continuación, explica Schaberg, Jesús les dijo que a pesar de que ella no era ciega, veía la luz.
Stephen Emmel, profesor de coptología en el Instituto de Egiptología y Coptología de la Universidad de Münster, Alemania, y uno de los expertos que ayudó a restaurar y unir los pedazos de los manuscritos de Nag Hammadi, indica que lo más probable es que ese espacio perdido tenía escrito que Jesús besaba en la boca a María Magdalena. Emmel se basa en la gramática del copto y en la longitud del texto perdido.
Karen King coincide con Emmel: “La palabra ‘boca’ ha sido restaurada por editores modernos, la cual caza con el espacio en blanco (dejado por las hormigas)”, explica.
“Los besos entre Jesús y María Magdalena dan a entender que tenían una relación especial”, escribió King en su libro El Evangelio de María de Magdala: Jesús y la primer apóstol mujer (2002).
Para King, sin embargo, los besos no deberían ser interpretados como algo erótico o como expresión de sexualidad —como se ve en la actualidad—, sino como una forma para la “transmisión divina del conocimiento”.
Incluso, en el mismo evangelio, dice: “Los perfectos son concebidos por medio de un beso y nacen. Por eso también nosotros somos inducidos a besarnos unos a otros (para) concebir adentro de nuestra gracia mutua”.
“Esto afirma la especial relación de María Magdalena y Jesús, basada en la perfección espiritual”, expone King.
Por aparte, el Evangelio de Felipe también muestra a María Magdalena como un símbolo de la sabiduría divina, y quien recibe adoctrinamiento personal de parte de Jesús, pues es la que entiende el mensaje a la perfección. Pero lo escrito en este libro es tan radical que el cristianismo aún lo descalifica.
Entonces, ¿puede ser este evangelio fiable?
“La fe católica solo se apoya en los Evangelios canónicos; los apócrifos no son considerados Palabra de Dios”, comenta Francisco Romero, teólogo jesuita de la Universidad Rafael Landívar. El padre Hugo Estrada coincide: “Los apócrifos reflejan fantasías”.

¿La más allegada a Jesús?

Para ello hay que buscar en la Biblia, en donde menciona de forma clara que María Magdalena estuvo en los momentos más importantes de Jesús en la Tierra: Primero, durante su crucifixión, ocasión en la que todos los discípulos huyeron, y solo las mujeres permanecieron a su lado. “Ellas siguieron a Jesús, más fieles que los hombres. Las mujeres, las mal llamadas cobardes, fueron las valientes”, manifiesta Romero.
Según los evangelios, tras su muerte, el cadáver fue colocado en un sepulcro y cerrado con una enorme roca. Después del sábado, María Magdalena fue a verlo, pero, para su sorpresa, estaba vacío.
Entonces corrió con los discípulos y les dio a conocer que el cuerpo del Señor había desaparecido. Nadie le creyó.
Aún ante la incredulidad, Pedro y otro discípulo corrieron al sepulcro para comprobar lo que María Magdalena les había anunciado. Pedro vio el sudario y las vendas en el suelo. Pero fue el otro discípulo el que comprendió lo sucedido: que Jesús resucitó de entre los muertos.
Cuando volvieron a casa, María Magdalena se quedó sola junto al sepulcro, sentada y llorando. A continuación vendría el otro momento importante en el que se menciona a esta mujer: Aparecen dos ángeles sentados delante de ella, uno a la cabeza y el otro en los pies del sepulcro. Le preguntan por la razón de su llanto, y ella responde: “Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto”.
Al decir eso, volvió la cara y vio a alguien más —pensó que era el encargado del huerto—, y le preguntó lo mismo. María Magdalena respondió: “Señor, si tú te lo has llevado, dime en dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré”.
Aquella persona le dice: “María”, y ella, al instante, se da cuenta de que es Jesucristo. En la confusión se acerca a Él, pero este la detiene con la frase: “No me toques, que todavía no he subido al Padre”. Luego le ordena ir con los demás para dar la noticia de que ha resucitado.
De hecho, la Resurrección es el punto cumbre del cristianismo, y María Magdalena fue la primera en presenciarlo. Así daba inicio un movimiento que cambiaría el rumbo de la historia.
Pero aún así, a María Magdalena se le difamó y se le relegó a un papel secundario. ¿Qué pasó?

La mujer apóstol

El Evangelio según San Juan explica que los requisitos para ser apóstol eran haber estado con Jesús durante su período en la Tierra, haber sido testigo de la muerte y la Resurrección, y ser capaz de salir a predicar el mensaje de Dios.
Dichos requisitos los cumple María Magdalena, pero la Biblia nunca le otorgó esa categoría. La postura eclesiástica católica actual, de acuerdo al padre Estrada, es que “la mentalidad de la época hizo que se eligiera como apóstoles solo a los hombres, porque ellos eran los que dirigían, y Jesús tuvo que adaptarse a ello”.
Pero otra razón puede estar en un texto apócrifo descubierto por el alemán Karl Reinhardt, en 1896, en un bazar de El Cairo, Egipto. El documento estaba forrado de piel y escrito en copto. Su procedencia aún es misteriosa, aunque se sabe de su autenticidad y que data del siglo II de esta era. Se le conoce como Códex de
Berlín, Códex de Akhmim o Papyrus Berolinensis 8502. Al examinarlo, los expertos se dieron cuenta de que se trataba del Evangelio de María Magdalena.
La historia empieza en algún momento luego de la Resurrección, cuando los discípulos acaban de experimentar la aparición de Jesús.
Ese texto narra que el Mesías animó a sus discípulos a predicar el evangelio, pero que estos se mostraron temerosos, porque a Él lo crucificaron, y sentían que iban a correr la misma suerte. María Magdalena, sin embargo, es la que sale adelante y dice: “No se preocupen, porque Él prometió que estará con nosotros y que nos protegerá”. Luego discute con ellos la palabra del Señor. En el Evangelio de Felipe, ella es un símbolo de sabiduría, pero en este —el de María Magdalena— es la que está a cargo; es la líder del grupo. Después, Pedro le pide a María Magdalena que les cuente alguna enseñanza que haya escuchado y que no se les haya transmitido a ellos. Ella responde: “Les diré lo que se les ha o c u l tad o”, y empieza a relatar sobre la vez que se le apareció Jesús y sobre la conversación que tuvieron, que está relacionada con el desarrollo espiritual y la eterna batalla contra el mal. Pero de inmediato surge el conflicto: Andrés se levanta y dice: “No sé qué opinan los demás, pero estas cosas me parecen muy extrañas, y creo que ella nos da a conocer cosas distintas a las del Salvador”. Lo peor sucede cuando Pedro interviene al decir: “¿Es que ahora todos tenemos que escucharla? ¿Hablaría Jesús en privado abiertamente con una mujer en vez de hacerlo abiertamente con nosotros? ¿La prefería a ella en vez de a nosotros?” Pero Mateo defiende a María Magdalena. “Pedro consideraba a María Magdalena como una rival que buscaba el liderazgo del g rupo”, señala King, pues en esos textos es ella quien entiende a cabalidad las enseñanzas de Jesús. Pese a ello, se tomó a Pedro como “la roca sobre la que se fundó la Iglesia”, y que es el discípulo destacado o principal. Cuanto mucho, María Magdalena quedó en un papel secundario. “La Iglesia nunca la presentó como una lideresa, sino como un modelo de co nve rs i ó n”, confirma el padre Estrada. Pero es que el Evangelio de María Magdalena es tan controversial que propone, prácticamente, replantear demasiados aspectos de la historia cristiana: “Pedro aparece como un ignorante enojado que siembra la discordia; en cambio, presenta a María Magdalena como maestra y guía espiritual de los discípulos varones. Y ella no solo es una discípulo, sino ‘la apóstol de los a p ó s to l e s ”, revela King. El padre Estrada, sin embargo, sostiene que esos textos reflejan leyendas y que no son considerados Palabra de Dios.

La lucha

El Evangelio de María Magdalena nació de la forma en que se congregaban los primeros cristianos. Estos se reunían en las casas, y estas eran dominio de las
mujeres. Por ejemplo, en las cartas de San Pablo a los Corintios se narra que había
mujeres profetas dentro de las comunidades cristianas. Pero a partir de los siglos
II y III, refieren historiadores, empezaron a surgir diferencias dentro de los
grupos dirigidos por los hombres y en los liderados por las mujeres. Incluso,
dentro de esas comunidades, María Magdalena llegó a convertirse en una especie
de modelo de cómo debía ser una mujer cristiana. A partir de entonces ella
asume la función de representar a las mujeres, mientras que Pedro —el que se
opone a ella— simboliza a los hombres. “La relación entre Pedro y María Magdalena
acabó por representar el conflicto”, expone King en su libro. De esa opinión difiere el padre Estrada, y señala que “la confrontación entre ambos es una leyenda”.
Sin embargo, existen muchos manuscritos cristianos primitivos que evidencian tensión entre ambos. “Incluso en escritos del Nuevo Testamento”, señala la obra Las mujeres en las Escrituras: Un diccionario de mujeres nombradas y no nombradas en la Biblia
Hebrea, los libros apócrifos/ canónicos y el Nuevo Testa mento , de Carol L. Meyers.
A medida en que Pedro y sus ideas se imponían en el creciente movimiento cristiano,
la posición de María Magdalena como discípula importante se fue opacando, y cuando la Iglesia se institucionalizó, las mujeres que ejercían liderazgo se vieron desplazadas.
Se sabe que en los siglos IV y V —cuando la Iglesia tomó fuerza—, el hecho de
que una mujer liderara de forma pública era considerada una herejía. Por eso,
solo los varones podían ser ordenados obispos o sacerdotes. A partir de esto, la figura de María Magdalena era un problema, pues servía para validar la importancia y liderazgo de la mujer en la Iglesia. De hecho, el Nuevo Testamento —analiza King— también se inclina a disminuir el papel ejercido por las mujeres. “El Evangelio de Lucas tiende a reducir el estatus de María Magdalena y de las mujeres en general, y las aparta a roles de subordinación. En Lucas 8:1-3 describe a “los 12” como los discípulos; en cambio, a las mujeres que seguían al Maestro las describe como aquellas que daban hospedaje y que apoyaban con otros recursos, para que así los hombres se dedicaran de lleno a la predicación”. Al respecto, Schaberg opina: “A las mujeres se les adjudicaron roles ‘secretariales ’, y a los hombres, un título de ‘ejecutivos’”.

Los investigadores creen que los líderes del cristianismo primitivo trataron de erradicar cualquier otra idea radical, como los textos encontrados en Nag Hammadi o el Evangelio de María Magdalena. Y quienes tenían aquellos documentos optaron por tirarlos o esconderlos. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿Cómo llegó María Magdalena a ser calificada de prostituta?

La difamación

Karen King indica que senecesitaba una historia alternativa para narrar la vida de María Magdalena y su posición de liderazgo. “A principios del siglo IV, teólogos cristianos empezaron a construir una historia alterna. El primer movimiento fue asociar a María Magdalena con la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús con sus perfumes —citada en Lucas 7 : 36-50 —. Pero la confusión continuó al asociar a esta última con la María que aparece en el Evangelio según San Juan (12:1-8), quien también ungió los pies del Mesías con perfumes y que, en realidad, era hermana de Marta. Fue así como la María mencionada en el Evangelio de Juan se asoció con María Magdalena y de esa forma se convirtió en la pecadora que ungió a Jesús, así como con toda pecadora que aparece en la Biblia”, apunta King. En efecto, “puede ser que a partir de ahí se haya empezado a difamar a María Magdalena”, dice Romero. Pero la transformación de apóstol a pecadora, y luego a arrepentida, se asentó durante el sermón del papa Gregorio el Grande, a finales del siglo VI. Esto fue lo que dijo acerca de María Magdalena: “Ella, a la que Lucas llama mujer pecadora, y a la que Juan llama María, nosotros creemos que era la María de la que salieron siete demonios, de acuerdo a Marcos ”. El sermón prosiguió, y dijo que ella luego se arrepintió y que transformó el conjunto de sus pecados en virtudes. De esta forma, María Magdalena pasó de ser una líder apostólica a prostituta arrepentida, así como un modelo idóneo
para que los seguidores de la fe cristiana reflexionaran sobre sus pecados y se arrepintieran. La Iglesia Católica, posteriormente, le adjudicó un día en la santoral, pero era una santa que personificaba el arrepentimiento.

¿Cómo recordarla?

En 1969, la Iglesia Católica reconoció que a María Magdalena se le había
difamado, y le retiró el título de penitente de su nombre en el santoral. Pese a ello, muchos aún la recuerdan como la prostituta que se arrepintió, ya que esa imagen duró varios siglos. “El mejor aporte que se puede hacer es que la gente cambie la perspectiva que tiene de ella”, expone Romero. Por eso, hay que recordarla
como una extraordinaria mujer que destacó en el movimiento cristiano, que siguió fielmente a Jesús y que fue testigo de su crucifixión y Resurrección. Tal vez algún día se le acepte como lo que de verdad fue: una de las fundadoras de la fe cristiana.

Fuente: prensalibre.com revista D


Soneto
El dolor de tu muerte

Me duele verte así: brazos abiertos,
miradas en la más cruel agonía
latigazos de infame apostasía
de hombres que viven pero yacen muertos.

Me duele tu dolor y tu abandono,
tus miradas de luz y tu tristeza;
el hombre exhibe su odio y su vileza,
Cristo la bella frase: “te perdono”.

Ondas de odio te cubren, cesa el río,
sangre y agua contempla el mundo impío
y hay en los tuyos cruel desilusión.

Mira el cielo, la tierra se horroriza
cuando la muerte ingrata se desliza
y canta libertad el corazón.

Delfido Barrera Navas
(Guatemala, 1927)

28 de marzo de 2010

Abre sus puertas la Casa Museo de Gabriel García Márquez


La casa museo del Nobel de literatura Gabriel García Márquez en la población colombiana de Aracataca (norte) abrió sus puertas tras más de tres años de reconstrucción, confirmó el Ministerio de Cultura. La vivienda, convertida en museo, recrea detalladamente los espacios en los que transcurrió la infancia y adolescencia el reconocido escritor colombiano.

El museo cuenta con 14 ambientes característicos de las viviendas caribeñas de la primera mitad del siglo XX y los nombres de cada uno de los espacios fueron autorizados por "Gabo". La casa reconstruida pertenecía a los abuelos de García Márquez y forma parte de los lugares de Aracataca que son considerados una "génesis" de una buena parte de la inspiración literaria del Nobel. clarin.com


Muere Matilde Elena López, escritora salvadoreña y militante contra el martinismo.

Matilde Elena López falleció de una pulmonía, según lo informó un matutino local. Tenía 91 años, los últimos de los cuales los pasó cobijada por su hija Floritchica y sus nietos, en su casa de Antiguo Cuscatlán. Había borrado muchos recuerdos, útiles e inútiles, de su mente y quizás su único habitante era el amor.


Matilde Elena López fue maestra y amiga de varias generaciones de escritores salvadoreños. No pretendo decir con esto nada nuevo, nada que otros —y yo mismo— no hayan dicho antes. En un mundillo literario y artístico como el salvadoreño, donde una muestra de amistad es tan frecuente como la proverbial gota de agua en el desierto, López se interesaba por lo que hacían los demás escritores.

Una pérdida de este tipo reseca cualquier vida. No la de Matilde Elena López. Al zarpazo de la muerte, ella le respondió con el amor, así como su admirada Antígona lo hizo para reivindicar la dignidad de su hermano muerto ante las leyes tiránicas.

Guardemos silencio ahora. Que hable la maestra, la amiga:

Preguntas si llegó
La primavera
Radiante no me ves
La cara
Como si el sol
Iluminara adentro.
No sientes que la vena
Casi estalla
De júbilo y alborozo,
De alegría
Y no ves que estallan
Los colores
Del blanco hasta el oscuro
Y hasta el fondo
De aquella noche
Noche de profundis.

rebelion.org

23 de marzo de 2010

Muere escritora hondureña Amanda Castro


La reconocida escritora hondureña Amanda Castro murió pasado 18 de marzo en Tegucigalpa, a los 48 años, debido a una enfermedad pulmonar, informaron hoy fuentes allegadas a su familia.
Castro, nacida el 12 de octubre de 1962 en Tegucigalpa y maestra de educación primaria y educación media, fue galardonada en 2008 con la "Hoja del Laurel en Oro" por el gobierno hondureño.
Su obra fue reconocida en Honduras y en el exterior, con publicaciones en periódicos y revistas de Centroamérica, Europa y Estados Unidos.
Entre otras obras publicó "Poemas de amor propio y de propio amor", "Celebración de mujeres", "Quizás la sangre", "La otra cara del sol", "Una vez un barco", "Viajes y sueños: reflexiones sobre creación e identidad", "Pronombres de tratamiento en el español hondureño" y "Otros testimonios: voces de mujeres centroamericanas".
En 1993 se hizo merecedora del Primer Premio Poesía en el 56 Certamen de Juegos Florales México, Centroamérica y el Caribe que se en, Guatemala, con su libro "Celebración de mujeres".
También fue fundadora de la Editorial Ixbalán de Honduras y defensora de los derechos laborales de las mujeres, principalmente de las que trabajan en la industria de maquila (ensambladora


Satinada pantalla de la noche

Frente a esta satinada pantalla
tus labios envuelven mi cuerpo
me palpás completa
te palpo infinita
mar en calma
—la profundidad de mi piel
hundida en la tuya—
el palpitar de tu sangre
fluyendo en mis labios
bestia en celo
ansiosa y desatada

Tus labios
henchido deseo
en mi boca
manantial de lirios florecidos
y sé que te amo
en este desierto infinito de la memoria
alargada por los sueños

Te veo de pie
tras mis hombros
levantando mi pelo
tu aliento escurriéndose
apenas roza mi piel
y dejo caer el peso de mis años
para amarte una vez más

Reís
con la sonrisa de una mujer joven y libre
y nos veo adolescentes
explorando nuestros cuerpos
igual que la primera canción
redondeando la curvatura
de un seno despierto
con el toque y la humedad
de las lenguas
la endurecida punta
para complacer

Y me veo
lamiendo tus labios
prolongándome la vida
y acercándome a la muerte
envuelvo mi lengua con las palabras
que me has dado siempre
y te encuentro sentada en Mi Centro
—que ahora es el Tuyo—
y saboreo la sal de tu angustia
que lo absorbe todo

Con tus gritos tiernos
epitafios de placer
libero tu pelo
ondeando al viento otoñal
de nuestras costas
transparentes y profundas
estoy
apaciblemente tierna
rodeada por tus piernas
—barco por fin anclado—
aflojo de mi pecho
su amargura
—Me entregás todo—

Me elevo por los aires
con los duendes
que despiertan entre mil llagas
mi piel adormecida
el sollozo de mi llanto
placentero y pleno
salpica tus mejillas puras

Mi eterna compañera
te veo en la cocina sonriente
tragándote las gotas
que resbalan de mi frente
de mi pubis
tu lengua recorriendo
el abdomen contraído
de deseo
y subís
y subís
hasta los pechos
tus dientes los dominan dulcemente
y me estremezco una vez más
el sol y el mundo desaparecen
ante mis ojos
—ah!! la nada existencial!—
vivir la vida entera en un segundo
y soy bajo tu piel
la sangre que nos une
en nuestro lecho
y soy bajo tu piel la mujer que había soñado ser
y soy la mujer que ama a otra mujer
y soy tu mujer
y soy por fin quien soy



Extensión de las horas

Has venido a convertirte en todo
Extendiendo mis horas
repaso en mi memoria
tus ojos
relámpagos fugaces
fugitivos
tus manos
universos diminutos
de ternura y miel
la humedad
de tus labios
desatando en mis entrañas
una bestia adormecida
la curva de tu cuello
entre mis manos
trémula
tu olor a nardos y deseo
el eco profundo de tu voz
en despedida

Mi entraña arremetida
contraída
alada en convulsiones
derramándome toda en tu recuerdo
día y noche
con el constante salto
entre la piel y la esperanza
buscando una excusa para llamar
para escuchar tu voz
como granizos en mi espalda
para sentir de nuevo este hoyo
para sentir de nuevo
en tus labios este dolor
que atormenta mis pasiones
y mis sueños



Under the skin



I’ve got you under my skin
I have got you so deep in my heart
that you’re all ready a part of me.
Diana Krall


Escribo
para vos
estos poemas
de amor
entre mujeres
abrazando
de una vez
mi existencia
y el poderoso cordón
que enlaza nuestros vientres
en la noche
a oscuras
en el silencio
de esta soledad que habito
Porque sólo palabras
puedo darte
—son lo único esencialmente mío—
porque sólo narrando
tu historia
se teje con la mía
en la noche
a oscuras
Porque sólo las palabras
me permiten acariciar tu pelo
a la distancia
y en la memoria
porque sólo deslizando mis manos
sobre las teclas tenues
puedo sentirte
igual que a una canción
al interior de mis sentidos
porque sólo las palabras
pueden hablar de este compás
que marcan tus caderas
en mi pubis
Sólo las palabras
me permiten recorrerte entera
en un verso
en la noche y a oscuras



Primitivo amor

Primitivo es este deseo
de acercarme a tus labios
nuevamente
y morder tiernamente
tu cuello
sin llegar a lastimarte

Primitivo es este eco
que se agolpa entre nosotras
cada instante
recorriendo nuestras fuentes
como esferas de colores
—kundalini estremecido—

Primitiva es esta voz
que me despierta
el roce de tu piel
y una caricia prometida

Primitivo es este líquido
que derramo
sobre papeles blancos
como la sangre intensa
acumulada en el deseo
doloroso de mis labios

Primitivo
es este amor
que te propongo

22 de marzo de 2010

Adios Amanda












"acabo de enterarme del fallecimiento de Amanda, la más contundente poeta que haya conocido. Estoy muy tristea"- Maya Cu


BREVE NOTA BIOGRÁFICA DE LA POETA
Amanda Castro, promotora y activista de los derechos y la creación de las mujeres, nació en Tegucigalpa, Honduras, el 21 de octubre de 1962, falleció en Tegucigalpa, el 19 de marzo de 2010. Ha publicado, entre otros, Poemas de amor propio y de propio amor (1993); Celebración de mujeres (1996), Onironautas (2001), Una vez un barco (2004).

Compiló en una antología la poesía escrita por mujeres hondureñas contemporáneas. Doctora en filosofía por la Universidad de Pittsburg, es fundadora de Ixbalam Editores (http://www.ixbalameditores.org/) y del Proyecto Siguapate (http://proyectosiguapate.blogspot.com).

No lloren por mí

Cuando el velero blanca de mi calmada paz y la melancolía se aleje del
puerto con camino infinito y sin retorno/ no lloren por mí/ que la
muerte me ha dado el descanso y con sus tiernos brazos me muestra el
camino de la luz hacia la aura/ que la muerte me lleva consigo a
conocer los secretos fantasmas de sueños insomnes que tanto dolor
provocaron en vida/ que no llore mi madre/ porque con nuestros muertos
estoy de regreso desnuda y contenta de la mano del hombre que decidió
ser mi padre y su amor/ que los abuelos me aguardan para contarme los
cuentos de antaño que no pude escribir/ que no llore mi hermano/
porque él me vio en la montaña perderme en la lluvia buscando un
camino que llevaba al mar/ que recuerde mi risa confundida/ entre los
granitos de arena que cantaban los niños/ de nuestro viaje río arriba
descubriendo el amor/ que no lloren mis niñas/ tres hebras de la misma
madeja que hilvanan el cielo y el mar/ el viejito lleno de amor que no
llore nunca/ porque voy contenta/ que no llore mi amante compañera
tierna/ mi bastón/ mi mano mi pluma cuando no he podido escribir/ mi
amor cuando no he podido amar/ mi vida cuando no he podido vivir/ que
no lloren mis amigos/ porque ellos ya conocen de mis amores con la
muerte y no les sorprende el dolor/ que recuerden mis versos y que
beban lo que no pude/ cuando apenas y se distingan mis cenizas entre
las aguas o el viento de un templo en Copán/ que no llore nadie/ que
quemen incienzo alzando las copas/ que me voy contenta para Xibalbá/
que no llore nadie/


http://fis.ucalgary.ca/ACH/Registro/Amanda_Castro/Poesia.html



15 de marzo de 2010

Murió El Escritor Miguel Delibes


El escritor Miguel Delibes ha entrado ya en el lugar de los escogidos, después del funeral oficiado este mediodía en la catedral de Valladolid, su posterior incineración y el depósito de las cenizas en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres de la ciudad, donde descansa ya, junto los escritores José Zorrilla y Rosa Chacel y el bailarín Vicente Escudero. Para respetar su deseo de descansar junto a su esposa, Ángeles de Castro, los restos de su mujer -fallecida en 1974 a los 50 años- serán también trasladados con él.

Allí se encuentran también los restos del investigador Pío del Rio Hortega, discípulo de Ramón y Cajal; del pensador Ricardo Macías Picavea y del poeta realista Emilio Ferrari, entre otras personalidades.

La capilla ardiente de Miguel Delibes, que falleció el viernes a los 89 años, se reabrió al público a las 10,30 horas de hoy después de que el viernes pasaran por ella cerca de 15.000 personas en diez horas.

Una hora más tarde, el féretro fue conducido a pie desde la Casa Consistorial, en donde estaba instalada la capilla ardiente, hasta la Catedral metropolitana.

Las tribunas instaladas en la plaza Mayor con motivo de la próxima celebración de la Semana Santa estaban abarrotadas de ciudadanos, al igual que la explanada de la plaza. Todos querían dar con aplausos su último adios a quien ha sido uno de los vecinos más ilustres de la capital vallisoletana, la misma en la que nació, vivió y murió.

Una vez que el féretro fue depositado en el coche fúnebre los nietos emocionados se fundieron en un profundo abrazo mientras que los miles de asistentes aplaudieron durante más de un minuto a Miguel Delibes, tras lo cual guardaron un minuto de silencio para, posteriormente, seguir aplaudiendo.

15.000 personas pasaron por la capilla ardiente para despedir al querido escritor

El recorrido hasta el templo contó con la presencia de cientos de ciudadanos entre los que estaban la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, y la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, además de diversos representantes políticos como Tomás Burgos, Miguel Ángel Cortés, Ana Tormes o Emilio Álvarez. También quisieron expresar personalmente sus condolencias personajes de la cultura como el vicedirector de la RAE, Jose Antonio Pascual, las actrices vallisoletanas Concha Velasco y Lola Herrera; la actriz María Fernanda D'Ocon; los escritores Gustavo Martín Garzo y Joaquín Díaz; el director teatral Fernando Urdiales, el poeta Antonio Colinas o el cantautor Amancio Prada.

Precisamente, durante el recorrido, controlado por un fuerte dispositivo policial, Germán Delibes, uno de los hijos del autor de obras como 'Los santos inocentes' o 'El hereje', agradeció las muestras de cariño de los asistentes.

El paso del cortejo fúnebre era recibido con aplausos por los cientos de ciudadanos que se agolparon en las inmediaciones de la Catedral Metropolitana una hora antes de que comenzara el funeral.

El acceso a la Catedral por la puerta principal era prácticamente imposible pues fueron muchos los vallisoletanos que querían despedir a uno de sus escritores más ilustres, junto a José Zorrilla o Rosa Chacel.

Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando el cortejo llegó a la puerta de la Catedral y el féretro con los restos del maestro descendían del coche fúnebre, mientras que los cientos de ciudadanos que se encontraban en el interior del templo se ponían en pie para recibir a Don Miguel y a sus familiares.

Una veintena de curas recibió el féretro de Miguel Delibes que quedó depositado a los pies del altar Mayor de la Catedral custodiado por dos guardias municipales vestidos de gala, mientras que a sus pies se depositaron parte del centenar de coronas y ramos que en estos dos días han llegado al Consistorio, ya que era imposible trasladar todas ellas hasta la ceremonia. Allí se celebró un funeral de cuerpo presente, oficiado por el administrador apostólico de Valladolid, Féliz López Zarzuelo, que destacó el compromiso humano y cristiano del fallecido.

Para respetar el deseo del escritor de descansar junto a su esposa, Ángeles de Castro, los restos de su mujer -fallecida en 1974 a los 50 años- serán trasladados al Panteón de Hombres Ilustres, donde se depositarán las cenizas del Premio Cervantes.


Fuente. www.elmundo.es

2 de febrero de 2010

Perdimos a Tomás Eloy Martínez




“La muerte es un alto hacia la sabiduría”

El deceso del gran escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez conmueve al mundo cultural iberoamericano.

“A medida que se madura, como la muerte es un hecho inevitable, se le pierde todo el miedo”, le dijo Tomás Eloy Martínez a El Espectador el año pasado.
“Es algo muy personal, pero seguiré dando la batalla hasta que las fuerzas me lo permitan”
“Más que miedo a la muerte es un alto hacia la sabiduría, que lo haya conseguido no lo sé”.

A pesar de los efectos de la quimioterapia, estaba feliz porque había logrado algo que los médicos le habían advertido como “no recomendable”: dedicar un año a terminar la novela que le faltaba escribir sobre el amor de dos cartógrafos en la época de la dictadura. Y lo logró, más que en un acto de la disciplina que siempre lo caracterizó, en un arrojo de valentía. Para él fue tan tortuoso a nivel físico, aunque tan “reconfortante a nivel espiritual”, ponerle punto final a Purgatorio que la melancolía propia se funde en la novela con la de los personajes: “Enfermé de gravedad y aún no sé cómo hicieron los médicos para mantenerme vivo… la muerte me fue a buscar… llevaba escritas unas ochenta páginas cuando la enfermedad me derribó”.

Se sobrepuso y en algún momento sintió que podía superar la enfermedad. ¿Cómo sigue maestro? “Sólo te digo que la salud va bien, que los médicos me están devolviendo la salud. La energía que tengo no es la misma que ustedes me conocieron en Bogotá y Cartagena. Sobrellevo muy bien mis dificultades. No estoy absolutamente recuperado, pero sí lo más recuperado que puedo estar”.

Quería volver a Nueva York, su segundo hogar después de Buenos Aires. En New Jersey, durante los últimos 20 años lideró los programas latinoamericanos de la Universidad de Rutgers. Allí acogieron al escritor exiliado a finales de los años 70, luego de aparecer en la primera lista de condenados a muerte de la dictadura argentina.

Me valgo de la primera persona para dar testimonio de la dimensión humana y profesional del personaje que murió el domingo. Centenares de periodistas latinoamericanos fuimos sus alumnos, sea porque tuvimos el privilegio de asistir a sus cursos en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en Cartagena (FNPI) y en las salas de redacción en Bogotá, o porque sus discursos y memorias tienen la capacidad de tocar el alma de quien se acerca a ellos.

Enseñaba y aconsejaba con una sabiduría y dulzura sólo comparables con las de Gabriel García Márquez, su gran amigo y cómplice en el periodismo y en la literatura. Para ellos está reservado el título de maestros. Con el Nobel y con Carlos Fuentes se reencontró por última vez a finales de 2008, en Ciudad de México. Ellos fueron los primeros en leer Purgatorio; celebraron, recordaron los tiempos del boom, de cuando casi tuercen su destino literario por el sueño frustrado de fundar un periódico que se iba a llamar El Otro, listo para editarse en Caracas y cerrado antes de que Tomás Eloy asumiera como editor general. Gracias a esa desilusión Gabo se concentró en terminar El amor en los tiempos del cólera y Tomás Eloy entendió que también debía dedicarse de lleno a la literatura sin abandonar sus amores furtivos con el periodismo.

Siempre seremos sus alumnos en la obligación, en el intento diario de “no traicionar la palabra escrita, ni tu nombre ni la profesión”, como me lo recordó hasta la última vez que hablamos sobre dos tareas que me había encomendado: hacerle un reportaje a Guillermo Sánchez Trujillo, el colombiano que dedicó media vida a descubrir la sorprendente influencia de Dovstoievski sobre Kafka y cómo las obras del checo son la “paraliteratura” del ruso —descubrimiento que registró en un aparte de Purgatorio—, y rendirle un homenaje a Capote por los 30 años de Música para camaleones, uno de los libros de cabecera de Tomás Eloy y de cualquier periodista.

Si alguien cumplió a cabalidad aquel lema de Capote de la autoflagelación con el “látigo” de la escritura fue el argentino. Hasta que sus manos y su mente se lo permitieron, escribió y reescribió. Su última novela sobre el mito griego del Olimpo quedó inconclusa. Así la había anunciado en entrevista con este diario : “Quiero escribirla en tres fases: el Olimpo de los dioses griegos, el de los nazis y el Olimpo argentino, que es un campo de concentración en el cual un grupo de guardianes, ungiéndose a sí mismos dioses, tratan de recrear el Olimpo griego”.

Su hijo Ezequiel, quien dirige en el diario Clarín la revista literaria Ñ y quien tuvo que asistir por él a varios de los homenajes que le rindieron durante el año pasado, cuenta que dejó dos capítulos terminados. “Luchó mucho, aferrándose a su trabajo. Por más que ya tenía poca movilidad y no podía hablar bien, pedía todos los días sentarse frente a su computador a trabajar”. De ello también da fe su asistente Marina Slaimen.

Lamento de García Márquez y Fuentes

El lunes, en Cartagena, lo lloraron en la casa de García Márquez. El escritor español Juan Cruz, invitado al Hay Festival, llamó desde allí a la familia Martínez para participarle el dolor del Nobel y del consejo rector de la fundación que él ayudó a construir. En su página www.fnpi.org le rendirán homenaje permanente: “Nos unimos al dolor de sus familiares y amigos, convencidos del gran aporte que Tomás Eloy significó para inculcar en las nuevas generaciones la imperante necesidad de ejercer un periodismo narrado con pasión, con fuertes valores éticos y con profunda vocación de servicio”.

Desde México el escritor Carlos Fuentes lamentó “que no se haya reconocido y premiado lo suficiente” a Tomás Eloy. “Merecía el Cervantes por una gran obra novelística, su mirada hacia el pasado trágico de la política argentina con su prosa diáfana, enérgica y maravillosa”.

El año pasado le otorgaron en España el Premio Ortega y Gasset, reconocimiento a cuatro décadas de trabajo por el periodismo iberoamericano. Seguramente la FNPI recopilará su obra y sus enseñanzas como ya lo hizo con Ryszard Kapuscinski, seguramente Alfaguara reeditará sus obras por ser uno de los pocos escritores, incluido el Nobel Saramago, a los que le dedicó la edición de todas las obras en formato de biblioteca.

“Tomás Eloy Martínez afirma su lugar entre los mejores escritores de América Latina”, escribió uno de los críticos literarios de The New York Times luego de leer Purgatorio. Pero me atrevo a decir que igual o más valiosas son sus novelas sobre el peronismo, en especial Santa Evita. La realidad histórica trascendiendo como ficción. El rigor periodístico y la denuncia, puestos al servicio de la imaginación. La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, valoró ayer la obra de Tomás Eloy como “una de las referencias fundamentales de la cultura en lengua española del último medio siglo”.

Inolvidable. Nadie como él más consciente de la transformación del periodismo a causa del torbellino informativo de internet, nadie más seguro de que sea cual sea la herramienta de comunicación, la palabra bien escrita, escogida para un lector pensante, siempre tendrá un lugar único como testimonio de la humanidad.

Tomás Eloy Martínez tenía 75 años y sabía que sus luces tendían a declinar. Entonces acudía a una cita de Faulkner en una entrevista a The Paris Review, que mantenía a la mano: “El artista es responsable sólo ante su obra. Si es un buen artista, será completamente despiadado. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Mientras no se libra no tiene paz. Arroja todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir su libro”. A esas palabras sumo las suyas, con las que no dejó de cuestionarse sobre su vida y obra: “En el horizonte de la historia, los hombres terminan por ser su obra antes que ellos mismos”.

Una obra de largo aliento

Tomás Eloy Martínez (1934) es el autor de ‘La novela de Perón’, de ‘Santa Evita’, de ‘El vuelo de la reina’, que ganó en España el Premio Alfaguara de Novela. Fue nominado al Internacional Man Booker, un premio bianual que reconoce la obra total de un escritor. Sus libros han sido traducidos a 36 idiomas. Su primera novela fue ‘Sagrado’ (1968) y se destacan ‘La mano del amo’ (1991; Alfaguara, 2003), los relatos de ‘Lugar común la muerte’ (1979), ‘La pasión según Trelew’ (1974), relato periodístico cuya tercera edición fue quemada en Córdoba por la dictadura militar, y los ensayos de ‘El sueño argentino’ (1999). ‘Réquiem por un país perdido’ (2003), ensayos y crónicas periodísticas escritas en los últimos 15 años; ‘Las vidas del general’ (2004), memorias del exilio y otros textos sobre Juan Domingo Perón; ‘El cantor de tango’ (2004), novela en la que un estudiante norteamericano llega a Buenos Aires en búsqueda de una voz, incluso mejor que la de Carlos Gardel; ‘El Suelo Argentino’ (1999) y ‘Ficciones verdaderas’ (2000). Era colaborador de ‘La Nación’ de Buenos Aires, ‘El País’ y ‘The New York Times’, cuya columna reproducía en Colombia El Espectador, la última publicada el domingo, sobre “Los desafíos de la cultura narco”. Hoy será velado en el Parque Memorial de Buenos Aires, antes de que sus restos sean cremados.

  • Nelson Fredy Padilla | EL ESPECTADOR


31 de enero de 2010

CINCO POETAS DE HAITI






Versos de René Depestre

Hegel en el Caribe

Papá Hegel es savia soberana
en el olmo de la filosofía:
sus germanas palabras de filósofo
aún viajan triunfales
en torno a los seres, a las aves
y a las cosas bellas de la vida,
mientras su faro sigue ciego
al naufragio de los Negros del mar Caribe.
¿Acaso por esto el mar
es un poeta trágico?
Papá Hegel se sabe de memoria
como su pupitre, la dialéctica
del ser y parecer en sociedad
de plantación: amo y esclavo
colono/indígena
santo cristiano/loa vudú
francés/criollo
blanco/negro/mulato
no obstante sus palabras forman sombras en torno
a los problemas de la máscara y la verdad.
¿Acaso por esto mi vida
no es escalera de cristal?
Papá Hegel tiene fuertes manos videntes
de carpintero para alumbrar a giorno
leyes y secretos de la gran historia
de las humanidades, mas no tiene ojos de hermano
para las venas que corren, alocadas,
desoladas, por el bosque de la desdicha negra.
¿Acaso por esto, mi negra,
comemos y bailamos en la cocina
cuando es noche de fiesta en Occidente?



El neumático incendiado
A Laënnec Hurbon
A Hans Christophe Buch

¿Conocéis la receta del tío Lebrun?
buen solomillo de haitiano a la plancha,
entrecot con patatas de nigromantes,
ola de historia humana azulona
de tanto sangrar en leña de infamias.
Haitiano-bistec viviendo el infierno
en un tercio de isla donde circula el destino
lejos de los convidados a la comedia,
sometidos los músculos, subastados en el templo
de los mercaderes negros y blancos de la globalización.
¡En el país primer productor mundial
de desdichas y de zombis,
voto en contra el neumático incendiado,
en contra del espacio y del tiempo locos
que nos hace la llama del tito Lebrun!
Yo voto por Toussaint Louverture
en contra del eterno retorno del látigo a mi lomo.
Salgo huyendo del viejo
orden gemelo bárbaro/civilizado;
a todo correr dejo para siempre
la casa en llamas de las barbaries:
soy un matinal volver a empezar,
mi carnaval madruga para ir
a-votar-al-sol-de-un-arte-de-vivir-juntos.



Omisión de socorro a poetas en peligro

La ternura de los poetas viaja
en ballena azul alrededor del mundo:
ayudadnos a salvar esta especie
en vías de extinción.



El Caos haitiano
A Yvonne Bador

Abierta está una desdicha-tigre
entre la vida y yo: ¿puede uno
dominar el caos haitiano de sus días?
¿puede uno contener en sus venas de nómada
el flujo existencial de tiempos de soledad?
todo el ultramundo mundial de nocturna desolación
sigue ofreciendo brazos de mar que cruzar.
Un mal-estar no interrupto se enrosca sin fin
en adiós de ternura al golfo de Jacmel.
Uno puede pasar su vida de poeta vencido
exiliado en los siete días de la semana.
Teniendo ante mí los años contados,
soy el caballo sudoroso de mis raíces.



Intemperies 99
A Pierre Tournier

Más allá de las viñas naufragadas
más allá de las casas reventadas
y de los sueños esfumados,
más allá de los ojos que todo lo perdieron,
más allá de las vidas que la lluvia humilló,
en la herida más viva del espíritu
la cicatriz va haciendo su obra de ternura:
los inocentes pájaros aprenden a cantar
de nuevo en el silencio de las gentes.
Lézignan-Corbières,
noviembre 1999



Ralentizar, obras nocturnas en la bahía de Nueva York

La casa propia haitiana y la casa ajena,
americana y potente, juntas alumbran
mi travesía de la rosa fervorosa de los vientos.
La barbarie de los tiempos ya no me espanta.
La libertad, estrecha en su jaula de hierro,
baja a prestar su sortilegio a la noche en vela
del poeta que trabaja en la bahía de Nueva York.
La estatua neoyorquina es huésped conmovida
de mis manos de alfarero: alegre y grave
bajo mis caricias de animal marino, el hada
de la pasta se abre a mi periscopio maravillado.
Mi cabeza detectora sitia su cuerpo de sirena:
metal caliente bajo el júbilo de mi honda,
eje húmedo y tierno, entre risas mudamos
la piel en la puerta donde renace la libertad.



Mitos esfumados
A Henri Bangou

Mis viajes de alegre nómada antillano
me condujeron hasta mi abismo natal:
amo su espacio y su tiempo marinos en duelo,
su vida hecha añicos sobre mi desierto.
Lejos de mi infancia maravillada en Jacmel
mis rebeldías de loa de la poesía
son en mis viejos días estrellas muertas.
La ternura de la leche ha dejado de subir
a los pechitos de las hadas de mi generación.
En un muelle expuesto a los tsunamis de la tarde
mi odisea cabe en un pañuelo remendado
que agita todo un país que se esfuma.
Aquí está, presa de su autodestrucción,
vive a temperatura de su suicidio,
en mi corazón todo su azul sin norte
en torno a mis ensueños de poeta en pedazos.
¡Ay, perdiz mía, siempre en rumbo fijo hacia
un ultrasufrimiento demente del sufrir!
¡Ay, dulce loa de la paz y las armonías,
concede a mi poema su última gira
en esta hora del naufragar donde el ocaso haitiano
enciende su quinqué en mi frente desolada.



Ceremonia de los adioses
A Sophanna y Miguel Igout

He aquí su vida llevada por el flujo magnético
que regula sus días y sus viajes de poeta;
un trote de burro en camino de cabras
un vuelo espiral de aeroplano sobre
el viejo cementerio marino de infancias
un tratado de erotismo chino justo antes
de irse en los gritos de amor de las mujeres,
de la campana basilical al carillón
vaciado en el metal en fusión de la mujer.
El porvenir pereció en la frente del viajero.
El horizonte se fue, quedó solo en el mundo:
¿qué tiempo de esperanza hará en el país natal?
Un radiante otoño de sabiduría responde
al espíritu protegido contra la morriña.
Muy de mañana corre a lomos de rucio
por tortas de yuca y leche del recuerdo.
Con el cuerpo cerrado a utopías de presa toma
la senda de la vida donde todo se envida.
Un gran jardín de ensueño aporta a sus trabajos
el embeleso de un perpetuo mes de junio.
Es memoria de la vida y de la muerte.
Es el acmé adulto culmen de la madurez.
En la tarde del retorno al polvo
la poesía de un eterno sol del membrillo
abre sus exequias al adiós de las mujeres.
Brillará su sol largo tiempo en sus cenizas.
Retorna al limo loco del bien y del mal:
a su vez se extingue en el lecho de tinieblas
sobre sus islotes de sombra cae sin piedad la noche.



Epitafio

Cuando vuelva su canto al polvo
de los caminos, plántenle un jardín
con frutas mañaneras de un abril imposible.


Poemas traducidos por el equipo de traducción dirigido por los profesores Joëlle Guatelli-Tedeschi y Adoración Elvira Rodríguez y cedidos para su publicación en El Cultural por la Fundación Sinsonte


Versos de Jacques Roumain

áfrica he guardado tu recuerdo áfrica
estás en mí
como la astilla en la herida
como un fetiche tutelar en medio de la aldea
Haz de mí la piedra de tu honda
de mi boca los labios de tu llaga
de mis rodillas las columnas rotas
de tu humillación
Sin embargo
no quiero ser más que de vuestra raza
obreros campesinos de todos los países...
obrero blanco de Detroit peón negro de Alabama
pueblo innumerable de las galeras capitalistas
el destino nos yergue hombro con hombro
y renegando del antiguo maleficio
de los tabúes de la sangre
pisamos los escombros de nuestras soledades
Si el torrente es frontera
arrancaremos al declive su cabellera irrestañable
Si la sierra es frontera
romperemos la mandíbula de los volcanes
que refuerzan las Cordilleras
y la llanura será la explanada de la aurora
donde reunir nuestras fuerzas descuartizadas
por la astucia de nuestros amos
Como la contradicción de los rasgos
se resuelve en la armonía del rostro
proclamamos la unidad del sufrimiento
y de la rebelión
de todos los pueblos en toda la superficie de la
tierra
y mezclamos el cemento de los tiempos
fraternales
en el polvo de los ídolos.

De Bois d'ébéne (1944; edición póstuma)- Versión en español: José M. Valverde. Jacques Roumain nació en Puerto Príncipe en 1907. Fue asesinado en plena lucha política en 1944. Sus obras consideradas maestras, como Bois d'ébéne y Gouverneurs de la rosée, se editaron poco después de su muerte y revelan instancias sensibles de la historia y la cultura hatianas.


Versos de Felix Morisseau Leroy

Así ocurrió
Jesucristo tenía que morir
Pese a todo tenía que morir
Aun cuando Pilato dijera que no
Caifás insistía tanto
Que se llegó a condenar al Hombre
Tenía días sin comer
Y estaba tan débil
Que al subir al Monte de los Olivos
Con dos maderos al hombro
Iba de tumbo en tumbo
Pilato lo miraba con compasión
Y también los soldados romanos miraban
Fue entonces que por ahí pasó un hombre
Simón Cireneo
Un negro fuerte, como Paul Robeson, pasó por ahí
Miró aquello como sólo los negros saben mirar
Pilato sintió lo que el negro tenía en su corazón
Y a los soldados hizo una señal
Todos se echaron sobre Simón
Y con fuerza lo apalearon
Luego le dijeron: toma la cruz y cárgala
Simón tomó la cruz
La tomó de la mano del blanco
Se echó a correr con ella
Se echó a cantar
Se echó a bailar
Bailó cantó
Se fue corriendo hacia arriba
Dejando atrás a todos
Regresó cantó bailó
Hizo girar la cruz sobre su cabeza
La echó al aire
La atrapó
La cruz quedó bailando sola en el aire
La gente gritó milagro
Y cuando cayó la cruz
Simón la tomó
Bailó mucho con ella
Antes de devolverla a Jesús
Desde entonces
Cuando es muy pesada una cruz
Cuando algo pesa demasiado
para las fuerzas de un blanco
Llaman a un negro para que cargue
Después bailamos cantamos
tocamos el tambor
tocamos el bambú
Nuestra espalda es muy ancha
Cargamos la cruz, cargamos el fusil,
cargamos el cañón
ayudamos al blanco
cargamos los crímenes
cargamos los pecados
cargamos por todos.

Felix Morisseau Leroy nació en el pueblo de Jacmel en 1912. Algunos críticos lo señalan como una de las más destacadas voces de la historia de la poesía de Haití. Su libro Dakout, al que pertenece este poema, data de 1952. Escribe en créole y es un defensor de la literatura en esa lengua.


Versos de Anthony Phelps

Pero dónde pero dónde
adónde se va a retumbar la tormenta
Pero dónde pero dónde
adónde se va a aullar el viento
viento revocador tumbador de estrellas
Había una vez una Ciudad
Había una vez un País
Cuando la boca como luna soñadora
esconde la cara bajo las palabras
Cuando la vida en ropas de Príncipe
voltea la espalda a la ventana
hasta el sol
hasta el sol está desnudo
Había una vez un País
Había una vez una Ciudad
Pero dónde pero dónde
Pero dónde
Mi memoria tiene tanto dolor
de garganta


De Méme le soleil est nu (1983)- Versión en español: Lazlo Moussong. Antonhy Phelps nació en Puerto Príncipe en 1928. Vivió durante muchos años fuera de su país. Fue cofundador del grupo poético Haití Littéraire en 1962, que marcó un hito en las letras de su país. Destaca también su obra Méme le soleil est nu.


Versos de Jacques Viau

Nada permanece tanto como el llanto VII

Hemos ido acumulando corazones en nuestro corazón,
palabras en nuestra voz quebrantada por azadones.
Hemos dejado huellas por todos los caminos
y algunos de nosotros ya no estamos.
Hemos ido de manos con las sombras.
Nuestro andar es un grito estacionado.
Por cada paso, un día que transcurre.
Por cada palabras, mil palabras que vocifera la prole.
Qué será de nosotros después de esta larga travesía?
Poco importan si el mármol o la piedra eternizan
nuestro corazón de húmedo barro.
Nos basta con que nuestra voz perdure en la voz
del amigo, en la del compañero de rutas que nos tendió
la mano cuando se aproximaba la caída.
Hemos llenado muchos de los vacíos que nos legaran.
A otros toca llenar los que nosotros dejamos.
Apenas tuvimos tiempo para remendar la herencia.
qué corazón irá nuestro corazón a depositarse?
A qué silbido irá nuestro silbo a renovarse?
Nada sabemos,
cumplimos una jornada que empezó antes que nosotros
y que no concluirá con nosotros.

Nada permanece tanto como el llanto (18 poemas) escrito en español. Jacques Viau nació en Puerto Príncipe en 1942. Perteneció a una familia de perseguidos políticos, que se refugiaron en Santo Domingo. Fue abatido durante las insurrecciones de 1965 cuando aún no había cumplido sus 23 años. El poeta haitiano René Depestre destacó "la alta facultad de radiación de su palabra".

©escultural.es

La poesía contra la guerra

Letanía de las ganancias de guerra Allen Ginsberg Dedicado a Ezra Pound Estos son los hombres de las compañías que han sacado               ...