10 de marzo de 2008

LA MUSA DE JUAN FREDDY

"Nací en Hato Mayor, República Dominicana, el 21 de diciembre de 1951. He escrito poemas desde los 13 años. Empecé a publicar poemas y cuentos en el año 1973. En los suplementos culturales y revistas dominicanas han aparecido textos poéticos y narrativos míos. Tengo 5 libros de poemas inéditos. También 2 libros de cuentos sin publicar.

Generalmente, lo que me motiva a escribir un poema o un cuento es cuando su idea me cruza la cabeza, quiero leerlo y disfrutarlo y no sé donde encontrarlo. Viajo por las oscuridades de mi mente con la linterna del silencio y lo buceo, lo traigo a superficie y lo disfruto. Por eso, tengo tres placeres con el texto: el de cuando se me ocurre la idea, el de escribirlo, el de cuando un lector me hace saber que lo transporté al país emocional de donde traje el texto."


POEMAS DE JUAN FREDDY ARMANDO


TORRE DE MARFIL.

Hablemos de la tierra,
poetas del carajo.
Qué tanto joden
ustedes con el mar,
si esa vaina nos más
que agua con sal
revuelta por el viento.


ROSA DEL MONTE HONDO.

Una rosa no es vanidosa
ni le preocupa que la corten
ni es coqueta ni le importa
quién va por el camino.
Pero debe morir muy triste
si pasan sus 13 días de vida
y un ojo no la mira



DEFINICION DEL ABRAZO.

El intento de cuatro brazos
por ser dos,
de dos cuerpos por ser uno,
de un alma por dejar de ocupar
dos lugares
en un único espacio.


LA OPCION DESESPERADA.

Es tan bueno nuestro Dios
que ante un mundo
tan injusto,
con tan poca razón,
con tantos crímenes,
con tanto desperdicio,
tan mostrenco,
ha tomado la sabia decisión
de no existir.


LA SALUD DE LA MUERTE.

Vivir da cáncer
gripe,
hepatitis,
gonorrea,
sífilis,
sida,
arterioesclerosis,
síncope,
claustrofobia,
embolia pulmonar,
tuberculosis,
delirium tremens,
accidentes de tránsito,
prisiones,
balazos,
cuchilladas,
locura senil.


® Juan Freddy Armando/Cielonaranja.com





3 de marzo de 2008

Poeta Invitado


Alberto Román, poeta nacido en Panamá, el 2 de Enero de 1960.
Sus inquietudes son, las del ser humano que mira a la vida como si fuera un cuento o un poema.
Su libro mas reciente, “Pinceladas Románticas” es un trabajo literario donde se conjugan, el verso, la canción y la narrativa. Cuento, Poesía y Canción hacen de este libro una herramienta útil para los poetas y escritores sencillos, como lo es su autor. Los poemas arrancan desde lo espiritual y terminan en lo sublime y erótico, reflejando el autor en su discurso poético sus pinceles convertidos en plumas. Alberto Román, es un pintor que escribe, no un escritor que pinta y, por eso refleja en su escritura los bocetos tiernos de un sentimiento abatido por el amor y el exilio. El Bardo Panameño, reside en la Ciudad de Orlando en el estado de La Florida y es Miembro Fundador de la organizacion cultural "La Tertulia de Orlando". Además de escribir se dedica a las artes plasticas, la cual es su arteria artistica principal que combina con la escritura en las portadas e ilustraciones de los libros.


"Caño quebráo"

Allaá en mi patria querida
muy dentro, en la montaña
existe un lugar hermoso
lleno de vida y de gozo
rinconcito en la montaña
allá en mi patria querida.

Allá me sentí asombrao
de ver la naturaleza
en toda su dimensión,
como el agua en su expresión
de cántico y de requeza
en el gran Caño quebráo.

Naturaleza salvaje,
canción de viento y cascada
la de mi caño querido,
paisaje que ya no olvido,
pues mi vida enamorada
se iluminó en aquel viaje.


"Mensajeras de amor"
(fragmento)

...y porque las flores son
montivos de inspiración
que te llevan el aroma
del lenguaje de mi amor.

Aqui te traigo una flor
para que te hable de mí
que estoy muriendo de amor
y así no quiero morir.

© Alberto Román




27 de noviembre de 2007

Cuando el Llanto es solidaridad


Jacques Viau Renaud
(Puerto Príncipe, 28 de julio 1941 - Santo Domingo, 15 de junio 1965)

NADA PERMANECE TANTO COMO EL LLANTO

I

¿En qué preciso momento se separo la vida de nosotros,
en qué lugar,
en qué recodo del camino?
¿En cuál de nuestras travesías se detuvo el amor
para decimos adiós?
Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas.
Nada ha dolido tanto a nuestro corazón
como colgar de nuestros labios la palabra amargura.
¿Por qué anduvimos este trecho desprovistos de abrigo?
¿En cuál de nuestras manos se detuvo el viento
para romper nuestras venas
y saborear nuestra sangre?
Caminar... ¿Hacia dónde?
¿Con qué motivo?
Andar con el corazón atado,
llagadas las espaldas donde la noche se acumula,
¿para qué?, ¿hacia dónde?,
¿Qué ha sido de nosotros?
Hemos recorrido largos caminos.
Hemos sembrado nuestra angustia
en el lugar más profundo de nuestro corazón.
¡Nos duele la misericordia de algunos hombres!
Conquistar nuevos continentes, ¿quién lo pretende?
Amar nuevos rostros, ¿quién lo desea?
Todo ha sido arrastrado por las rigolas.
No supimos dialogar con el viento y partir,
sentarnos sobre los árboles intuyendo próxima la partida.
Nos depositamos sobre nuestra sangre
sin acordamos de que en otros corazones el mismo líquido ardía
o se derramaba combatido y combatiendo.
¿Qué silencios nos quedan por recorrer?
¿Qué senderos aguardan nuestro paso?
Cualquier camino nos inspira la misma angustia,
el mismo temor por la vida.
Nos mutilamos al recogemos en nosotros,
nos hicimos menos humanidad.
Y ahora,
solos,
combatidos,
comprendemos que el hombre que somos
es porque otros han sido.

II

Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.
Basta con apretar un botón
y se disuelve como montaña de sal bajo la lluvia.
Ni es necesario argüir que desprecia al amo.
Basta con proclamar -ceñuda la frente-
que comprometía la existencia de veinte siglos.
Veinte siglos,
dos mil años de combatida pureza,
dos mil años de sonrisas clandestinas,
dos mil años de hartura para los príncipes.
Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.
La noche,
los rincones,
no,
nada de eso sirve ya.
Plazoletas y anchas calles se prestan bulliciosas.
No cuenta el asesinato con los pacientes,
No cuenta el príncipe con los sumisos.
Todos han olvidado que el hombre es aún capaz de cólera.
Las llamas se extinguen sin haber consumido el odio.
El día irredento ha postergado la resurrección del hombre.
Y los otros,
Aquellos que presencian la matanza sentenciando:
"Locos, habeis tocado a la puerta de la muerte
y ella se quedó en vosotros!"
Esos
Solo saben predecir la muerte,
No han aprendido a combatirla.
No han aprendido a cobijar la tierra en el corazón
Ni a ganar la patria para el hombre.
Y el sumido, ¿qué hace?
¿Dónde deposita su silencio?
¿En qué lugar del corazón teje la venganza?
Nadie lo sabe.
Todos le han olvidado.
Se ha dictaminado que su morada sea la sombra,
que el pan deshabitado sea su alimento,
que el pico le prepare el lecho
y la pala le cubra el corazón.
¿Qué es el hombre combatido?
Nadie lo recuerda.
Lo visten los trapos.
Lo arrojaron en la parte trasera de la casa
y allí
con los residuos
un guiñapo se amontona.
Las llamas se extinguen.
Se arrinconan los hombres en una sola sombra,
en un solo silencio,
en un solo vocablo,
en un llanto solo
y cuando todo sea uno,
uno el llanto y el vocablo uno
no habrá paz sobre la tierra.
¿No habrá paz?
Y aquellos que dictaminaron el destino del hombre,
los que jamás contaron con los sumisos,
amasarán con sangre su propia podredumbre.
¡No habrá paz!
¡Llanto para quebrar el llanto,
muerte para matar la muerte!

6 de octubre de 2007

Pioneros de La Tertulia de Orlando

Pioneros de La Tertulia de Orlando, fundada originalmente en 1998 en la Libreria Hispanic Books de la señora Nisa Ortiz.
Algunos de los primeros integrantes de La Tertulia de Orlando, entre ellos: José Lopez, de Cuba; Clemente Gamez, de Guatemala; Alberto Roman, de Panama; Francisco Henriquez, Rep. Dominicana y Miguel Martinez, tambien de Dominicana. La Tertulia se reune el segundo y ultimo viernes de cada mes. Para mas informacion pueden contactarnos a la direccion: edicioneslatertulia@yahoo.com o al telefono: 407-381-4826 Director: Francisco Henriquez

11 de septiembre de 2007

Poemas de René Rodriguez Soriano





René Rodríguez Soriano
Constanza, 22 de Septiembre 1950


A esta hora la velocidad
atropella un nombre de mujer


al décimo tercer cigarrillo
la madrugada pende en los pedales de la hora
con su nota más brisa
transita a más de cien con las luces altas
se come en rojo los semáforos
y espanta a las últimas sombras
con su trinar de goma desinflada
a esta hora la avenida es una mano muerta
que hurga sin reparos los más íntimos silencios
la madrugada tiene los ojos achinados
y guarda en su bolso de concha pedacitos de nada
un arete muy solo entre el baldío de los cosméticos
y un carnet para cruzar mi pecho enmarañado
a esta hora nadie sabe exactamente la fecha
un zapato azul extravía su lazo transparente
el patrullero puede salir en cualquier esquina
un borracho se cruza
otro maldice por las luces altas
con el último cigarrillo la madrugada sabe a poco
y uno se mete en ella con la sábana a toda vela




Acto de contrición
de las tres a eme


soy un tipo organizado

dócil madrugador callado

y aunque no lo aparente veamos

sobre mi mesa puede decirse de trabajo

unas fichas de libros que no recuperare

periódicos de ayer revistas varias

sin pergamino un superman descolorido

textos subrayados

un libro listo para imprenta

borradores clips gomitas

una agenda del ochentiuno

suena mari trini en un cassette

y entre las teclas de la smith corona un nombre oculto

un poema que no acierto a escribir


© René Rodríguez Soriano reside actualmente en Miami. Entre sus obras destacan los poemarios Muestra gratis, Raíces con dos comienzos y un final y Canciones Rosa para una niña gris metal; y los libros de cuentos Su nombre, Julia, Todos los juegos el juego, La radio y otros boleros, Queda la música y Sólo de vez en cuando.








29 de agosto de 2007

ENSALADA DE MUSA CON CALDO DE MUJER











TRISTEZA

Te he esperado con mis labios rotos
para que me descubras llena de agujeros.
Tiemblan mis tobillos con tristeza adepta
al decapitado aliento de los cerezos.

® Raquel Virginia Cabrera













¿Por dónde?

¿Por dónde se nos fue la palabra?

¿Por dónde el verso perdió su fluidez?

¿Por dónde el verbo dejó de contarse
y cayeron los deseos en la nada?

Esta brisa que me arropa,
suave en su estructura,
firme en su ansiedad.

Me lleva por acequias y caminos,
me enreda en su transitar.

Y te pierdo y me pierdes
y siento que nuestros pasos
perdieron el compás de la risa
porque las miradas ya no son las mismas.

Taty Hernandez
De Poemas para dormir en tres cuartos (Inédito) ©















(Versos Menores)

Entre el atardecer y los retratos,
entre los muebles y el espejo,
entre los quehaceres de la casa,
yo voy volando como un pez
que ha sido arrancado del río,
como una hoja que quiere irse
pero tan sólo consigue quedarse
pegada a la ventana,
mirando a través del cristal
al mundo que se ensancha
y se encoje cada día.

© Rosa Silverio




Apetito

Vivir frente al mar
para olerlo,
mirarlo al instante del deseo,
oírle el ruidoso silencio,
dormir con él,
caminarle la orilla, las violetas tardes,
conocerle los cambios por instinto,
acompañarlo en sus soledades grises y lluviosas,
predecirlo.

No tiene cara contraria
el placer puro y perfecto
del deseo.

® Carmen Valle — Puerto Rico, 1948

30 de junio de 2007

Poesía de Angela Hernandez


Angela Hernández
(Jarabacoa, Rep. Dominicana, 16 de Julio de 1954)
Libros Publicados :
POESIA. Desafío, Santo Domingo Editora Papeles de Aquelarre, 1985. Tizne y cristal, Santo Domingo Editorial Alas, 1987. Arca espejada, Santo Domingo Editorial Alas, 1994. Telar de rebeldía, Santo Domin-go Editorial Gente, 1998.
CUENTO. Las mariposas no le temen a los cactus, Santo Domingo Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1985. Los fantasmas prefieren la luz del día, Santo Domingo Editorial Gente, 1986. Alótropos. Santo Domingo Editorial Alas, 1989. Masticar una rosa, Santo Domingo Editora Impretur, 1993. Piedra de sacrificio, Santo Domingo Secretaría de Estado de Educación, 1999.



Tifus

La taza de café se quiebra entre mis manos.
Mi mente incendia.
De las noches se desprenden semillas y manos delincuentes.
A veces veo una camisa blanca,
jóvenes pordioseros la apuñalan.
Entre las cosas fijas,
él va liviano.
Va lejos.
El cofre, la parafina, tos.
Ese algo de viejo entre la cama.
El sale de madrugada a recoger imágenes,
de las que vienen por las aguas sucias.
Lleno de claridad, perdura.


Reunión Conmigo

Ha florecido el patio.
Corté la zona de mis debilidades.
Duermo con el dolor. Le soy extraña.
Es largo y desconocido el camino
de volver hacia mí.
El fuego que vieron arder mis ojos.
El agua sobre el cuerpo.
El aire sin nombre ni dirección.
La arena llena de cosas milenarias.
Mis pies han olvidado.
Y mi corazón danza bajo el látigo del amor.
Los poetas enferman como las manzanas.
Se ha borrado el lenguaje de lo eterno.
La verde primavera ríe oscura.
Que el silencio me purifique.
Que la soledad me alumbre.
Ahora soy Galatea. Anónima espora.
Tengo que morir a la servidumbre.
Olvido ser mujer. Olvido ser alguien.
Olvido la juventud y la vejez.
El mundo está espléndido.
Como pueden no verlo mis entrañas?

{Del libro Arca Espejada}


El orden de lo finito

Estoy soñando contigo, dice una voz en la noche.
Camino sobre un espejo lívido. Tal vez la mar.
Monstruo indefenso. Pueblo tierno de césped.
Ronronea.
En cercanía, luciérnagas, brevísimas piedras,
hunden la oscuridad.
Del otro lado surgen filamentos de hierba.
En el cielo un relámpago, sonrisa de enigmática
presencia.
Estoy soñando contigo
Fíjate en las flores de las cañas.
Sedosas.
Fluctuantes.
Flotantes.
Velos en mi sangre soplados por tu boca.
Dice una voz en la noche
Hay un grano de polvo,
un rosal que levita en nuestro patio.


Ariako en la furia

Le amo altísima tristísima
desaforada.
Con el dulzor espantado
de lo que quiero y no puedo
destruir.
Con la extrañeza de lo que no pudre.
Lo presiento como al campo magnético, como al
instinto de la isla de los pájaros grises.
Viene de un accidente
de un relámpago
que en sueños insinúa
sus filos.
Le amo con golpes de cinceles, con inmoladuras,
en pórtcos aguados, en las trastiendas de los barrios.
Con tesón y fatigados tendones. En las montañas, los
cacaotales y la espiral Ravel.
Con camisas de fuerza y sacros templos dedicados al
fuego súbito.
No le entiendo. Le amo.
No lo deseo. Le amo.
No le incrimino. Le amo.
No lo recuerdo. Lo padezco.
No lo quiero ni cerca, ni lejos, ni dentro, ni fuera.
Volcador, tatuado en ramas secas. Eventual como el
océano desordenado
por levíticas nubes.
¿Qué es que no puedo pensarlo
ni imaginarlo, ni retenerlo?
Sin físico, con ira, con mortalidad,
con azar y presión en mis arterias.

{Del libro Telar de Rebeldía) © Angela Hernandez

Poesía de Juan Gelman.

  Ausencia de amor Cómo será pregunto. Cómo será tocarte a mi costado. Ando de loco por el aire que ando que no ando. Cómo será acostarme en...