1 de marzo de 2006

Poemas para El Che


Donde nunca jamás se lo imaginan


Entonces ya es seguro que estás muerto
No volveremos otra vez a verte
Jugar con el aliento de los hartos
Al escribir como al desgano: Che,Sobre el dinero
Entre leyendas
Viniste brevemente a nuestro día
Para después marcharte entre leyendas.
Cruzabas en la sombra, rápido
Filo sediento de relámpago,
Y el miedo iba a tronar donde no estabas.
Luego, es verdad, la boina seria
Y el tabaco risueño,
nos creímos–y tú sabrás, si cabe,
perdonarlo–que te quedabas ya
para semillade cosas y de años.
Hoy nos dicen
Que estás muerto de veras, que te tienen
Al fin donde querían
Se equivocan
Más que nosotros figurándose
Que eres un torso de absoluto mármol
Quieto en la historia, donde todos
Puedan hallarte.
Cuando tú
No fuiste nunca sino el fuego,
Sino la luz, el aire,
Sino la libertad americana
Soplando donde quiere, donde nunca
Jamás se lo imaginan, Che Guevara

Eliseo Diego

24 de febrero de 2006

POEMAS PARA EL "CHE"



"Mensaje al hermano"

Ahora serían las palabras, las más inútiles o las más elocuentes, las que brotan de las lágrimas o de la cólera: ahora leeremos bellas imágenes sobre el fénix que renace de las cenizas, en poemas y discursos se ira fijando para siempre la imagen del Che. También estas que escribo son palabras, pero no las quiero así; no quiero ser yo quien hable de él. Pido lo imposible, lo más inmerecido, lo que me atreví a hacer una vez, cuando é1 vivía: pido que sea su voz la que se asome aquí, que sea su mano la que escriba estas líneas. Se que es absurdo y que es imposible, y por eso mismo creo que él escribe esto conmigo, porque nadie supo mejor hasta que punto lo absurdo y lo imposible serán un día la realidad de los hombres, el futuro por cuya conquista dio su joven, su maravillosa vida. Usa entonces mi mano una vez más, hermano mío, de nada les habrá valido cortarte los dedos, de nada les habrá valido matarte y esconderte con sus torpes astucias. Toma, escribe: lo que me quede por decir y por hacer lo diré y lo haré siempre contigo a mi lado. Solo así tendrá sentido seguir viviendo.

Julio Cortázar

22 de febrero de 2006

"CHE" COMANDANTE "AMIGO"



El Niño CHE


El Nacedor

¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, más nace. El es el más nacedor de todos.¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?

Eduardo Galeano.

4 de enero de 2006

Alfredo Espino Te recordamos



Edgardo Alfredo Espino Najarro, nació en la ciudad de Ahuachapán,El Salvador, a las 05:00 horas del 8 de enero de 1900, en el seno matrimonial del poeta Alfonso Espino y de la profesora Enriqueta Najarro de Espino, ambos descendientes de familias guatemaltecas y salvadoreñas con fuertes raíces poéticas, docentes y médicas.

Miembro del grupo de intelectuales conocido como La peña literaria, fue amigo de jóvenes escritores como Salarrué, Quino Caso, Julio Enrique Ávila, Francisco Miranda Ruano, Lilian Serpas, Juan Ulloa y otros más, todos miembros de la pujante y renovadora intelectualidad salvadoreña de ese momento.


Fue colaborador de las publicaciones periódicas Lumen, Opinión estudiantil -órgano universitario del que fue también secretario- y Jueves de Excélsior (México), al igual que de los periódicos nacionales La Prensa, Diario Latino, Queremos, Patria y Diario del Salvador.

En los últimos años de su vida, la negativa de su padre y madre para consentir su casamiento con ciertas jóvenes lo condujo a constantes desequilibrios emocionales y amorosos. Para mitigarlos, se entregó a largos ratos de bohemia, que lo llevaban a realizar extensas visitas a bares y prostíbulos de la capital salvadoreña.
Fue durante una de estas crisis alcohólicas que él mismo puso fin a su vida, en la madrugada del jueves 24 de mayo de 1928, en su cuarto de la casa familiar, ubicada en el costado norte del Cuartel de Infantería (ahora Mercado Cuartel), en el centro de la capital salvadoreña.

JÍCARAS TRISTES

La primera vez que escuché el nombre de Alfredo Espino fue a principio de la década de los 80. Un gran amigo y compañero de trabajo apellido Alfaro lo recitaba mucho. Luego en el año 86 en un viaje que di a Guatemala, aprovechando la cercanía pasé a El salvador y, que sorpresa, el primer libro que me regaló Carlos Velásquez, miembro de la familia donde me hospedaba, fue Jícaras Tristes,único libro publicado.

Le agradezco al lector o lectora de mi Blog hacerme la sugerencia de publicar algo de Espino porque creo que, fue y sigue siendo un buen poeta, que al igual que Roque Dalton murió joven y lo poco que dejaron, hoy significa mucho.









Dos poemas de Alfredo Espino


ASCENCIÓN

¡Dos alas!... ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo?
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido.
Desde aquí veo el mar, tan azul, tan dormido,
que si no fuera un mar, ¡Bien sería otro cielo!...

Cumbres, divinas cumbres, excelsos miradores...
¡Que pequeños los hombres! No llegan los rumores
de allá abajo, del cieno; ni el grito horripilante
con que aulla el deseo, ni el clamor desbordante
de las malas pasiones... Lo rastrero no sube:
ésta cumbre es el reino del pájaro y la nube...

Aquí he visto una cosa muy dulce y extraña,
como es la de haber visto llorando una montaña...
el agua brota lenta, y en su remanso brilla la luz;
un ternerito viene, y luego se arrodilla
al borde del estanque, y al doblar la testuz,
por beber agua limpia, bebe agua y bebe luz...

Y luego se oye un ruido por lomas y floresta,
como si una tormenta rodara por la cuesta:
animales que vienen con una fiebre extraña
a beberse las lágrimas que llora la montaña.

Va llegando la noche. Ya no se mira el mar.
Y que asco y que tristeza comenzar a bajar...

(¡Quién tuviera dos alas, dos alas para un vuelo!
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido,
con el loco deseo de haberlas extendido
¡Sobre aquél mar dormido que parecía un cielo!)

Un río entre verdores se pierde a mis espaldas,
como un hilo de plata que enhebrara esmeraldas...



LA MUCHACHITA PÁLIDA

Aquella muchachita pálida que vivía
pidiendo una limosna, de mesón en mesón,
en el umbral la hallaron al despuntar el día,
con las manitas yertas y mudo el corazón.

Nadie sabe quien era ni de donde venía
su risa era una mueca de la desilusión.
Y estaba el sello amargo de la melancolía
perpetuado en dos hondas ojeras de carbón.

En las carnes humanas dejo el hambre sus
rastros...
La miraron las nubes, lo supieron los astros...
El cielo llovió estrellas en la paz del suburbio

Nadie sabe quien era la muchachita pálida...
Entre tanto--en la noche, la noche triste y
cálida---
arrastrando luceros sigue el arroyo turbio...


(c) Alfredo Espino

24 de diciembre de 2005

Feliz Navidad

Que Dios nos libre



Nicanor Parra

Que Dios nos libre de los comerciantes
sólo buscan el lucro personal
que nos libre de Romeo y Julieta
sólo buscan la dicha personal

líbrenos de poetas y prosistas
que sólo buscan fama personal

líbrenos de los Héroes de Iquique
líbrenos de los Padres de la Patria
no queremos estatuas personales

si todavía tiene poder el Señor
que nos libre de todos esos demonios
y que también nos libre de nosotros mismos
en cada uno de nosotros hay
una alimaña que nos chupa la médula
un comerciante ávido de lucro
un Romeo demente que sólo sueña con poseer a Julieta
un héroe teatral
en connivencia con su propia estatua

Dios nos libre de todos estos demonios

si todavía sigue siendo Dios.

(C) Nicanor Parra

La poesía contra la guerra

Letanía de las ganancias de guerra Allen Ginsberg Dedicado a Ezra Pound Estos son los hombres de las compañías que han sacado               ...