27 de junio de 2012



Guardo el cascaron de tu sonrisa
y el esqueleto de tu alma aun
me hace cosquillas
alrededor de mis pensamientos.

Desearía no verte o quizás
verte de lejos
para que el olvido
no sea un pretexto.

El beso aquel, donde está?

Donde está la sombra de tu cuerpo
que quedó como escena de crimen
entre sabanas?

Por los menos
los insomnios valieron la pena
porque se consumieron en orgasmos.

Los licores no terminaron en resaca
el sol no salió en la mañana
no porque le dio la gana
sino porque estaba lloviendo
y, estaba yo viendo
como te morías
al no comprender
que era la última vez
que estábamos juntos.

© Francisco Henriquez Rosa

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