18 de mayo de 2024

Miscelánea

© Otto Amin


No quiero verte más 

Ni quiero verte menos

Sólo quiero mirarte

Desde lejos.


Yo tus besos lo guardo 

En un cofre de hierro

Para cuando se oxiden 

Sólo quede el recuerdo.


Fuiste aquella flor

Que murió en el jardín 

Esperando la lluvia 

Para sobrevivir.


Y si no estás 

No estoy 

Porque sin ti

No soy

Porque no eres 

Sin mi.


Se me olvidó tu nombre 

Y lo recuerdo en sueños 

Al despertar lo olvido 

Ese tu nombre muerto.


Francisco Henriquez Rosa.

14 de mayo de 2024

Adiós a Paul Auster (1947-2024).

 

Paul Auster nació en Newark (Nueva Jersey) en 1947 en una familia judía de origen polaco: los recuerdos familiares de esos ancestros alimentan unas cuantas páginas de Baumgartner. Estudió literatura francesa en la Universidad de Columbia y vivió largamente en París. Su relación con la literatura francesa se refleja en sus ensayos y en La invención de la soledad, donde además de recordar la obra de Pascal y de Mallarmé, evoca su relación con el poeta Francis Ponge, a quien tradujo.


Autobiografía del ojo


Cosas invisibles, enraizadas en el frío, creciendo hacia esta luz disipada en todo lo que alumbra. Nada tiene fin. La hora regresa al comienzo de la hora en que respiramos: como si nada fueran. Como si yo no pudiera ver nada que no es lo que es.

En el límite del verano y su calidez: cielo azul, colina púrpura. La distancia que sobrevive. Una casa hecha de aire, y el flujo del aire en el aire.

Como estas piedras que se deshacen sobre la tierra. Como el sonido de mi voz en tu boca.



Desapariciones



1. Empieza de nuevo, a partir de la soledad:

como si ahora respirara por última vez,

y es ahora, por tanto,

cuando respira por vez primera más allá del abrazo de lo singular.

Vive, y no es por tanto sino lo que se aloja en el insondable hueco de su ojo,

y lo que ve es todo lo que no es: una ciudad del hecho indescifrable,

y, por tanto, un lenguaje de piedras, pues sabe que en el total de la vida una piedra dará paso a otra piedra

para hacer un muro

y que todas esas piedras formarán la monstruosa suma

de pormenores.

* * * * *

3. Oír el silencio que sigue a la palabra de uno mismo. Murmullo

de la más mínima piedra

tallada a imagen de la tierra; y que los que hablen no sean más

que la voz que los habla al aire.

Y dirá de cada cosa que vea en este espacio, y se lo dirá al muro mismo que crece ante él:

y también para esto habrá una voz, aunque no será la suya.

Incluso a pesar de que habla.

Y porque habla.

* * * * *

5. Frente al muro

adivina la monstruosa suma de pormenores.

No es nada. y es todo lo que él es. Y si él nada fuera, déjalo empezar donde se encuentre a sí mismo, y como cualquier otro hombre que aprenda el habla del lugar.

Pues también él vive en el silencio que viene antes de la palabra de sí mismo.

* * * * *

7. Está solo. Y desde el instante en que empieza a respirar,

no está en ningún sitio. Muerte plural, nacida

en las mandíbulas de lo singular,

y la palabra que construiría un muro a partir de la piedra más interna de la vida.

Pues nada: de lo que habla es él; y a pesar de sí mismo, dice yo, como si también él empezara a vivir en todos los otros

que no son. Pues la ciudad es monstruosa, y no hay en la boca fugas que no devoren la palabra de uno mismo.

Por tanto, están esos muchos, y están todas esas vidas talladas en las piedras de un muro,

y aquel que fuera a respirar aprenderá que no hay más destino que éste.

Por tanto, empieza de nuevo,

como si, por última vez, respirara.

Pues no hay más tiempo. Y lo que empieza

es el final del tiempo

6 de enero de 2024

Poema de Francisco Henriquez

 Pregunta 

En que bolsillo de mi alma

Guardaré tu ausencia?

En que mirada de la muchedumbre 

Encontraré la tuya?

Cuando el suelo me hable

Le preguntaré por tus huellas 

Si alguna vez caminaste por mi vida.?

Donde estará el espejo 

Que grabó tu sonrisa 

O el pintalabios rojo

Mensajero de los  besos.?

Donde están las estrellas 

Que vieron tu desvelo 

O la guitarra enferma de amor

En tu ventana 

Que Un trovador rasgaba 

Con dedos de profeta.?

Donde está el árbol viejo

Que sangraba los nombres

En corazones mal dibujados

Con uñas o pedazos de palo?

Donde estará tu voz que se mudó 

En mi oído para decir te quiero 

O quizás decir te extraño?

Donde está el aguacero 

Que dibujó tu cuerpo 

Dejando ver la luz de tus pezones?

Donde están tus gemidos, tú ya no aguanto, tú no te vayas, tú ven conmigo?

Ya nada existe. Sólo quedan preguntas 

Que se llevó la lluvia y viven como piedras en el fondo del Río.


Francisco Henriquez Rosa.

12 de diciembre de 2023


           Eugenio Moreno Heredia

Eugenio Moreno Heredia          (Cuenca, 1926—1997)          

Para cruzar el día,
cada mañana alzamos
la llama del amor en nuestra sangre
y amontonamos leño a leño
nuestra fragante carga de ternura;
flor a flor, hierba a hierba,
nuestro manojo de resignación
y de abeja en abeja
el humilde panal de la esperanza.
Para cruzar el día,
ahuyentamos las sombras con las manos,
como el ciego que hallamos en la esquina
con los brazos abiertos
dibuja palomas en el aire,
queriendo oír la voz de Dios entre los muros.

Para cruzar el día,
cada mañana tras oler el agua
nos lavamos la voz,
las manos,
las palabras,
y los ojos que vuelven
como dos barcos tristes
cargados de tinieblas
desde las frías islas de las sueños;
pequeña muerte en que yacemos vivos,
de costado y al borde de la nada:

Oh solitarios,
oh descolgados en el infinito;
el viento nos esparce
de bruces al olvido
entre espigas y harapos
ataúdes y mundos
y sin embargo en cada nuevo día,
humildemente,
amontonamos leño a leño
nuestra fragante carga de ternura,
flor a flor, hierba a hierba
juntamos contra el pecho
nuestro manojo de resignación
y vamos a la muerte
con los brazos tendidos abrazados la vida,
dibujando palomas de esperanza en el aire,
oyendo nuestros pasos al olvido.


Eugenio Moreno Heredia. Poeta, jurista y catedrático. Nació en Cuenca en 1926. En 1946, junto con varios intelectuales, creó la revista literaria y cultural Galería. Esta publicación es el antecedente de lo que después fue el grupo Elan, recordado por renovar la estética y temática de la poesía cuencana. En 1952 ganó el segundo premio de la Unión Internacional de Estudiantes (con sede en Praga) con Poemas de la paz. Baltra (1960) es su trabajo más célebre. También sobresalen Solo el hombre (1972) y Poemas para niños (1964), que lo transformó en uno de los escritores ecuatorianos de poesía infantil más destacados del siglo XX. Fue catedrático y subdecano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Cuenca, además se desempeñó como ministro de la Corte Superior de Justicia y de la Corte Suprema de Justicia. Murió en Cuenca en 1997

4 de junio de 2023

Soledades

 


La soledad del ascensor 

Es como la soledad 

Del espejo 

Que te miras

Sin mirar a nadie.

La soledad de los cementerios 

Es una soled concurrida

Por la muerte.

La soledad de la lluvia 

Es húmeda 

Y llena de pasiones.

La soledad de la noche

La acompaña el sueño 

Y una Estrella que no duerme.

La soledad del amor 

Nos acompaña 

Cuando ya se ha ido.

La soledad de un beso

Se comparte 

Entre labios y lenguas.

La soledad del poeta

Está en el verso 

Que nunca ha escrito.

La soledad de la poesía 

Está en cada una 

De sus melancolías.

La soledad de la música 

Puede llegar hasta el cielo 

Con su sola melodía.

La soledad de ti

Soy yo 

con mis sorpresas.


-Francisco Henriquez Rosa.

Tertulia de Orlando 

2 de junio de 2023

Haikus

 Para  “La Maestrilla” 


Y tu sonrisa 

Ardiente y presurosa 

Como abeja en flor


Versos y besos 

A tu imagen florida 

Que me consume 


Quien es el dueño 

De la boca que veo?

Para robarla


Porque te pienso?

Sin saber que me piensas

Lejana imagen 


Me gusta el color 

Que tiene tu sonrisa 

Es un hechizo 


Estoy pensando 

Que pensaría tu boca 

Si llega el beso 


Leer tus ojos 

Cómo libro divino 

Iluminado 


Esos tus versos 

Cómo piedras de ríos 

Buscando el fondo 


Toma mis versos 

Cómo si fueran lunas

Alumbrándote 


-Francisco Henriquez Rosa


13 de mayo de 2023

Un poema de Elías Nandino

  


Silencio en poema

Para poder decirte lo que ansío
busco lo más sutil, lo más celeste,
lo que apenas se acerque al alba pura
de iniciar su existencia,
sin haber sido herido
ni por una mirada
ni tampoco por nadie imaginado.

El aroma del sueño,
la estela sin color que va quedando
cuando la nube avanza,
la oración que se eleva de la espuma
al nacer y morir,
la queja que pronuncia la corola
cuando vuela el rocío
o el íntimo gorjeo
del agua que abandona su venero:
no pueden ayudarme
porque ya están violados sus secretos
y opacan la avidez
del solo intento de querer pensar
lo que anhelo decirte.

No hay palabra, ni canto de paloma,
ni roce, ni suspiro, ni silencio,
que puedan expresar la frase virgen
con que yo quiero hablarte.
Es idioma que traigo sumergido
en estado naciente, inmaculado,
que lucha atravesando mis tinieblas
como la luz de estrellas ignoradas
que viene, desde siglos, descendiendo
para tocar la tierra…
Así es la profunda voz sedienta
que llevo atesorada
como raíz de antigua resonancia
en mi marino caracol de entraña,
y que vive conmigo, desde siempre,
brotando del amor inapagado
del amor primitivo de otros seres
que amaron antes, con el mismo amor,
y prosiguen en mí
fundidos en espera
enamorando aún lo inalcanzable.

Para poder decirte lo que anhelo
me falta lo inasible, lo perfecto,
y al no poder tenerlo:
con sombras duras, con dolor desnudo,
con el creciente caos de mi delirio
y el humo intacto del callar que oprimo,
escarbo el pozo donde entierro a solas
la forma del intento,
el inmóvil temblor
de quererte expresar los inexpresable.

Elías Nandino  (1900-1993)

Nació en Cocula, Jalisco, el 19 de abril de 1900; muere el 2 de octubre de 1993. Poeta. Estudió medicina en la Escuela Nacional de Medicina. Editor y director de Estaciones, Cuadernos de Bellas Artes, Allis Vivere, México Nuevo Campo Abierto. Perteneció al grupo de Los Contemporáneos.

Obra publicada

Autobiografía: Juntando mis pasos, (e.p.), Aldus, La Torre Inclinada, 2000.

Poesía: Canciones, 1924. || Espiral, Norte, 1928. || Color de ausencia, Norte, 1932. || Eco, Mundial, 1934. || Río de sombra, Mundial, 1935. || Sonetos, Ángel Chapero, 1937. || Suicidio lento, Ángel Chapero, 1937. || Poemas árboles, Norte, 1938. || Nuevos sonetos, Cuadernos México Nuevo, 1939. || Nudo de sombras, 1941. || Prismas de sangre, 1945. || Espejo de mi muerte, Isla, 1945. || Conversaciones con el mar, 1947. || Poesía I. 1924-1945, Nueva Voz, 1947. || Poesía II, Nueva Voz, 1949. || Naufragio de la duda (sonetos), Nueva Voz, 1950. || Triángulo de silencios, Guaranía, 1953. || Nocturna summa, FCE, Tezontle, 1955. || Nocturno amor (doce sonetos), Cuadernos del Unicornio, Colección Literaria Juan José Arreola, núm. 9, 1958. || Nocturno día, Estaciones, 1959. || Nocturna palabra, FCE, Letras Mexicanas, núm. 60, 1960. || Poeme de ma parole, Profils Poétiques des Pay Latins, París, 1961. || Eternidad del polvo, Joaquín Mortiz, 1970. || Cerca de lo lejos, FCE, 1979. || Conversación con el mar, Cuarto Menguante, Guadalajara, 1982. || Costumbre de morir a diario, Departamento de Bellas Artes de Jalisco, 1982. || Medio rostro de una vida (1916-1948), Colomos, 1982. || Antología poética 1924-1982, Domés, 1983. || Erotismo al rojo blanco, Domés, 1983. || Todos mis nocturnos, Ayuntamiento de Guadalajara, 1988. || Ciclos terrenales, Plaza Valdés Editores,1989. || Nocturnos intemporales, UNAM, 1990. || Eternidad del polvo/Nocturna palabra, Conaculta, 1991. || La noche y la poesía, Conaculta/INBA, Nuestras Escrituras, 1992. || Banquete íntimo, Secretaría de Cultura de Jalisco, Escritura en Marcha, 1993.

Miscelánea

© Otto Amin No quiero verte más  Ni quiero verte menos Sólo quiero mirarte Desde lejos. Yo tus besos lo guardo  En un cofre de hierro Para c...