Letanía de las ganancias de guerra
Allen GinsbergDedicado a Ezra Pound
Estos son los hombres de las compañías que han sacado
dinero de esta guerra
milnovecientossesentayocho Annodomini cuatromil
ochenta Hebraico
Estas son las corporaciones que se han beneficiado con el comercio
de fósforo que abrasa la piel o de bombas fragmentadas en
miles de punzantes agujas
Y en esta lista los millones ganados por cada mancomunidad manufacturadora
y aquí están las ganancias numeradas, catalogadas desde hace una década puestas
en orden,
aquí nombrados los Padres en el gobierno de estas industrias teléfonos
dirigiendo las finanzas,
Nombres de directores, hacedores de destinos, y los nombres de los
accionistas de estos Agregados. Predestinados.
Y aquí están los nombres de sus embajadores en la capital,
representantes ante la legislatura, aquellos que se sientan bebiendo
en salones de hotel para persuadir,
y aparte, por orden, aquellos que dejan caer Anfetaminas con los
militares, chismorrean, discuten, y persuaden
sugiriendo políticas, nombrando lenguajes proponiendo estrategias, esto
hecho con dinero como embajadores ante el Pentágono, consultores
de los militares, pagados por su industria:
y estos son los nombres de los generales y capitanes militares,
que así, ahora trabajan para los fabricantes de bienes de guerra;
y encima de éstos, por orden, los nombres de los bancos combinados,
trusts de inversión que controlan estas industrias:
Y estos son los nombres de los periódicos propiedad de estos bancos
Y estos son los nombres de las estaciones de radio propiedad de estos
combinados;
y estos son los números de miles de ciudadanos
empleados por las citadas empresas;
y el comienzo de esta relación es 1958 y el final 1968,
que la estadística sea contenida en una mente ordenada,
coherente y definida,
y la primera forma de esta letanía comenzó el primer día de diciembre
de 1967 y lleva más allá este poema sobre estos Estados.
Muchas maneras de matar
Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc...
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.
Llamo a la juventud
Miguel Hernandez.
«Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen».
No quiso ser
«No conoció el encuentro
del hombre y la mujer.
El amoroso vello
no pudo florecer.
Detuvo sus sentidos
negándose a saber
y descendieron diáfanos
ante el amanecer.
Vio turbio su mañana
y se quedó en su ayer.
No quiso ser».