3 de marzo de 2006

POETAS EN BLANCO Y NEGRO


AÍDA CARTAGENA PORTALATÍN
(1918-1994)

Nació en Moca el 18 de junio de 1918 y murió en Santo Domingo el 3 de junio de 1994. Publica en La Poesía Sorprendida poemas breves que son impresiones íntimas y románticas llenas de gracia y plasticidad.
Fue una de nuestras narradoras más despiertas, habiendo realizado una novela de técnica avanzada que lleva por título Escalera para Electra y por la que se le conoce en el extranjero. Posteriormente da a la luz Tablero, libro de relatos de gran originalidad.

Obras publicadas:

Vísperas del sueño (1944), Del sueño al mundo; Llámale verde (1945), Mi mundo el mar (1953), José Vela Zanetti (monografía de arte, 1954), Una mujer está sola (1953), La voz desatada (1962), La tierra escrita (1967), Escalera para Electra (1970), Tablero (1978), Yania tierra (1981), Narradores dominicanos (1982), La tarde en que murió Estefanía (1984), En la casa del tiempo (1984), Las culturas africanas: rebeldes con causa (1986).




ESTACIÓN EN LA TIERRA


No creo que yo esté aquí demás.
Aquí hace falta una mujer, y esa mujer soy yo.

No regreso hecha llanto.
No quiero conciliarme
con los hechos extraños.

Antiguamente tuve la inútil velada de levantar las tejas
para aplaudir los párrafos de la experiencia ajena.

Antiguamente no había despertado.
No era necesario despertar.
Sin embargo, he despertado de espaldas a tus discursos,
definitivamente de frente a la verídica, sencilla y clara
necesidad de ir a mi encuentro.

Ahora puedo negarte. Retirarte mi voto.
Y puedo escuchar y gritar conmigo
irremisiblemente viva,
porque viva es la voz de las verdades,
porque viva es la voz del luminoso
salón del casamiento del ángel con la estrella.

Ahora puedo negarte. Toda soy de ventanas,
limpia, libre y clara de frente al campanario
de los oficios de los vivos y de los muertos.
Y siento la necesidad de las cosas pequeñas,
de esas cosas pequeñas que no trepan
como si tuvieran medido el sitio,
sino que se esparcen como los árboles ardidos.

Con esa pequeñez me desplazo por tu arquitectura
de galería sin fin,
?siempre sin novedad, ni rosa, ni luna en su camino?
y llego al fondo donde te descubro
en esas generaciones de familias inmovilizadas
que terminan con la última viga anciana
cuando ya no hay otro dueño y el mueble está gastado.






Marianela Medrano.




Escritora dominicana que reside en Connecticut, Estados Unidos, desde 1990. Con frecuencia ofrece lecturas bilingües en universidades, bibliotecas, centros comunitarios y otros lugares .Además de la escritura, Trabaja en el campo de la salud mental. Ha trabajado para varios centros de asistencia a familias de escasos recursos, entre los que cuentan programas como Head Start y viviendas subvencionadas para envejecientes y madres solteras. Actualmente realiza estudios de doctorado en psicología. Tiene una maestría en Consejería (Western Connecticut State University), así también posee una certificación como biblioterapista. (National Federation for Poetry Therapy). Ha publicado los siguientes poemarios: Oficio de Vivir. (1986), Los Alegres Ojos de la Tristeza.




ANACAONA

Cacica Taina, quien componía ritmos para los areitos

Ataviada con el vestido suntuoso del ámbar
asciende por la historia tu linda calavera
orgánica
presta al areito

En la resina
emergemos niñas desveladas
Hermosas más que nunca nos miramos vivas
almas vivas Anacaona
almas vivas en tus huesos
almas vivas nosotras las de siempre
Las niñas eternizadas en el ámbar
De ámbar los ojos
de ámbar el corazón también
Las mismas infantas de tus pesadillas
dormidas bajo el zarpazo del intruso
Despiertas ahora en la resina y el calor
Hijas de las aguas bravas
hijas del areito

Ahora gotas de sol Ahora vida
y luz fluorescente en el pecho
fotografías sagradas de la historia
Ahora tu sangre Anacaona
milagro dorado en la resina
Almas vivas nosotras las de siempre.

Selección del poemario inédito Diosas de la Yuca









Rosa Silverio.


Nacida en Santiago de los Caballeros. Periodista y escritora. Coordinó por varios años el Taller Literario Tinta Fresca. Fue premiada por sus cuentos para niños “El ave que no podía volar” y “Niki”. Obtuvo el primer lugar en el concurso “Terminemos el Cuento”, patrocinado por Listín Diario y Unión Latina. Fue reconocida en el concurso Colorín Colorado por su cuento “La caja donde Alicia guarda sus secretos”. En 2002 recibió un premio en el concurso de cuentos que organiza Radio Santa María por el relato “La mueca”, así mismo en 2003 ganó el primer lugar en el Concurso de Cuentos, Poesía y Ensayo que organiza la Alianza Cibaeña, con el texto “La canción rota”. En 2002 publicó su primer poemario titulado De vuelta a casa. Sus cuentos y poemas figuran en importantes antologías y han sido publicados por revistas y suplementos culturales de diversos países. Su obra ha sido traducida a varios idiomas. Recientemente publicó su segundo poemario intitulado Desnuda.




DESNUDA


Desnuda soy hermosa.
Agua que se derrama de a poco,
rumor de hojas que caen y nunca se detienen,
lluvia que se desgrana en el centro de tu alma,
seda que recorre las dimensiones de tu cuerpo.

Desnuda soy un pájaro sin prisa,
la curiosidad de la piel y el temblor de mi mano.

Desnuda soy violenta,
tan fuerte como el puño que a veces me golpea
y luego regresa a exigir una caricia.

Desnuda soy honesta,
no tengo miedo,
ya no me preocupa la imprecisión de mi carne,
la trágica insolencia de mis huesos.

Y es que sólo cuando estoy desnuda
una rosa se hace trizas en mi boca.






Taty Hernández Durán.


Nacida en Jarabacoa en 1960. Poeta, abogada y gestora cultural. Ha ejercido el periodismo literario a través de importantes medios de su país: Listín Diario, El Siglo, y las revistas Mythos, Ahora y Xinesquema. En 1990 obtuvo el Primer Lugar en Poesía en el Concurso Municipal de su ciudad natal y en 1992 lo obtuvo en el género de Cuento del mismo concurso. Ha publicado el poemario Temblor de la espera (2003) y poemas, entrevistas a escritores y comentarios críticos en periódicos y revistas de su país, Puerto Rico, Nicaragua y Panamá. Tiene en proceso su segundo poemario Poemas para dormir en tres cuartos. Es una reconocida gestora cultural en su país y el extranjero. Anualmente organiza y coordina el Festival de Poesía en la Montaña, Jarabacoa, República Dominicana. En la Internet administra el portal El Patio de las Cayenas (http://groups.msn.com/ElPatiodelasCayenas), una comunidad literaria dedicada a la literatura hispanoamericana en general y a la dominicana en particular y es moderadora de Abecedario (http://espanol.groups.yahoo.com/group/abecedario) la lista de comunicación electrónica de los escritores dominicanos.



AHORA QUE DUERMES

Ahora que duermes
puedo sentir el libre albedrío
de recordar la mágica noche
en que volaba el salitre.

Ahora que duermes
siento su olor recorrer mis sentidos.

Y la humedad hace presencia.

Ahora que duermes
recuerdo aquel farallón...

Ese montón de rocas
en el que se detenían mis ojos.

¿Buscarían un barco de tiempo ya ido?

Ahora que duermes
persigo otros instantes
de risas y ocultos deseos.

¡Silencio!
Que no haya ruidos.

Susurran las olas
una sonata en plenilunio
y los cocuyos forman nubes
para que tus sueños no se enturbien.





Miriam Ventura.

"Ser poeta...es una magia que trastoca, que trastorna , el poema es un día de río, es un río de día que se vuelve poema. En esa magia nada permanece. Es magia operación del agua."
Miriam Ventura.


Nacida en Santo Domingo en 1959. Escritora residente en el Condado de El Bronx. Autora de: La Casa Nostra (2001) y Memorias de la Transnacionalidad, ensayos (2004). Los poemarios Poemas de la Noche (1986), Trópico Acerca de Otoño (`987) y Clave para Fantasmas (1997). Publicada en España, Brasil y Venezuela. Es editora de La mano News y Tora Tropical (publicación de género dedicada a la mujer y periódico dedicado a los latinos de origen judío residentes en NY, respectivamente). Ventura es Premio Rafael Herrera de Periodismo del Colegio Dominicano de Periodismo, Capitulo de Nueva York. Directora Ejecutiva de Bohemia Arte Vivo, becada por Bronx Council on the Arts. Bajo cuyos auspicio realizó el Primer Festival de Teatro dominicano en el Alto Manhattan y The Beauty Traps, (Las trampas de la Belleza). Ventura se desempeñó como Coordinadora del Consejo Consultivo de lo que fue la Casa de la Cultura Dominicana. Tiene inédito Graffiti on the sábila, Mal de ojos (un beat), Hex, La reina del Bronx River y Bingo Highway. En la actualidad labora para Centros de Ayuda a Niños Ciegos como Coordinadora lecturas y entretenimientos para los niños (Programa de audicion basada en lectura de textos literarios a niños ciegos latinos). Pertenece al grupo nuyorquino Poetry Jazz Ensemble(combinando la música y la poesía).


CIUDAD OFIDIA

Inicialmente no escogí estas tierras
Ni su desgracia ni su impotencia
Esta ciudad duende-burlón en que vivo
me escogió como propia regla a su derroche
Soy su espíritu leal Su chic de rabia y reflejo
Proyección en alter-ego de su necesidad vital
En esta ciudad ardiente que redime insomnio e intemperie
Se asocian para tocar el anillo del infierno
Su maravillosa ignorancia se vive sin el menor rubor
Los que se agotan jamás pisarán su cuádriga celestial
Jamás disfrutarán de su erotomo dorso cuando se calienta y evapora
Norte arriba en el mismo pezón de los grandes lagos
un sorbo de niebla ordeñado por Dios
Todos incluidos ciudadanos votantes
vamos impotencia arriba impotencia abajo
Conviviendo en pequeños submundos
Nos miramos en los trenes y un hedor colectivo azota
But the way
We love new york in any hour
Inicialmente no escogí su tiempo ni su desgracia
No importa de qué tierra vengo
Escandinava groenlandesa caribeña o egipcia
La pasión da el contraste
El sodoma real o imaginario
es efluvio calcinando nuestros pies
la mezcla de carne trémula* que soy
muere si no recibe la dosis de veneno
que la ciudad-oficidia en culto místico me ofrece

* Pedro Almodóvar.

1 de marzo de 2006

Poemas para El Che


Donde nunca jamás se lo imaginan


Entonces ya es seguro que estás muerto
No volveremos otra vez a verte
Jugar con el aliento de los hartos
Al escribir como al desgano: Che,Sobre el dinero
Entre leyendas
Viniste brevemente a nuestro día
Para después marcharte entre leyendas.
Cruzabas en la sombra, rápido
Filo sediento de relámpago,
Y el miedo iba a tronar donde no estabas.
Luego, es verdad, la boina seria
Y el tabaco risueño,
nos creímos–y tú sabrás, si cabe,
perdonarlo–que te quedabas ya
para semillade cosas y de años.
Hoy nos dicen
Que estás muerto de veras, que te tienen
Al fin donde querían
Se equivocan
Más que nosotros figurándose
Que eres un torso de absoluto mármol
Quieto en la historia, donde todos
Puedan hallarte.
Cuando tú
No fuiste nunca sino el fuego,
Sino la luz, el aire,
Sino la libertad americana
Soplando donde quiere, donde nunca
Jamás se lo imaginan, Che Guevara

Eliseo Diego

24 de febrero de 2006

POEMAS PARA EL "CHE"



"Mensaje al hermano"

Ahora serían las palabras, las más inútiles o las más elocuentes, las que brotan de las lágrimas o de la cólera: ahora leeremos bellas imágenes sobre el fénix que renace de las cenizas, en poemas y discursos se ira fijando para siempre la imagen del Che. También estas que escribo son palabras, pero no las quiero así; no quiero ser yo quien hable de él. Pido lo imposible, lo más inmerecido, lo que me atreví a hacer una vez, cuando é1 vivía: pido que sea su voz la que se asome aquí, que sea su mano la que escriba estas líneas. Se que es absurdo y que es imposible, y por eso mismo creo que él escribe esto conmigo, porque nadie supo mejor hasta que punto lo absurdo y lo imposible serán un día la realidad de los hombres, el futuro por cuya conquista dio su joven, su maravillosa vida. Usa entonces mi mano una vez más, hermano mío, de nada les habrá valido cortarte los dedos, de nada les habrá valido matarte y esconderte con sus torpes astucias. Toma, escribe: lo que me quede por decir y por hacer lo diré y lo haré siempre contigo a mi lado. Solo así tendrá sentido seguir viviendo.

Julio Cortázar

22 de febrero de 2006

"CHE" COMANDANTE "AMIGO"



El Niño CHE


El Nacedor

¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, más nace. El es el más nacedor de todos.¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?

Eduardo Galeano.

4 de enero de 2006

Alfredo Espino Te recordamos



Edgardo Alfredo Espino Najarro, nació en la ciudad de Ahuachapán,El Salvador, a las 05:00 horas del 8 de enero de 1900, en el seno matrimonial del poeta Alfonso Espino y de la profesora Enriqueta Najarro de Espino, ambos descendientes de familias guatemaltecas y salvadoreñas con fuertes raíces poéticas, docentes y médicas.

Miembro del grupo de intelectuales conocido como La peña literaria, fue amigo de jóvenes escritores como Salarrué, Quino Caso, Julio Enrique Ávila, Francisco Miranda Ruano, Lilian Serpas, Juan Ulloa y otros más, todos miembros de la pujante y renovadora intelectualidad salvadoreña de ese momento.


Fue colaborador de las publicaciones periódicas Lumen, Opinión estudiantil -órgano universitario del que fue también secretario- y Jueves de Excélsior (México), al igual que de los periódicos nacionales La Prensa, Diario Latino, Queremos, Patria y Diario del Salvador.

En los últimos años de su vida, la negativa de su padre y madre para consentir su casamiento con ciertas jóvenes lo condujo a constantes desequilibrios emocionales y amorosos. Para mitigarlos, se entregó a largos ratos de bohemia, que lo llevaban a realizar extensas visitas a bares y prostíbulos de la capital salvadoreña.
Fue durante una de estas crisis alcohólicas que él mismo puso fin a su vida, en la madrugada del jueves 24 de mayo de 1928, en su cuarto de la casa familiar, ubicada en el costado norte del Cuartel de Infantería (ahora Mercado Cuartel), en el centro de la capital salvadoreña.

JÍCARAS TRISTES

La primera vez que escuché el nombre de Alfredo Espino fue a principio de la década de los 80. Un gran amigo y compañero de trabajo apellido Alfaro lo recitaba mucho. Luego en el año 86 en un viaje que di a Guatemala, aprovechando la cercanía pasé a El salvador y, que sorpresa, el primer libro que me regaló Carlos Velásquez, miembro de la familia donde me hospedaba, fue Jícaras Tristes,único libro publicado.

Le agradezco al lector o lectora de mi Blog hacerme la sugerencia de publicar algo de Espino porque creo que, fue y sigue siendo un buen poeta, que al igual que Roque Dalton murió joven y lo poco que dejaron, hoy significa mucho.









Dos poemas de Alfredo Espino


ASCENCIÓN

¡Dos alas!... ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo?
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido.
Desde aquí veo el mar, tan azul, tan dormido,
que si no fuera un mar, ¡Bien sería otro cielo!...

Cumbres, divinas cumbres, excelsos miradores...
¡Que pequeños los hombres! No llegan los rumores
de allá abajo, del cieno; ni el grito horripilante
con que aulla el deseo, ni el clamor desbordante
de las malas pasiones... Lo rastrero no sube:
ésta cumbre es el reino del pájaro y la nube...

Aquí he visto una cosa muy dulce y extraña,
como es la de haber visto llorando una montaña...
el agua brota lenta, y en su remanso brilla la luz;
un ternerito viene, y luego se arrodilla
al borde del estanque, y al doblar la testuz,
por beber agua limpia, bebe agua y bebe luz...

Y luego se oye un ruido por lomas y floresta,
como si una tormenta rodara por la cuesta:
animales que vienen con una fiebre extraña
a beberse las lágrimas que llora la montaña.

Va llegando la noche. Ya no se mira el mar.
Y que asco y que tristeza comenzar a bajar...

(¡Quién tuviera dos alas, dos alas para un vuelo!
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido,
con el loco deseo de haberlas extendido
¡Sobre aquél mar dormido que parecía un cielo!)

Un río entre verdores se pierde a mis espaldas,
como un hilo de plata que enhebrara esmeraldas...



LA MUCHACHITA PÁLIDA

Aquella muchachita pálida que vivía
pidiendo una limosna, de mesón en mesón,
en el umbral la hallaron al despuntar el día,
con las manitas yertas y mudo el corazón.

Nadie sabe quien era ni de donde venía
su risa era una mueca de la desilusión.
Y estaba el sello amargo de la melancolía
perpetuado en dos hondas ojeras de carbón.

En las carnes humanas dejo el hambre sus
rastros...
La miraron las nubes, lo supieron los astros...
El cielo llovió estrellas en la paz del suburbio

Nadie sabe quien era la muchachita pálida...
Entre tanto--en la noche, la noche triste y
cálida---
arrastrando luceros sigue el arroyo turbio...


(c) Alfredo Espino

Oda a septiembre

  ¡Bienvenido septiembre! Oda a septiembre de Pablo Neruda Mes de banderas, mes seco, mes mojado, con quince días verdes, con quince días ro...